Gloria Placer (Fundación Vodafone): “Tecnología es también inspirar a los niños y niñas en vocaciones científicas”

Gloria Placer, directora de la Fundación Vodafone, es ingeniera de telecomunicaciones y Executive MBA con más de 15 años de experiencia desarrollados en el ámbito tecnológico tanto en el sector público, como en el privado, donde ha sido directora de proyectos de despliegue de red y transformación de negocio digital en multinacionales como Lucent Technologies, SGS y Vodafone.

Actualmente, desde la Fundación Vodafone, impulsa iniciativas dirigidas a la transformación digital con propósito. Y el nuestro es el de dar conocer con más detalle a los lectores de ÉXITO EDUCATIVO en qué trabaja la institución que dirige y, en particular, con relación al universo de la educación.

¿En qué consiste el trabajo de la Fundación Vodafone a nivel de centro educativo y cuáles son sus principales objetivos? 

La fundación tiene en su misión tratar de usar de forma muy positiva la tecnología para facilitar el desarrollo de nuestra sociedad, y con una perspectiva muy de inclusión. Pensamos que la educación, que es el principio de todo, donde se fundamentan los valores, las reglas de la sociedad (actual y futura), es donde tiene más sentido que la fundación centre su actividad. Con ese convencimiento de que la tecnología ha de tener un impacto positivo en el desarrollo de nuestra sociedad, y de que todo depende de cómo se haga. También somos conscientes de que la tecnología (digital) no es neutra, como cualquier otra. Nada es neutro. Todo, en función de cómo se utilice y de ese buen uso, permite obtener un buen resultado o uno absolutamente desastroso.

¿Por qué apuesta por la educación?

En su momento, hace unos cinco años, el patronato decidió repensar cuál debía ser el sentido de la labor de la fundación en este momento. Hicimos un ejercicio de pensar dónde tendría más sentido actuar. Nos inspiramos mucho en una serie de indicadores europeos que se manejaban en aquel momento (el Índice de Economía y Sociedad Digitales Europeos que publica todos los años la Comisión Europea). Y en aquel momento, a pesar de que España estaba relativamente bien situada, había un agujero enorme en lo que ellos determinan como capital humano. Y que en el fondo son las competencias digitales que los ciudadanos de Europa, en este caso españoles, tenemos.

Y en un mundo y sociedad digitales, en los que toda nuestra economía y cualquier tipo de servicio o de solución pasa por un concepto digital… el hecho de que estuviéramos en una posición lamentable en ese ámbito, a nosotros nos preocupó. Entonces empezamos también a analizar dónde tendría más sentido trabajar: ¿Es en las edades más adultas? ¿Es en lo jóvenes universitarios? Y caímos en la cuenta de que, desde nuestra perspectiva, teníamos que empezar en los colegios, en las aulas, y además en las aulas de Primaria. ¿Por qué? Porque creemos que ahí se definen las bases, los principios, los valores, y predisponemos al alumnado hacia un uso, en un sentido o en otro, de todo lo que se relaciona con la tecnología.

Vimos informes del MIT, de otros organismos, en los que se decía que las niñas ya se autoexcluían de temas como las matemáticas, las ciencias, en edades muy tempranas porque simplemente ellas se percibían como menos seguras. Vimos que es donde se empezaban a generar varias brechas con respecto al acceso a determinados recursos, sobre todo en el ámbito rural. Vimos que en las edades de Primaria es cuando empiezan a aparecer, en colectivos socioeconómicamente más vulnerables, principios de un abuso o mal uso de determinados elementos tecnológicos (móvil o tableta), y dijimos ‘ya tenemos el foco’: educación y además en unas edades muy concretas.

Ahí es donde empezamos a tratar de pergeñar una propuesta, un programa, que tuviera sentido y encajara en el contexto educativo español. Hablo de hace prácticamente cinco años.  Fue ponernos de acuerdo y colaborar con la Universidad de Salamanca para algo que ahora ya es mucho más conocido y común, porque han pasado muchas cosas después. Pero ese marco de competencias digitales que había establecido la Comisión Europea, -había que- aterrizarlo a las edades de los niños y niñas de Primaria, además distinguiéndolo en dos bloques: los pequeños (de seis a ocho), y los más mayores (de nueve a dice). Y, a partir de ahí, tratar de hacer una propuesta que para los docentes fuera sencillo implementar en el aula. Que fuera motivador al tiempo que tuviera unas raíces pedagógicas sólidas.

Háblenos de DigiCraft y su ámbito de actuación…

DigiCraft nos ‘consume’ el 80% de lo que hacemos en España, y de lo que están haciendo muchas compañeras y compañeros de la Fundación Vodafone en Europa. Porque la fundación forma parte de una red de 27 fundaciones que trabajamos en los cinco continentes, pero aquí en Europa ese diagnóstico que habíamos hecho con España (esa falta de competencia digital y esas brechas de acceso en la Educación Primaria) lo compartimos con alemanes, italianos, holandeses, rumanos… Todos nuestros compañeros y compañeras en Europa.

Por tanto, DigiCraft es un programa implantado a nivel europeo y, de la misma forma a ese certificado para los centros, ¿lo pueden obtener los alumnos, los profesores…?

Depende un poco de los acuerdos y de cada una de las comunidades autónomas. Hemos estructurado el programa siempre de la mano de las comunidades autónomas, y ellas son quienes lanzan las convocatorias anuales para que los centros se postulen. E incidimos mucho en que en esas convocatorias haya un porcentaje de centros del ámbito rural, con alumnado con ciertas dificultades… (tenemos muchos centros PROA+) dentro de la huellea DigiCraft. Hacemos una propuesta y ellos se comprometen durante tres años a desarrollar el programa, y transcurridos esos tres años, otorgamos al centro que llega hasta el final, esa certificación o reconocimiento como centro de referencia DigiCraft.

Con el alumnado lo que hacemos es evaluarle anualmente cómo va progresando en sus competencias digitales. Hacemos una evaluación al principio y otra al final del curso, donde se ve esa progresión. Y es el centro educativo el que, si quiere reconocerlo, lo hace. Respecto al docente, todos nuestros profesores (trabajamos fundamentalmente en colegios públicos, también concertados) reciben una certificación de su formación y de formar parte del programa por parte de las consejerías de educación. En todas las formaciones que hacemos, y en algunas comunidades autónomas, la implementación del programa en las aulas (las horas lectivas) forma parte de una propuesta que es certificado por las comunidades autónomas.

¿Y esa formación al profesorado la hacéis a través de los centros de formación del profesorado de las comunidades autónomas o se forman con vosotros?

Ahora mismo se forman con nosotros, pero es verdad que esa formación ahora mismo está supervisada, homologada, formalmente por cada una de las comunidades autónomas. Estamos trabajando con los profesores, también con el INTED, en que esa formación y competencia digital podría ser incluso superior a lo largo de los años. Trabajamos para que esa certificación sea de ámbito nacional; que se certifique su competencia digital. Pero eso es algo que espero que en los próximos meses ocurra.

¿Cuántas comunidades están participando en el programa ahora mismo? 

Estamos en siete comunidades autónomas: Andalucía, Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Galicia y Madrid. La Universidad de Salamanca nos ha aportado sobre todo el conocimiento fantástico que tienen, y que tenían en aquel momento, del marco competencial europeo, y ese ejercicio de traducir los objetivos que se pueden fijar, según el marco, a las edades de la Educación Primaria en la perspectiva de niños y niñas. Porque, respecto a la seguridad en el uso de los dispositivos, lo que se le puede pedir a un niño de siete años no es lo mismo que se le puede pedir a un adulto. Hicieron ese primer traslado del marco a estas edades.

En una segunda fase nos han ayudado a adaptar todas las formaciones y contenidos del programa al marco de competencia digital docente, aprobado hace más o menos un año por el Gobierno en acuerdo con las comunidades autónomas, y que publicó el INTED. Y además lo que hacen todos los años es evaluar el programa. En base a la muestra ciega (con datos anonimizados) de todos los niños y niñas que forman parte del programa, nos hacen unos informes de si han progresado o no; en qué áreas o subáreas hay mayor avance… Y podemos hacer una cierta radiografía del alumno español de estas comunidades autónomas, y cómo va avanzando, progresando, en su adquisición de su competencia digital.

¿Qué os ha aportado, concretamente, la Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca?

Una cosa también que hemos incorporado este curso escolar, que nos parecía muy importante y ha venido de la mano de la Universidad de Salamanca, es formar a los futuros docentes: los alumnos y alumnas que están en los Grados de Educación Infantil y Primaria, y en los Másteres de Tecnologías de la Información de la Universidad de Salamanca, utilizando los materiales, la tecnología y los recursos de DigiCraft. Para completar la foto puedo decir que todas las actividades que forman parte del proyecto han sido validadas por el equipo de la Universidad de Salamanca. Con lo cual tenemos garantía de que, desde una perspectiva metodológica y educativa, tiene sentido.

Pongo mucho el foco en la competencia digital porque era el objetivo, el core de la propuesta, pero en DigiCraft se trabaja mucho el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración, la creatividad… Todas estas soft skills que son muy necesarias en el mundo en el que estamos, y que para nosotros eran básicas dentro del principio de la metodología. Nos gusta decir que nos centramos en la competencia digital, que la tecnología es un vehículo para el aprendizaje, pero que se trabajan también muchas otras cosas que además en Primaria son fundamentales.

Ahora mismo han surgido también otras iniciativas de grandes empresas del ámbito tecnológico que certifican, pero desde una perspectiva no de fundación: Google Reference for School, también Microsoft… Hay una especie de boom por la certificación. ¿Es compatible vuestro programa DigiCraft con certificaciones como las de estas dos grandes plataformas, por citar las dos más conocidas? El Grupo Planeta también tiene a través de Aula Planeta…

Creo que sí, es perfectamente compatible. Porque al final todos estamos inmersos en ese proceso cuyo trasfondo es que el sistema educativo está transformándose digitalmente, está introduciendo una serie de herramientas y recursos. Entiendo que estas entidades que has mencionado van más enfocadas a la destreza al utilizar sus recursos y propios productos. En nuestro caso es mucho más neutro: lo que hay detrás de DigiCraft no es ningún producto Vodafone, sino que son herramientas de libre acceso. Y al final la virtud que puede tener DigiCraft es que hemos sabido seleccionar determinadas herramientas y elementos tecnológicos a la hora de trabajar la competencia digital.

Yo creo que todo suma, todo contribuye. Es verdad que ahora, como a veces vamos por oleadas, modas, tendencias… hay mucha necesidad de certificar la competencia digital de los docentes. Porque así lo establecen los retos, los objetivos, que nos han marcado desde Europa a la hora de articular todos los fondos asociados al Plan Nacional de Competencia Digital. Entonces parece que el concepto certificación está más como encima de la mesa, que se le da más importancia que en otros momentos.

Nuestro interés es un poco distinto porque no certificamos a personas con nombre y apellido, sino que certificamos a centros; que su globalidad ha pasado por este proceso de transformación. Algunos de ellos han incorporado el programa DigiCraft dentro de su plan de competencia de digitalización del centro, uno de los requisitos que establece ese plan nacional, y queremos ayudar y sumar. No tenemos un objetivo más allá de eso.

Una de las preocupaciones para los centros educativos, y diría que para las familias y la sociedad en su conjunto, es precisamente el abuso de la digitalización sobre todo más hacia estar enganchado al móvil. Y los riesgos que implica de fomentar prácticas como el cyberbullying y demás. ¿Cómo abordáis esto? ¿O no entráis?

La seguridad es una de las áreas del marco. Está embebida en todas las actividades del programa. Quizás debería decir qué es DigiCraft y de dónde viene el nombre para entender un poco más nuestra aproximación. DigiCraft es Digital, mundo digital como la tecnología en su sentido más amplio, y el mundo físico, el Crafty, el del manipulado, el aprendizaje, tocar las cosas, hacer recortables…, que es muy evidente. La seguridad está ahí, está en el marco, y además creemos que a veces hay que enseñar a los niños y a las niñas determinadas reglas. Qué es lo que se puede y no se puede hacer. Y la escuela es el mejor lugar para hacerlo. Al final, con pensamiento crítico, los riesgos a los que se exponen, creemos que eso ayuda positivamente al buen uso de la tecnología como decía antes.

Pero DigiCraft va más allá de eso. Muchas de las actividades que forman parte del programa se hacen sin una tableta, sin un móvil o sin ordenador. Y se trabajan conceptos como la programación más básica… Lo que quiero decir es que, cuando se habla de tecnología y tecnología digital, muchas veces sólo hablamos de la conexión, cuando realmente la tecnología es hacer cosas como entender qué es una Inteligencia Artificial; o entender qué es una Realidad Aumentada; o, una actividad que me parece fascinante, con una placa muy sencillita y una serie de sensores, los niños y niñas hacen un huerto en el que se puede medir la temperatura, el grado de humedad de la tierra, saber si hay que regarlo o no… Eso es utilizar la tecnología en positivo.

DigiCraft es un programa que persigue que sepas qué es el Internet de las Cosas (IoT) y cómo contribuye esto, por ejemplo, a hacer un regadío más sostenible sin hacer abuso del agua, porque tienes un sensor que te marca en cada momento si necesitas o no regar y la temperatura que hay. Y eso es el uso de la tecnología.

Creo que a veces cuando hablamos de la tecnología nos centramos mucho en las redes sociales y el mundo de la tableta. Tecnología es muchas otras cosas, va más allá, y el programa busca inspirar a los niños y niñas para que tengan vocaciones científico-técnicas. Pero no obviamos que las redes sociales están ahí, que Internet está ahí. Entonces se les enseña a buscar de una forma inteligente, que sepan que hay muchos buscadores, a cuáles nunca facilitar tu identidad, nunca compartir fotos, contenidos; saber que hay contenido creative commons y esos sí los puedo utilizar, pero otros tienen un copyright, una propiedad intelectual detrás. Todas esas cosas se abordan dentro del programa, y es necesario que se hable de ello en las aulas.

Todo pensando que el propio programa termina con los 12 años, para que cuando haya un riesgo de verdad, un abuso de una red social, que puede ser en esa adolescencia o preadolescencia, ya los tengamos preparados.

Aparte de DigiCraft, en el otro programa, V Talent, también trabajáis con jóvenes, ¿estáis involucrando a los centros educativos?

Hay un poco de todo. En este caso no, porque lo que hacemos es articularlo a través de cuatro ONG en este caso: Plena Inclusión, Down España, la Fundación ONCE y la Asociación Española de Relaciones con Clientes, que tiene un programa muy potente relacionado con los servicios de call center, y que es un buen punto de empleo para las personas con discapacidad. En el caso de V Talent buscamos formar a personas con discapacidad en temas tecnológicos que faciliten su empleo. Todos los años vamos diciendo que hay en torno a unas 100.000 vacantes que no llegan a cubrirse por falta de profesionales en determinadas disciplinas.

Creemos que formando, y formando bien, en cosas muy de nicho, muy específicas, a personas con discapacidad, les podemos ayudar en su inserción laboral. Te pongo un ejemplo de un curso que hemos iniciado este curso, en octubre: programación web para personas sordociegas, de la mano de la Fundación ONCE. Es una formación competencial que realizan a través de un programa que llaman ‘PorTalentoDigital’ y, ahora mismo, tenemos a 17 personas a las que estamos formando en programación web y son sordociegas. Con lo cual, el ejercicio de adaptar y hacer accesibles todos los materiales y herramientas, es elevado. Pero el hecho es que desarrolladores y validadores web en temas de accesibilidad es uno de los puestos de trabajo más demandados en España. Hombre, si conseguimos casar esa oferta con la demanda de empleo, creemos que estas 17 personas deberían encontrar un trabajo relativamente fácil.

Esa es la filosofía de V Talent. Todos los años buscamos ese nicho para invertir, ver cuál es la demanda, también entender cuál es la realidad de las personas con todo tipo de discapacidad: dónde se pueden sentir mejor, hacia dónde van sus intereses… y lo hacemos de su mano.

Por último. ¿Qué otros proyectos tenéis pensados en el ámbito educativo?

Ahora tenemos el gran reto de todos esos centros que van a pasar a ser centro de referencia, y que han desarrollado el programa durante tres años. Que sigan siendo referentes y ayudándonos a promover este camino de transformación digital. Es el gran objetivo para el próximo curso escolar. Una vez haya más luz y sea más negro sobre blanco todo el proyecto de escuela ‘Código 4.0’, que ha anunciado el Gobierno de España y me consta que están trabajando para poner en marcha, veremos dónde tiene sentido y hacia dónde virar nuestra propuesta de cara al futuro. Qué tipo de materiales, propuestas… pero lo que sí está claro es que seguiremos trabajando en el ámbito de la Primaria, en esa introducción positiva de la tecnología en las aulas, y plantear una propuesta que sea interesante. Pero sabemos que tiene que encajar con todos los planes, toda esta revolución, que hay alrededor.

Porque al final hay muchos requisitos, somos muy conscientes. Hablamos con los centros día sí, día no, y ahora hay muchas propuestas, muchos planes, muchas exigencias. Queremos ver cómo se consolida todo esto antes de decir ‘sacamos la iniciativa x’. Vamos a ser un poco prudentes para el próximo curso.

Si un centro privado o concertado ve que le interesa mucho el programa ¿podría ponerse directamente en contacto con vosotros o tiene que ser siempre a través de los programas que se lanzan conjuntamente con la Consejería de Educación?

Fundamentalmente nuestro vehículo son las consejerías de educación. Dicho lo cual, si hay algún centro concertado o privado que quiere conocer nuestros recursos, que se ponga en contacto con nosotros. El programa tiene una sección de actividades abierto, dirigida a educadores también. Pero si lo que quiere es ahondar más en la tecnología, el soporte y todo lo que hay detrás, creo que es mejor que se pongan en contacto con nosotros y vemos qué posibilidades hay de colaboración.

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