Fernando Conde (Colegio Peñalvento): “La educación en España está ideologizada”

En Colmenar Viejo (Madrid) es director general del Colegio Peñalvento, del Grupo Educare, desde el curso 2015-16. Su nombre, Fernando Conde, quien ha aceptado ser entrevistado en ÉXITO EDUCATIVO con el fin de conocer el modelo docente del colegio que hoy dirige, pero también sus puntos de vistas sobre la educación, un sector que conoce muy bien. No en vano, en su día fue subdirector de Primaria del Colegio de Fomento Las Tablas, función que se compaginó esos tres cursos con la participación en un equipo de trabajo que reelaboró la documentación y el diseño del Máster de Asesoramiento Educativo Familiar del Centro Universitario Villanueva (hoy Universidad Villanueva), adscrito entonces a la Universidad Complutense, y del que fue profesor.

También ha sido director del colegio de Fomento Ahlzahir de Córdoba, del Colegio Montecalpe de Attendis, profesor en el Colegio Guadalete de Attendis y coordinador jefe del Equipo Técnico Intercolegial de Antiguos Alumnos de Attendis.

¿Qué es lo que diferencia a su centro de otros centros educativos? ¿cuáles son sus señas distintivas?

Peñalvento es un centro educativo integrado con la misión de ayudar a los padres en la difícil y apasionante tarea de educar a sus hijos. Entendemos que la persona es el fundamento de la educación, por lo que perseguimos el objetivo de que nuestros alumnos lleguen a ser personas libres, que busquen la verdad y luchen por vivir las virtudes y los valores en los que se debe fundar el progreso humano.

¿Cuál es su filosofía educativa y cómo se refleja en la cultura y el enfoque de su colegio?

Como señalaba anteriormente, nuestro centro pertenece a un grupo educativo de iniciativa social que entiende a la persona, en toda su integridad, como eje, principio y fin del proceso educativo. Propone una filosofía que hace al educando protagonista de su desarrollo para que vaya adquiriendo en libertad los conocimientos, principios, criterios y virtudes que le conviertan en la mejor versión de sí mismo para que sea feliz cumpliendo la misión para la que fue creado: amar y ser amado. El gran reto que tenemos los educadores es enseñar a amar para que busquemos la felicidad donde se encuentra que es en la entrega al otro. Se necesita mucha pedagogía del amor.

Entendemos que para alcanzar estos objetivos es imprescindible la colaboración entre las familias y el colegio.

Las familias conocen y comparten el Ideario del centro que han elegido para que les ayudemos en la formación de sus hijos, conscientes de que ellos son los responsables de la misma y se comprometen a transmitir a sus hijos los mismos valores que el centro, de manera que sus hijos se desarrollen de modo armónico con unidad y coherencia de vida.

Con carácter general, ¿Cómo ve el futuro de la educación en España? ¿y en el mundo?

Creo que en España la educación está ideologizada desde hace demasiado tiempo, que detrás de cada una de las leyes que se han venido sucediendo en nuestra democracia se esconden intereses partidistas, que no se llega al consenso sencillamente porque lo que importa no es en sí el sistema educativo, sino que los ciudadanos en proceso de formación acaben pensando de una determinada manera. El sistema educativo que han venido instaurando está condenado, como mínimo, a la mediocridad.

En el mundo también se va dando tumbos, aunque en algunos países van en direcciones más acertadas, porque retornan a lo esencial. Para mí la clave está en que centremos la educación en lo permanente en lo que consustancial al ser humano.

¿Qué apartado de la gestión de centros educativos cree que es el más necesario impulsar (financiero, tecnológico, RRHH, marketing…)?

El de la formación permanente del profesorado, considero fundamental este aspecto, que en general se descuida, porque es la base del proceso de mejora continua que ha de tener un colegio, permite la innovación, facilita una evaluación objetiva de los diferentes procesos que se llevan a cabo cada día en la escuela, permite estar en la vanguardia sin perder la esencia que caracteriza el proyecto educativo.

Siempre he creído que la primera exigencia de la calidad es que en el proceso educativo no falte ningún aspecto del desarrollo armónico de la persona: en sus dimensiones y constituyentes, su dignidad e integridad, su singularidad, su origen, su afectividad, su voluntad, su apertura, etc.

Es fácil descuidar este asunto fundamental, porque no está de moda, porque hay corrientes contradictorias, porque muchas veces conllevan intangibles… Pero es fundamental dar respuestas honestas a lo que la sociedad demanda, y esas respuestas han de ser coherentes con el proyecto educativo que defendemos, valerosas, si hay que ir contracorriente, aunque esto suponga grandes esfuerzos.

Nada de esto es posible sin equipos bien formados, que sean coherentes con el Ideario del centro, verdadero marco de cohesión para todos los que participan de la vida del mismo, ya sea como educadores o los propios educandos y sus padres.

¿Han empezado ya a notar la reducción de alumnos por el descenso de natalidad? ¿Cómo se soluciona esta cuestión?

España desgraciadamente es uno de los países europeos con más bajo índice de natalidad, el número de nacimientos ha venido descendiendo de forma drástica en los últimos años y son muchos los centros públicos, concertados o privados que se han visto obligados a reducir aulas o a cerrar.

A pesar de esta realidad, en nuestro colegio estamos experimentando un crecimiento importante en los últimos tres años debido, según mi opinión a dos factores: por una parte, la población en que está situado el centro ha crecido y la Administración ha aumentado las aulas para dar cabida a esos alumnos y, por otra, hemos elevado nuestro prestigio, tenemos una buena reputación avalada por óptimos resultados, por un clima de convivencia sano y un trabajo bien hecho en el marco de un Ideario que da unidad a nuestro quehacer diario.

Sobre este aspecto, ¿Qué importancia le da en su colegio al ámbito de la comunicación y del marketing?

La comunicación me parece fundamental, tenemos que saber, hay que transmitir con transparencia lo que se hace y cómo se hace, los procedimientos, los medios y recursos que usamos, los objetivos propuestos y los resultados que obtenemos, etc., Hay que hacer un buen uso de las Redes Sociales y de las vías tradicionales para que nuestros mensajes lleguen a los padres, profesores y alumnos y de ahí al posible “cliente”. Soy de los que está convencido de que no hay mejor marketing que el boca-oreja, que la satisfacción de los de dentro es la que atrae a los de fuera.

¿Cuál es el perfil de profesores que buscan para su centro? ¿Y el de directivos?

Buscamos educadores, no enseñantes, por eso necesitamos encontrar buenas personas que quieran ser buenos profesionales en nuestro colegio, que quieran formarse, que entiendan que no hay nada neutro en educación, porque todo lo que no educa, deseduca, que se sepan modelos para sus alumnos, que aspiren a cambiar el mundo desde donde están, ayudando a sus alumnos a formarse como individuos para ser felices dando lo mejor de sí mismos a la sociedad. Tratamos de fichar a personas que se puedan convertir en expertos en humanidad, que incluye sabiduría y amor, ciencia y arte.

Para mí un buen directivo es aquel que nunca pierde de vista que dirigir es dirigir personas, pero que también ha de lograr objetivos económicos, académicos, de promoción, etc. Entiendo que de un buen liderazgo educativo se debe esperar eso y, sobre todo, que se cumplan los fines para los que fue creada la institución que se dirige, que se pongan los medios necesarios para lograrlo, que no se ahogue lo importante en lo accesorio, que la gente se implique en aceptar un proyecto común y pongan en juego sus capacidades, comprometiendo su libertad para sacarlo adelante. El directivo de un colegio ha de ser un creador de confianza. Todos deberían poder fiarse de él, siempre: cuando las cosas van bien y cuando van mal, ese es el perfil que yo busco.

Salud mental, problemas de convivencia, cambios legislativos, retos tecnológicos como los que nos plantea la IA… ¿Cuál cree que es principal desafío para la educación en los próximos años?

No perder el norte, que lo pasajero no se confunda con lo esencial, que nunca se pierda de vista que enseñar no es educar, que eso es mucho más. Hay que formar personas, no solo profesionales.

El gran desafío consiste en educar personas que sean capaces de transformar la sociedad para que sea más sostenible, más justa y más equitativa, que desarrollen al máximo sus capacidades y potencialidades para libremente ponerlas al servicio de los demás.

¿Qué medidas se están tomando para garantizar la seguridad de los estudiantes contra el acoso y en favor del bienestar emocional?

Nuestro equipo de Orientación es uno de los pilares para garantizar con los tutores esa seguridad. Además, pusimos en marcha varios proyectos propios que vienen dando excelentes resultados que fomentan el bienestar emocional de nuestros alumnos y mejoran la convivencia, previenen el acoso escolar y cualquier tipo de actitudes contrarias al respeto a la dignidad de cada persona. Por mencionar algunos está el Programa de patios inclusivos, los equipos directivos de curso, las convivencias de curso, el proyecto Peñalhelp, el uso del programa de manejo de emociones de Habilmind, etc.

¿Cómo maneja su colegio la diversidad de estudiantes y las necesidades individuales?

Esta pregunta es fácil de responder, porque en nuestro colegio, teniendo en cuenta la singularidad de cada alumno, la atención es personalizada con lo que se garantiza el cuidado de la diversidad y de las necesidades individuales de todos.

Para finalizar, una pregunta que formulamos a todos los directores de colegios y que nos permite, a través de sus respuestas, trazar un mapa sobre la cuestión ¿Cómo se imaginaría el mejor colegio del mundo?

Un colegio que concilie las exigencias técnicas y las demandas éticas, que ofrezca una educación comprometida con la verdad y con el bien, en el que el alumno sea el sistema, que ayude a cada uno a descubrir por sí mismo el sentido de su existencia y, como consecuencia de eso, se decida a comprometerse en su proyecto personal de vida.

En ese colegio se trabajaría con los padres para ayudarles en la formación en virtudes de sus hijos atendiendo a la singularidad de cada uno. Es imprescindible la unidad de criterios y la acción conjunta de colegio y familia para que ese compromiso de cada alumno, de cada hijo con su proyecto personal de vida pueda realizarse libre y responsablemente, para lograr el desarrollo armónico de la identidad propia.

En definitiva, un colegio que apruebe la gran asignatura pendiente: ayudar a descubrir el sentido de la vida, la misión de cada uno para que sea feliz. Un centro en el que se enseñe a «Amar», que es el para qué de esta vida.

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