Luri: “No me imagino ninguna empresa seria con los criterios con los que funciona un claustro de profesores»

Gregorio Luri, profesor, doctor en filosofía y escritor advierte que dotar de mayor autonomía a los centros educativos es incompatible con “restringir la libertad de elección” de las familias para elegir centro.

En una entrevista concedida a RADIO ÉXITO EDUCATIVO, que será difundida íntegramente este lunes 30 de noviembre, Luri señala que aunque la tendencia por parte de las administraciones es a dotar de una creciente autonomía en la gestión de los centros educativos, el “contrasentido” se produce desde el momento en que esas mismas administraciones limitan la libertad de elección del centro.

La autonomía “se incrementará cada vez más”, explica Luri al director general de ÉXITO EDUCATIVO, Víctor Núñez, “no porque los poderes públicos crean a pies juntillas en esa autonomía, sino porque son consecuentes de su progresiva incapacidad de generar consensos educativos amplios” lo que conducirá al hecho de que “esa autonomía se acabe imponiendo”.

En cuanto a la gestión de los centros educativos, Luri desconfía de la capacidad de los profesores como gestores: «no me imagino ninguna empresa mínimamente seria dirigiéndose con los criterios que funciona un claustro de profesores». Las causas son claras: «Los claustros de profesores son como el día de la marmota…Esa incapacidad para avanzar con tus propias conclusiones, siempre se están discutiendo las mismas cosas, con  una incapacidad de crear una cultura propia… ¿compraríamos acciones de una empresa que funciona con los criterios de nuestro claustro«.

“Ahora bien”, avisó, “hay un contrasentido enorme entre dar la autonomía a los centros y restringir la libertad de elección de los padres” al contemplar la reforma educativa en ciernes que se priorizará la proximidad del alumno al centro. Porque, argumentó, “si yo veo que el centro está más lejos, por los métodos o por mi visión, por lo que sea, pero no tengo posibilidad de elección, estoy engañándome a mí mismo, porque estoy dando una autonomía que en la práctica no tiene la repercusión ni el potencial que debiera tener”.

Preguntado directamente por su opinión en torno a la Ley Celaá, Gregorio Luri expresó que “lo que realmente me preocupa es que es la recepción de una ley más, es la sensación de ‘otra ley provisional más’, y eso, a su juicio, “es lo peor que le puede ocurrir a cualquier ley, esa sensación de provisionalidad permanente”.

De sus periódicos contactos sobre el terreno, Luri comenta que “los problemas que me cuentan los docentes no los veo recibidos en absoluto en la ley”. En este punto, advierte que “hasta que no se identifiquen bien los problemas reales en un libro blanco riguroso que recoja el estado de la cuestión no será posible el consenso”.

Sobre el valor de los conocimientos que estamos adquiriendo como sociedad, indicó que “estamos en la situación que yo llamo de ‘capitalismo cognitivo’, donde el conocimiento se ha convertido en la riqueza de un país”. Diría que “el conocimiento es el nuevo petróleo”, pero la pregunta es “¿Dónde están esos recursos?”.

En relación con esta cuestión, observa que los poderes públicos no esconden “el propósito de intentar ayudar a aquellos que tienen dificultades para seguir estudiando, que la mayoría de alumnos accedan a los estudios superiores y no queden descolgados, pero después los abandonamos de manera inmisericorde. El porcentaje de ‘ninis’”, subrayó, “ronda el 20%”.

En este contexto, lamentó, “todas esas palabras que están formuladas con la mejor intención lo único que consiguen es abandonar alumnos a las puertas de la escuela”.

Ver entrevista completa con Gregorio Luri en ÉXITO EDUCATIVO TV

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