Francisco José del Castillo (FSIE Madrid): “La gente humilde elige concertada”

Francisco José del Castillo, secretario general de FSIE Madrid, Sindicato Independiente de Enseñanza y Atención a la Discapacidad de Madrid, analiza en esta entrevista concedida a ÉXITO EDUCATIVO los pormenores de una reforma educativa a la que se oponen, entre otras cosas, por no responder a una verdadera demanda social.

La Ley Celaá no se ha parado, como vienen pidiendo desde hace semanas. El texto sigue su curso en las Cortes ¿Qué queda por hacer para que no se publique en el BOE en unas semanas?

Soy un poco pesimista. Se puede hacer más bien poco, porque los números son los que son y la aritmética parlamentaria es la que es. Ahora la ley abandona el Congreso y va al Senado. Vamos a seguir hablando con grupos políticos para que ciertas enmiendas se mejoren, pero la verdad es que no tenemos muchas esperanzas de ello, aunque vamos a seguir peleando. La ley volverá al Congreso en marzo y los grupos que forman el Gobierno, por lo que vemos, tienen mucha prisa por aprobar esta ley con lo que nos tememos que a finales de marzo puede salir publicada en el BOE.

Si esta nueva ley entrara finalmente en vigor ¿De qué modo estaría en peligro el modelo educativo privado y concertado?

Pensamos que muchísimo. Es una ley que ataca a las libertades públicas de los ciudadanos, en especial a la libertad de elección de las familias. Pensamos que los padres tienen derecho a elegir el centro que quieren para sus hijos, sea público o concertado. Esta ley puede impedir hasta que unas familias puedan elegir el centro público que desean para sus hijos. Por lo tanto, no es una lucha entre la educación pública y concertada. Nuestra máxima preocupación es que esta ley elimina la demanda social con lo que la administración de turno podrá obviar que un centro concertado tiene 25 niños en un aula de primero de Primaria y si esa administración de turno reconoce que se puede llenar un centro público a 500 metros de distancia de ese concertado con esos 25 niños, pues la administración dotará o asignará a esas familias ese centro público, con lo que un aula de colegio concertado desaparecerá. La eliminación de la demanda social es para mí uno de los aspectos más graves de esta ley educativa.

De las propuestas y enmiendas que han trascendido y que han generado mayor polémica ¿Cuáles ven con mayor preocupación? ¿Qué exigirían que suprimieran de la iniciativa legislativa?

El tema clave de la ley es, como digo, la libertad de elección. A partir de ahí surgen las dudas y los problemas. Por supuesto nos preocupa mucho la enmienda de la transformación y supresión progresiva de los centros de educación especial donde quedarían de apoyo para centros ordinarios. Hay familias que quieren y que eligen un centro de educación especial para sus hijos con discapacidad.

Está muy bien que se refuercen los ordinarios, nosotros queremos unos centros ordinarios públicos fuertes, pero, indudablemente, está el derecho de esas familias a que sus hijos sean felices y sigan mejorando académicamente esos centros de educación especial. Y luego está también la enmienda de la subsidariedad. Pensamos que las redes pública y privada tienen que ser complementarias, porque una y otra son centros sostenidos con fondos públicos. Por tanto, ese artículo o frase literal de la ley en la que se crea un derecho a la educación pública es, en el fondo, un derecho inventado: es un derecho a la educación y eso lo refrendan centros públicos y centros concertados, pues en realidad son todos centros sostenidos con fondos públicos que dan vigor a ese artículo 27 de la Constitución.

¿Por qué creen que, por primera vez en la historia, no se haya permitido la comparecencia en las Cortes de los agentes implicados en la educación?

Desgraciadamente, aunque se hubiera permitido esa comparecencia, nada habría cambiado. Creo que esta es una ley que empieza con el PSOE solo en 2019 y que se agrava considerablemente cuando el PSOE necesita el apoyo de otros grupos políticos, que indudablemente dan un carácter mucho más radical e ideológico a la ley que inicia el PSOE tras la moción de censura (a Mariano Rajoy).

La verdad es que es único y triste que ningún miembro de la comunidad educativa haya participado en ese proceso y seguimos a la espera de ese dichoso pacto educativo que venimos reclamando desde 1990 y que es lo único que solucionaría los graves problemas que tiene la educación española, que pasamos de puntillas con estos temas ideológicos, pero que al final no aterrizamos en lo verdaderamente importante, que es que llevamos ocho leyes educativas y no hay forma de conseguir un pacto educativo. Y es muy triste que cada vez que hay un cambio político también suponga un cambio de ley educativa. Así es imposible construir algo sólido y serio.

El progresismo y la igualdad desaparecen si lo hace la concertada

A la escuela privada algunos sectores la tachan de elitista ¿Qué contestan a eso?

En realidad, nosotros siempre hemos pensado que la educación concertada socializa. Hay que recordar que la concertada la ‘inventa’ el PSOE en los años 80 con la creación de los conciertos educativos, que, pensamos, han funcionado razonablemente bien y han hecho que muchas familias hayan podido acceder tanto a un público como a un concertado. Estoy pensando en zonas de Madrid como Vallecas, Usera, Leganés, Villaverde o Vicálvaro, donde los colegios concertados están llenos. Eso significa que la gente humilde elige concertada. ¿Qué puede pasar ahora? Pues que con la eliminación de la concertada van a existir colegios públicos y colegios privados en un plazo de 5, 6 o 7 años, y la gente que tenga dinero elegirá uno privado y la gente que no, como ya no podrá aspirar a un colegio concertado, pues se asumirán guetos en colegios públicos.

El progresismo y la igualdad desaparecen. La concertada ha socializado desde los años 80 y cuando esa concertada no se ha utilizado bien, pues la administración debe usar todos los resortes necesarios para corregir esa, entre comillas, mala concertada, pero, en general, nosotros trabajamos en barrios muy humildes, en las zonas del sur de Madrid, por ejemplo, donde ya digo que las familias eligen y quieren para sus hijos un centro concertado.

Su sindicato representa a trabajadores de la escuela privada, la gran mayoría de los cuales son docentes ¿Cómo están percibiendo los profesores los cambios forzosos a que ha obligado la pandemia, empezando por el cierre de los centros antes del verano?

En marzo de 2020 empieza otra educación. El de los docentes es un colectivo que ha reaccionado admirablemente bien en pocos días, de pasar de una educación presencial a una online. La verdad es que el esfuerzo tanto de docentes como de no docentes ha sido espectacular. El curso se acabó razonablemente bien. La relación alumno – docente vía online ha sido mucho mejor de lo que se esperaba.

También hay que reconocer que el esfuerzo de los colegios ha sido muy importante y luego llega verano y cuando todos estábamos preocupados ante el nuevo curso porque las circunstancias sanitarias así lo señalaban, al final los datos dicen que donde ha habido una menor repercusión del Covid y un menor número de contagios ha sido en los centros escolares.

La presencialidad es imprescindible, pero lo online ya se queda

¿La educación online ha venido para quedarse en las etapas preuniversitarias o ha sido solo una solución temporal?

Espero que sea una solución para determinadas actividades educativas. Todos hemos podido comprobar que se pueden hacer claustros online, que se pueden dar ciertas clases y tutorías online… creo que hay que intentar aprovechar estos medios que nos ha proporcionado entre comillas la pandemia para mejorar nuestra acción profesional. Pienso que los presencial en la escuela es imprescindible.

Es decir, los niños, aun con mascarilla, quieren estar en el aula, quieren estar en el patio con sus compañeros, necesitan al resto de personas para ser felices, eso es indispensable que tiene que seguir, pero podemos sacar esas conclusiones positivas de que lo técnico tiene que venir a facilitar la labor docente y la propia convivencia en los centros. Creo que la educación online ha venido para quedarse, pero por supuesto lo presencial y el contacto humano sigue siendo fundamental.

¿Qué noticias tienen de cómo se está desarrollando la ventilación en las aulas y el resto de medidas previstas en el protocolo en los colegios contra la pandemia?

Nuestras noticias, cuando hemos hecho encuestas en nuestros centros, son muy positivas. No son muchas las aulas y alumnos confinados, el respeto por las medidas sanitarias ha sido importante. Se han usado patios, gimnasios e, incluso, en centros educativos religiosos se han utilizado las capillas… es decir, los colegios han hecho un esfuerzo importante para que las medidas sanitarias se cumplan y el esfuerzo de los profesores ha sido brutal.

¿Cómo está viviendo esta pandemia la educación especial?

Con muchas más precauciones que la educación ordinaria. En el sindicato también trabajamos con centros de educación especial y, al igual que en los colegios de educación especial, las aulas confinadas son muy pocas y los trabajadores con contagio son en número mucho menos de lo que esperábamos. Nuestras noticias son alentadoras.

Los padres son los que mejor conocen cómo son felices sus hijos

¿Es idóneo que alumnos de la educación especial, niños con distintos grados de discapacidad, sean desplazados a centros educativos ordinarios con el propósito de favorecer la integración?

La verdad es que es un tema complicado. Partimos siempre de la libertad de elección. Nos parece muy bien esa supuesta recomendación de la ONU de la inclusividad, pero hay una plataforma que conocemos que es inclusiva que define un poco lo que queremos: las familias y los padres son los que conocen mejor la felicidad de su hijo y dónde radica una posible mejoría.

Profesores de nuestro sindicato que son profesionales de la educación especial nos dicen día sí y día también que por favor comuniquemos la auténtica barbaridad de chavales con problemas serios, son muy felices en esos colegios de educación especial y no es que no quieran ir a colegios ordinarios, sino que temen que estos centros se conviertan, con perdón de la expresión, en muebles o plantas, con problemas de acoso escolar, porque los niños en realidad son crueles. Es decir, qué bonito es respetar a esa familia que sigue queriendo que su hijo con síndrome de Down, TEA o autismo siga queriéndose desarrollar su formación académica en un colegio de educación especial. Creo que hay que respetar eso. Sin negarnos a que los colegios ordinarios tengan más dotación, pero vamos a respetar la libertad de elección de las familias, porque ellos saben, padres que cuentan que su hijo no era feliz en un colegio ordinario y ahora sí lo es en un colegio de educación especial.

Éxito Educativo
Author: Éxito Educativo

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

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