¿Hacia dónde debería encaminarse la universidad para no quedar obsoleta?

En la era digital actual, la universidad debería dejar de centrarse en la oferta, esto es, sus departamentos y programas, y poner el foco en las necesidades y los retos a los que tiene que dar respuesta, según se desprende del estudio “Hacia la transformación de la universidad”, elaborado por ESADE y Meta, enfocado en la IA generativa y el metaverso como instrumentos de acompañamiento.

Es precisamente en este nuevo entorno, donde incluso la información más especializada es accesible a todo el mundo, cuando la universidad no debe ser solo un centro de conocimiento, sino un hub orientado a cultivar habilidades socioemocionales, facilitando la reflexión y el pensamiento crítico.

Un nuevo escenario en el que también debe haber un cambio en el rol del profesorado, según los autores del estudio, pues si lo que primaba antes era la transmisión de conocimientos, ahora con el apoyo de la IA y de las tecnologías inmersivas, los profesores necesitan potenciar sus habilidades pedagógicas para facilitar el aprendizaje del estudiante y guiarle en el proceso de toma de decisiones.

El estudiante a su vez “dejaría atrás su rol pasivo para adoptar un rol protagonista”, centrado en el aprendizaje a través de la experiencia, se apunta en este trabajo de análisis.

En cuanto a las posibles aplicaciones de la IA generativa y el metaverso, estas pueden ayudar en tareas como la producción de conocimientos y contenidos. Por ejemplo, la IA generativa servirá para crear conocimiento y contenidos de mayor valor, y el metaverso será el espacio para la generación de simulaciones. El metaverso también puede ayudar a personalizar la experiencia y los ritmos de aprendizaje, ya que en este espacio cada alumno interactúa con datos basados en su propio perfil individual.

De acuerdo con el estudio, el modelo educativo tradicional no puede seguir enseñando para un futuro que ya no existe y hay una demanda por parte de la sociedad, de que la universidad sea catalizadora de cambios organizacionales y sociales. Esto implica entre otras cosas contribuir al debate público, involucrarse en la creación de startups y ser partícipe de los cambios organizacionales.

Según este estudio, la universidad del futuro ampliaría así su misión tradicional para convertirse en una “metaversidad”, un centro educativo que, mediante el apoyo permanente de la tecnología, sea capaz de producir una experiencia de aprendizaje “aumentada”, tanto para el profesorado como para el alumnado.

Las tecnologías inmersivas, como son la realidad virtual, realidad aumentada  o realidad mixta, así como la inteligencia artificial generativa, pueden ser claves en esta transformación del sistema educativo, de modo que la universidad del futuro mejore en competencias digitales y ofrezca una mayor empleabilidad a los jóvenes.

Esta colaboración forma parte de un programa más amplio de investigación independiente que Meta está financiando en toda Europa. Académicos y grupos de reflexión del Reino Unido, Italia, España, Francia y Alemania examinan cómo las tecnologías inmersivas pueden contribuir al futuro de la educación, mejorar las experiencias de aprendizaje existentes, impulsar la empleabilidad de los jóvenes y contribuir a la formación profesional y ejecutiva.

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