«Hemos normalizado muchas conductas agresivas y violentas cuando eso no debería ser así»

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La violencia en el ámbito escolar entre sus principales protagonistas, los alumnos, siempre ha existido. Aunque de un tiempo a esta parte adquiere matices que los psicólogos y sociólogos tratan de desentrañar para comprender los nuevos modus operando. Empezando por que el escenario se ha ampliado al ciberespacio. Dos expertos de la Universidad VIU contestan al unísono esta entrevista concedida a ÉXITO EDUCATIVO en la que aportan luz a muchas incógnitas aún por resolver, si es que, acaso, esto no ha hecho más que empezar una nueva ruta.

La entrevista ha sido contestada por el doctor Francesc Llorens, Director Académico de la Facultad de Ciencias de la Educación de VIU y por la doctora Antonia Martí, Directora del Máster Universitario en Acoso Escolar y Mediación de VIU.

¿Qué es lo más importante que debe conocer un profesor para afrontar un caso de violencia escolar en su clase?

Lo más importante para poder afrontar y prevenir (debemos de tener en cuenta que lo primero es trabajar la prevención), un caso de violencia en las aulas, es conocer las características de la violencia adolescente y juvenil. Para poder afrontar de la forma más certera posible un caso de acoso escolar, es muy importante saber reconocer los signos que nos indican que hay violencia, de qué forma se está dando y por tanto saber cómo y cuándo actuar y conocer las consecuencias que estos hechos pueden provocar en función del tipo de violencia.

Ser conocedor de todos estos factores posibilita al docente poder actuar con premura y evitar consecuencias mucho más graves.

Por otro lado, aplicar los protocolos de actuación es sumamente importante. Para ello, tanto el docente como el equipo directivo y departamento de orientación deben de trabajar de forma única y coordinada. Conocer estos protocolos y saber aplicarlos correctamente juega un papel importante a la hora de enfrentarnos a casos de violencia y/o acoso escolar.

¿Qué papel deben desempeñar las direcciones de los centros educativos? Se lo preguntamos porque no siempre los docentes se sienten lo suficientemente respaldados en situaciones así.

Una de las competencias de la dirección de los centros educativos es velar por la convivencia de la comunidad educativa y la resolución pacífica de los conflictos que ella puedan surgir.

La actual ley 3/2020, de 29 de diciembre, que modifica la Ley Orgánica 2/2006 destaca la prioridad en la prevención de los casos de acoso escolar en los centros educativos, por ejemplo, citamos textualmente:

“Artículo sesenta y seis. Se añade el apartado 5 del artículo 124, quedando redactado en los siguientes términos:

«5. Las Administraciones educativas regularán los protocolos de actuación frente a indicios de acoso escolar, ciberacoso, acoso sexual, violencia de género y cualquier otra manifestación de violencia, así como los requisitos y las funciones que debe desempeñar el coordinador o coordinadora de bienestar y protección, que debe designarse en todos los centros educativos independientemente de su titularidad. Las directoras, directores o titulares de centros educativos se responsabilizarán de que la comunidad educativa esté informada de los protocolos de actuación existentes, así como de la ejecución y el seguimiento de las actuaciones previstas en los mismos. En todo caso deberán garantizarse los derechos de las personas afectadas.»

Por otro lado, también señala la necesidad de formar a los profesionales de la educación y a los equipos directivos, “deberán incluir formación específica en materia de igualdad en los términos establecidos en el artículo siete de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, así como formación específica en materia de acoso y malos tratos en el ámbito de los centros docentes. Del mismo modo deberán incluir formación específica en prevención, detección y actuación frente a la violencia contra la infancia.”

¿Existe suficiente información en los centros educativos para combatir el acoso escolar?

Los centros educativos disponen de planes de convivencia y la figura del coordinador de igualdad y convivencia para fomentar la prevención y resolución pacífica de los conflictos en los centros.

En ellos se incorpora el Protocolo de actuación ante un posible caso de violencia y/o acoso escolar.

Anualmente, la dirección de los centres debe de realizar un informe sobre la convivencia en el centro educativo, analizando las problemáticas y necesidades que han ido surgiendo y trasladándolas a la Administración competente para su análisis.

Destacar, por último, el aumento de la formación continua del profesorado en relación a la convivencia y la prevención de situaciones de acoso escolar y ciberacoso. En este sentido se ha observado una evidente mejora en las intervenciones del profesorado de los centros, siendo conscientes de que queda camino por recorrer.

El ciberacoso es la agresión trasladada a la red. El confinamiento parece haber aflorado cifras de casos hasta ahora desconocidas…

Efectivamente, la situación de confinamiento provocó una realidad dicotómica en el ámbito del acoso. Por una parte, los adolescentes dejaron de ir al colegio y esto provocó que descendiera el acoso offline, sin embargo, aumentaron las amenazas y las agresiones a través de la red. Los niños pasaron más del doble de horas utilizando las tecnologías y sin mucho más que hacer, por lo que, no sólo aumentaron las agresiones de los agresores “habituales”, sino que, muchos otros adolescentes que previamente no se veían involucrados en actos violentos o de acoso, empezaron a serlo.

Según el Observatorio de la Discriminación en Internet del INADI (2020) los casos de discriminación en las redes se incrementaron en un 65% con 504 casos denunciados y registrados. Se determinó que la principal población afectada fueron las personas pertenecientes a la comunidad de la diversidad sexual (15,2%), seguidas por las mujeres (9%), el tercer lugar lo ocupan las personas discriminadas por su aspecto físico (7,3%), seguido por las personas con discapacidad (6,8%).

Sabemos que este fenómeno no solo ha ocurrido en España, sino que es una conducta que se ha observado a nivel mundial provocada por el aumento desmesurado en la utilización de los medios digitales que trajo la pandemia.

¿Qué grado de responsabilidad tienen los padres del agresor y de qué modo debería actuarse con ellos?

Hasta ahora sabemos que los estilos parentales y la comunicación familiar, tienen un alto grado de implicación en las conductas violentas del adolescente, de ahí la importancia de las escuelas de padres en las que se les pueda explicar la importancia que tienen como modelos de conductas y ofrecerles herramientas de gestión en la educación de sus hijos.

Cuando a una familia se les cita en un colegio y se les dice que su hija/o está implicado en una agresión hacia un compañero, las reacciones que nos encontramos son muy variadas; por una parte, están los padres que lo reciben con asombro y se les ve en los ojos la sorpresa y el sentimiento de culpabilidad que se les viene encima, por otra parte, están los padres que niegan tajantemente que eso pueda ser cierto.

En los primeros, trabajar es mucho más sencillo y fructífero, por la implicación con el centro que acaban mostrando. En el segundo caso trabajar con los padres es mucho más difícil y por tanto con el propio agresor.

¿Considera que existe poca o suficiente información en los centros educativos contra esta ‘pandemia’ de violencia?

Creemos que hay suficiente información, pero poca formación, cierto es que ha aumentado en los últimos años, pero nos queda bastante camino por recorrer.

¿Qué decirle a quien piensa que peleas entre alumnos siempre las hubo y que son asuntos que han de resolverse en casa?

Les diríamos que la violencia siempre ha existido, pero no por ello la solución es no hacerle caso o minimizarla. El problema principal que tenemos a nivel social, es que hemos normalizado muchas conductas agresivas y violentas cuando eso no debería ser así. La violencia en cualquiera de sus formas debe condenarse y tratarse para que no se vuelva a repetir.

¿Qué debe hacer un estudiante que sea víctima de acoso o ciberacoso?

Lo primero que debe hacer es decirlo y hablar con alguien adulto, familiar o personal del centro educativo, de su confianza. Denunciar y dar visibilidad a las agresiones es la única manera de combatirlas.

El problema principal es que, generalmente, las víctimas de acoso escolar no hablan ni denuncian las agresiones por miedo a las represalias que puedan sufrir. Actuar con celeridad ante la denuncia es primordial para la seguridad del alumno. Una vez se ha constatado la existencia de un episodio de acoso escolar, lo primero que se debe hacer es alejar al agresor e informar a las familias. Si las víctimas perciben que no se las puede proteger, no denunciarán.

Los espectadores de las agresiones son también una pieza fundamental, si alguien es conocedor de que se está agrediendo a algún compañero/a es muy importante que se denuncie, que se cuente y que se visibilice. Los espectadores, tampoco denuncian principalmente por miedo a que se vuelva la agresión contra ellos.

Es fundamental que desde los colegios impere la idea y se trasmita la idea de que existe tolerancia cero con los agresores.

En la VIU forman a profesores en un máster que da claves para actuar ¿Nos puede resumir el plan?

Efectivamente, es un Máster universitario oficial de un curso académico de duración en el que el objetivo principal es dotar a los agentes de la comunidad educativa y profesionales que estén en contacto con menores, de herramientas específicas para la prevención y la actuación frente a la violencia escolar en todas sus formas, especialmente el acoso escolar, con la comprensión profunda de esta problemática social.

La mediación, es una herramienta para el diálogo y la búsqueda pacífica de soluciones de los conflictos, mejora la convivencia y actúa como preventivo de todo tipo de violencia, y en nuestro máster los alumnos reciben la formación necesaria para implantar un programa de mediaci0on escolar y con herramientas suficientes para la prevención y tratamiento de la violencia en las aulas.

Desde su experiencia ¿se producen ahora más hechos violentos de esta naturaleza que años o generaciones atrás?

Los datos nos revelan que año tras año los casos de acoso escolar aumentan y no solo eso, evolucionan hacia otras formas de violencia como es el ciberacoso, violencia y ciberviolencia de pareja y violencia filio parental.

Hace falta mucha más investigación para conocer en detalle cómo evolucionan las distintas formas de violencia para que se puedan crear programas de prevención y formación adecuados y eficaces. Precisamente en nuestra universidad contamos con diversos grupos de investigación que trabajan de forma constante sobre esta temática, como por ejemplo el Grupo de Investigación sobre violencia, adolescencia y educación (GRIAVE) que actualmente están investigando con una amplia muestra de docentes de diversas etapas educativas, sus capacidades y necesidades de  formación para detectar y trabajar el ciberacoso en sus aulas.

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