Gemma Ruiz Varela (UAX): “¿Una Ley de Educación pactada solo desde la mirada (sesgada) política? Y ¿quién pregunta a los niños?”

Gemma Ruiz Varela (Decana de CC de la Educación de UAX):

A principios del pasado mes de abril Isabel Fernández, Rectora de la Universidad Alfonso X el Sabio, designaba a Gemma Ruiz Varela como Decana de la nueva Facultad de Educación.

Su curriculum no es en nada común por su extensión y la variedad de campos que incluye: es Doctora en Humanidades y Ciencias Sociales, Licenciada en Administración y Dirección de Empresas, Profesora Superior de Música (piano), Máster Universitario en Humanidades, Máster Universitario en Profesorado y Máster Interuniversitario Internacional en Educación de la Sexualidad. Y, además, tiene un postgrado en Detección y Gestión del Talento.

A todo ello suma una amplia experiencia profesional en el sector privado. Y también añade puestos importantes en instituciones universitarias: ha sido Decana de la Facultad de Educación de la Universidad Internacional de Valencia y Vicedecana en la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad Francisco de Vitoria.

Es por tanto una voz altamente cualificada para hablar de la Educación en España y de la formación de los futuros docentes.

Aunque la UAX ya contaba con estudios de Educación, usted va a ser la primera decana de la nueva Facultad. ¿Qué supone para usted este “estreno”?

Formar parte de la estrategia de una Universidad, es un regalo; en UAX nos encontramos en un momento espectacular, momentos de cambio tan necesarios para que la transformación profunda se produzca. Acojo este regalo como deberíamos hacerlo siempre, con la mayor gratitud. Me siento privilegiada, una vez más, de formar parte de la primera universidad privada de España que, ya hace 25 años, nació con un propósito de transformar el mundo. Asumo la Decanatura de la nueva Facultad de Ciencias de la Educación con enorme responsabilidad, con toda la fuerza necesaria y poniendo en juego todo lo mejor que tengo y soy. Siempre digo que no hay más secreto que ponerse al servicio del proyecto al que uno se le convoca; esta vez no puede ser diferente.

Ha dicho que “la Facultad de Ciencias de la Educación nace para ser el punto neurálgico de la Universidad, espacio que debe provocar una revolución a la que mire el resto de la comunidad universitaria”. ¿Por dónde va a ir esa revolución?

La Facultad de Ciencias de la Educación nace para ser un punto de encuentro de la Comunidad UAX y referente en el área de Educación. Este diseño debe sustentarse en un sólido modelo de gestión que sea canal para la consecución de la Misión UAX de manera sostenible.

Nuestra Facultad sueña con nutrirse de la implementación de métodos de diálogo con las humanidades, diálogo que lleva implícito la revisión de nuestra oferta formativa y su adecuación a los criterios de sostenibilidad de la Agenda 2030 para la EDS, para abordar nuestra docencia con una visión más amplia que permee en nuestras asignaturas e ir más allá de la mera profesionalización de nuestros futuros educadores.

Por ende, nuestra investigación se planteará cuestiones de fondo para incrementar su valor al dotarla de aplicación práctica para poder, a través de la transferencia del conocimiento y la tecnología, mejorar el bienestar de nuestra sociedad al conseguir una transformación real del sistema educativo.

¿Cuál es el valor diferencial de los estudios de Educación en la UAX?

Nuestro propósito, el “para qué” de nuestra Facultad, aquello que nos (re)mueve y permea en todas las titulaciones de Ciencias de la Educación: formar educadores que descubran que ser maestro es dar respuesta a una vocación de servicio y entrega a las personas, a la sociedad, favoreciendo espacios de encuentro donde despertar los dones de sus alumnos, hacerlos brillar y así convertirse en bastón de la búsqueda de plenitud y sentido de vida.

Ser educador, ser maestro, requiere que nos convirtamos en líderes educativos que entiendan que la educación es una experiencia transformadora y de progreso, y asuman el inmenso valor que tiene su labor: ser instrumentos de ese cambio.

En la Universidad Alfonso X el Sabio entendemos la educación como un espacio de encuentro y acompañamiento en el que las personas pueden desarrollarse de manera integral para conseguir sus aspiraciones más personales, generando así un impacto positivo sobre la sociedad y su entorno. Dentro de este contexto, el maestro se convierte en el principal protagonista junto con los alumnos, como garante de la transmisión de conocimientos, pero también de principios y valores como el humanismo, la sostenibilidad, la inclusión e integración o la convivencia y el respeto.

Estamos en un momento de novedades y cambios en la educación en España en muchos niveles, y también por lo que se refiere a la formación de los futuros profesores: el nuevo estatuto de la profesión docente, se habla en Madrid de nuevo MIR educativo… ¿Qué le parecen estos cambios?

El principal objetivo de las políticas educativas suele ser proponer cambios en las cualificaciones de los futuros egresados para un correcto ejercicio de la profesión de maestro y dotarles de más conocimientos, habilidades, capacidades y destrezas para llevar a cabo su labor educativa con niñas y niños y así pretender que consigan transformar la educación. Sin embargo, la reflexión es mucho más profunda, y requiere de dar un paso adelante para dotar de valor a la profesión docente y asumir lo que son: agentes de transformación no sólo educativa, sino también social; hemos de tomar conciencia de la trascendencia e impacto que tiene su trabajo en el entorno y la sociedad.

Nuestra emergencia educativa que no termina, y cuya brecha ha potenciado el estado de confinamiento, necesita testigos de vida que hayan encontrado las razones por las que vale la pena vivir y con los que nos sintamos identificados; a los que podamos mirar, sin juzgar; a los que seamos capaces de acoger porque, desde su imperfección, nos resultan tan similares que interpelan nuestro hoy. La educación debe ayudar a descubrir esas razones, el sentido de la vida; los educadores debemos regalar a nuestros alumnos nuestra más profunda experiencia con valentía y generosidad.

Los centros educativos, la Universidad son los lugares donde, en este camino, el testimonio de profesores y compañeros tiene un valor incalculable, ejemplos de vida lograda.

Entre los que apuestan por las nuevas tecnologías en la educación y quienes reclaman no olvidar otros aspectos como el esfuerzo o la memoria, ¿usted dónde se coloca?

¿Por qué tenemos que elegir entre una cosa u otra? ¿A través de la innovación tecnológica no podemos ayudar a nuestros alumnos a potenciar su esfuerzo y desarrollar su memoria? ¿Por qué un adolescente de 12 años es capaz de aprender en cuestión de minutos, una letra imposible de un rapero de moda y, sin embargo, no consigue memorizar la tabla periódica de los elementos? ¿Quién ha enseñado a los niños de primaria a trabajar en onedrive, a diseñar slides con vídeos interactivos a través de diferentes apps?

Debemos formarnos siempre bajo un paradigma integral, ayudando al desarrollo pleno del ser humano. Se trata de una mirada hacia el interior de las personas y desde ese interior, despertar su curiosidad, hacerles protagonistas de su formación, de su “aprender-haciendo”, filosofía maker de nuestra Universidad, de nuestra Facultad.

¿Cómo definiría la formación de los docentes españoles, se habla todo lo que se debería sobre este tema?

La pandemia COVID-19 ha puesto de manifiesto una realidad que ya existía en nuestro país: una brecha de oportunidades en educación que se ha acrecentado. Si bien es cierto que en nuestro país prácticamente la totalidad de los estudiantes tiene la oportunidad de acudir a clase, también lo es que no todos acuden a la escuela en las mismas condiciones, dado que muchos de ellos se ven afectados por su situación de pobreza, situación socioeconómica, cultura, etc., y está demostrado que este origen socioeconómico del alumnado es la causa más segura de su resultado educativo.

Y si bien es cierto que los maestros han tenido un papel vital en esta pandemia, también ha salido a la luz la necesidad formativa del profesorado en competencias que vayan más allá de los conocimientos y les doten de habilidades, valores y herramientas para gestionar adecuadamente su labor tanto fuera como dentro del aula. En este sentido, el aprendizaje por proyectos o el juego forman cada vez más parte de las estrategias didácticas de los docentes, y es fundamental que los docentes tengan la capacidad para conocer e investigar acerca de nuevas tendencias que puedan trasladar a su aula.

La educación superior y particularmente, nuestra Facultad de Ciencias de la Educación, tiene la responsabilidad de establecer vínculos con entidades con las que compartir el reto de la equidad educativa, de manera que podamos caminar de la mano en el sueño de conseguir un mundo en el que la igualdad de oportunidades sea una realidad.

La educación en España en todos sus niveles, desde el colegio a la universidad, está siempre rodeada de polémicas políticas y ayuna de consensos. ¿Una ley de Educación pactada entre las principales fuerzas políticas de España es ciencia ficción?

¿Una Ley de Educación pactada solo desde la mirada política? Hace algunos años estudié muy a fondo un concepto filosófico que provocó en mí un proceso de cambio; ese concepto es el «ENCUENTRO», el encuentro con uno mismo, con los demás, con el paisaje y el entorno en que somos, con nuestra trascendencia… No es fácil que ese encuentro se produzca, por todo lo que supone ponerse en relación; pero hay algo que me convoca cada día a seguir creyendo que, desde donde estamos, podemos empujar mucho.

Amo a mis hijos con toda mi alma y ese mismo amor intento, de alguna manera, transmitirlo a mis alumnos, al menos en lo que implica creer en el milagro de la existencia de cada uno de ellos. Cada uno es una joya, lleno de dones, respetable y a quien debo acoger en su diferencia y singularidad; porque si lo hago, espero que cuando entren en un aula con mis hijos (o los tuyos o los de cualquier familia), hagan lo mismo con ellos. Acompañarles en la detección de esos dones, interpelarles para que los pongan en juego y brillen por sí mismos.

Me reitero en mi pregunta, ¿una Ley de Educación pactada solo desde la mirada (sesgada) política?  Y ¿quién pregunta a los niños?

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