Francisco Venzalá (nuevo presidente de ANPE): “El profesorado es el gran olvidado de las leyes educativas”

Francisco Venzalá, presidente de ANPE

Lleva pocos días en el cargo y desde entonces no para. Se ha subido a un tren en marcha que comprende no sólo los necesarios trámites administrativos de cualquier relevo, sino reuniones y mesas de negociación al más alto nivel. Es Francisco Venzalá, y el pasado sábado fue elegido nuevo presidente de ANPE, cargo en el que sustituye a Nicolás Fernández Guisado, todo un referente que ha estado más de 20 años al frente del sindicato. En medio de la vorágine, atiende a ÉXITO EDUCATIVO para hablar, cómo no, de educación.

Suceder a Nicolás Fernández Guisado al frente de ANPE supone todo un reto.

Un reto muy, muy grande. Todo el mundo educativo conoce de sobra lo que Nicolás ha aportado, y seguirá aportando a la educación y al mundo educativo. En ANPE y en la educación en España es un referente en el que nos tenemos que mirar, por la forma en la que siempre ha trabajado dándolo todo, con honestidad y con independencia. Esos son nuestros principios la independencia y la profesionalidad

¿Cuál es el objetivo principal de ANPE para estos próximos 4 años?

La sociedad pasa por un escenario bastante complejo, no solamente por el tema sanitario, sino a nivel económico y social. Y el mundo educativo, lógicamente, no es ajeno a ello. Hace ya muchos años que estamos instalados en un ambiente de incertidumbre, de inestabilidad y nosotros una de las mayores prioridades que tenemos es apelar a la responsabilidad para revertir esta situación. Es fundamental lograr al menos un acuerdo de mínimos.

Somos totalmente escépticos dadas las circunstancias, con el denominado pacto educativo. Pero redoblaremos todos nuestros esfuerzos para acordar algunas prioridades que para nosotros son básicas. Por ejemplo, mejoras relacionadas con el rendimiento escolar, la modernización del sistema educativo y la asignatura pendiente que es el profesorado. Si hacemos un análisis objetivo, la LOMLOE se sustenta en la LOE, una ley del 2006. Y el sistema de ingreso a la profesión docente en una norma del 2007.

¿Cómo avanzar entonces?

Para avanzar en estos retos, tenemos claras dos premisas. La primera es potenciar la enseñanza pública, sin confrontar con otra red. Apostar por la enseñanza pública es fundamental, porque es el eje vertebrador del sistema educativo y además el garante de la cohesión social y de la igualdad de oportunidades.

Y por supuesto alcanzar un acuerdo de financiación. Es verdad que está en una disposición en la LOMLOE alcanzar al menos un 5% del PIB en los próximos 2 años. Pero lo que tiene que existir en una financiación suficiente que permita garantizar las reformas y los cambios que sea necesarios, eso sí, en igualdad de condiciones en todo el Estado.

No ha habido consenso con la LOMLOE, ni con ley de formación profesional. Parece imposible pactar las leyes educativas fundamentales en España.

La educación tiene gran relevancia a nivel mediático y social, pero no se ha convertido en una verdadera prioridad política y social. No han logrado consensos ni la LOMLOE ni esta futura ley de Formación Profesional. Valoramos muy positivamente que el Ministerio de Educación recoja todos los diferentes sistemas de formación profesional y creemos que era totalmente necesaria una reforma en este sentido. Esto pone de manifiesto una vez más, que la educación lamentablemente sirve como arma arrojadiza o elemento de confrontación ideológico entre los partidos políticos.

¿Y cómo se puede despolitizar la educación?

Nosotros vamos a apelar a la responsabilidad de todos, en todos los órganos en los cuales tenemos representatividad. La educación en este país, si nos atenemos a los resultados de los informes tanto nacionales como internacionales, no sale bien parada. Eso es una realidad. Pero, ¿todas las reformas tienen que ir dirigidas a mejorar estos resultados? Evidentemente, no. Yo creo que hay una prioridad y ahí es donde todos, absolutamente todos, tendremos que reflexionar y tratar de llegar a ese consenso básico que le decía.

Tenemos que garantizar una educación de calidad para nuestros jóvenes, para ofrecerles un futuro en las mejores condiciones. Y esto solamente es posible si adoptamos también unas actuaciones hacía el profesorado, que repito, es el gran olvidado de todas las reformas y de las últimas leyes. En el sentido de que al profesorado se le motive, se le anime para que desempeñe su labor en las mejores condiciones. Y esto, lamentablemente, no está ahora mismo en las prioridades, que son el desgaste político de uno a otro. Así es complicado, y más en un país como el nuestro con una fuerte disgregación a nivel autonómico y donde la brecha tanto educativa, como en las condiciones del profesorado, difieren de una comunidad a otra.

Se han conocido los cambios en las oposiciones a docentes, buscando reducir la temporalidad. ¿Qué le parecen?

En mi intervención en la mesa de negociación, lo primero que dije fue que en este momento había, y ya hace tiempo, que dar respuesta a la situación del profesorado interino que en muchos casos es el gran damnificado por muchos años de tasas de reposición cero.

Tenemos una ley marco que va a salir publicada, la Ley de Reducción de la Temporalidad del Sector público, que es la que va a marcar este escenario y como consecuencia de la cual se ha convocado este proceso de negociación. Nosotros en la mesa dijimos que hemos perdido una gran oportunidad de ir avanzando en el diseño de la profesión docente. Y esto está amparado en la LOMLOE, en la disposición adicional séptima que marca el periodo de un año que finaliza el próximo 19 de enero, y hasta ahora no se ha avanzado absolutamente nada. Estamos perdiendo un tiempo precioso para avanzar en cuestiones fundamentales para el diseño de nuestra profesión, para establecer un modelo de ingreso y acceso a la profesión docente, acorde a la realidad actual, a los retos que tiene que afrontar el profesor, a las competencias, a los escenarios, a la atención a la diversidad, que el profesorado se encuentra en las aulas en el día a día. La sociedad de hoy no es la misma que la de hace 15 ó 20. Tal y como prevé la ley, deberíamos avanzado muchísimo más en esta línea, cosa que no se ha hecho.

Su primer encuentro con la ministra ha sido una reunión telemática del Observatorio Estatal para la Convivencia Escolar. Es un tema que le importa mucho a ANPE.

Una de las cuestiones que nosotros tenemos muy clara es que la escuela tiene que ser el lugar de la convivencia y el aprendizaje, que forme a ciudadanos libres y responsables y que, desde una educación en valores, contribuya a la transformación y la mejora de nuestra sociedad. Y precisamente por eso es primordial mejorar la convivencia en los centros. Una convivencia que en muchas ocasiones no es la idónea, porque muchas veces se ve cercenado el derecho de los alumnos a formarse y acceder a la educación en las mejores condiciones. La mejora de la convivencia escolar y la erradicación de cualquier conflicto y situación de violencia en las aulas debe ser un compromiso de todos, no solamente del profesorado. También de la administración educativa, de las familias, y del propio alumnado, y es fundamental para lograr que el proceso educativo se realice con absoluta normalidad.

Hay que elaborar un verdadero plan nacional de mejora de la convivencia escolar, con la colaboración necesaria e imprescindible de las comunidades autónomas. Es necesario impulsar la convivencia en los centros educativos, y que se contemplen medidas en el desarrollo reglamentario de la ley de la autoridad en las diferentes comunidades donde no se ha hecho, un programa de herramientas de prevención del acoso escolar, que incluya los protocolos de protección a las víctimas, y por supuesto, y esto es esencial, un plan específico de formación del profesorado. Además de la potenciación del Observatorio Estatal de la convivencia que tiene que jugar un papel clave.

¿Cuál es el mayor reto que afronta de cara a los próximos años la educación pública española?

El mayor reto sería finalizar con la incertidumbre y la inestabilidad que ahora mismo impera en la educación en nuestro país. Para nosotros es fundamental. Es muy difícil abordar cualquier mejora sustancial y necesaria para la educación en España con este ambiente de crispación, de incertidumbre y de inestabilidad. El profesorado, sus familias y el alumnado asisten desde hace ya muchos años, a continuos cambios: leyes que no perduran en el tiempo, reformas que tienen una caducidad rápida. Así es muy difícil avanzar. Como decía, hay que llegar a un acuerdo básico de mínimos, que se afronten todas esas cuestiones que son necesarias, pero desde el consenso y con perdurabilidad y estabilidad en el tiempo, para sentar las bases de lo que tiene que ser un sistema educativo acorde a un país como el que tenemos.

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