Francia recomienda reforzar el dictado desde Primaria, lo que genera controversia en España

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Con el fin de facilitar la transición de la escuela primaria a la universidad, el ministro de Educación Nacional y Juventud, Pap Ndiaye, acaba de anunciar el fortalecimiento del aprendizaje de los conocimientos fundamentales con el fin de que cada estudiante esté mejor equipado para el resto de su curso. En este ámbito, regresa con fuerza la práctica del Dictado.

Desde este mes, en el país vecino se dirigen recomendaciones educativas como la práctica regular del dictado, escritura, regularidad de cálculo mental, etc., que habrán de implementar los profesores, formadores e inspectores con el fin de dotarles de los medios para que logren el éxito de todos los alumnos, según informa el Ejecutivo francés.

Al respecto, desde el próximo curso 2023-2024 todos los estudiantes de CM1, que equivale a Primaria, realizarán evaluaciones nacionales de francés y matemáticas que brindarán a los maestros puntos de referencia pedagógicos para superar las dificultades identificadas.

El objetivo también es mejorar la clase de sexto grado para continuar dominando el conocimiento fundamental esencial después de la educación universitaria.

Para ello, desde el Ministerio de Educación se explica que los maestros intervendrán en sexto para promover la transición entre la escuela y la universidad y apoyar el aprendizaje de conocimientos fundamentales, de modo que cada estudiante se beneficiará de una hora a la semana de apoyo o estudio adicional en matemáticas o francés, en torno a habilidades clave, para remediar las dificultades de los más vulnerables y cultivar la excelencia en el resto.

Será obligatorio el sistema de “Deberes hechos” para dar más autonomía a los estudiantes y así reducir las desigualdades en el aprendizaje. También se reforzarán las actividades culturales y la práctica deportiva.

Con carácter general, también en España, los defensores del dictado sostienen que mejora el pensamiento lógico, trabaja la memoria, entrena la concentración y facilita la organización de la clase al poder participar todos juntos de esa actividad al mismo tiempo. Incluso se puede trabajar por pares, de modo que unos corrijan a su compañero de al lado.

Víctor Cerrudo, maestro de Educación Primaria en el Colegio Virgen de Peña Sacra en Manzanares del Real, logopeda y experto universitario en intervención educativa y lectura y escritura, afirmaba en la COPE que el dictado, tal y como está concebido en la actualidad y como reconoce las últimas generaciones, “no es la mejor herramienta para enseñar ortografía ni para fijarla”, tras recordar que “la principal función del docente es prevenir las faltas de ortografía”, en particular desde las etapas educativas más tempranas.

Por su parte, Verónica Nistal, psicóloga y profesora en los grados de Magisterio en Educación Infantil y Magisterio en Educación Primaria, respectivamente, en la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, se posiciona claramente a favor de esta práctica que quiere revitalizar el país vecino: “Estoy totalmente de acuerdo en que haya dictados”, si bien avisa que hacerlos por hacer, sin fundamentación lo veo bastante complicado”.

Y se explica la profesora Nistal: “En alguna de mis asignaturas intento inculcar a mis alumnos, futuro profesores, cómo enseñar la lectoescritura, sobre todo para alumnos con dificultades”. En su opinión, y en este contexto, “los dictados son útiles para una evaluación inicial y saber el nivel de los niños de esa aula”.

Es decir, de este modo, el profesor puede comprobar las faltas de ortografía que se cometen de forma natural y arbitraria por parte de los alumnos, lo que permite al docente trabajar esas palabras. Pero, cuidado, aclara Nistal, “no como antes, que era trabajar en la pizarra escribiendo cien veces cómo se dice esa palabra. Eso es obsoleto y poco motivador”.

La alternativa, por ejemplo, técnicas visuales, atractivas y llamativas. Esta especialista es partidaria de trabajar primero las palabras para evitar los errores ortográficos. “Estoy a favor de los dictados, pero con una coherencia y trabajando con métodos actuales, por ejemplo, de manera visual. Si digo en clase vaso o verano, al alumno le acompaño con los dedos en uve de victoria para que vaya asimilando que esas palabras se escriben con uve”.

En ello coincide plenamente su colega Víctor Cerrudo, quien subraya que si el niño no sabe cómo se escribe esa palabra o la escribe mal, “esa imagen mental errónea empieza a fijarse de manera incorrecta en el niño”.

Por ello insiste en la prevención. “Si permitimos que los niños escriban mal y escriban verano con be, esa palabra empezará a fijarse”. Por esta razón, es fundamental, a su juicio, que, desde las primeras etapas se haga prevención; desde los cuatro años se puede empezar, avisa. Así que, dictados, sí, pero “otro tipo de ditados más modernos y preventivos”.

Como ocurre con Nistal, lo que es, desde luego un mantra para cualquier profesor de esas etapas educativas, el objetivo final es que “nunca un niño escriba mal una palabra”, y un método que Cerrudo aplica es el de enseñar al alumno, ya desde Infantil, a que pregunten “y con ese entrenamiento y sensibilización ortográfica cualquier duda ortográfica la van a responder a través de la duda. Y poco a poco, a base de ver bien escritas esas palabras, van a ir memorizando el léxico”.

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