Hoy toca denunciar

brújula económica

Abro el periódico una tranquila mañana de domingo y busco el consabido suplemento.
Se trata de uno de esos periódicos que sistemáticamente critica, con razón, la acción de los diferentes gobiernos respecto de la situación de la educación en nuestro país. Es uno de esos periódicos que reclama a todos los partidos políticos un pacto que ponga en valor a los diferentes actores del sector educativo. Es uno de esos medios que exige que se dignifique la profesión docente y que, cuando toca, presiona al gobierno de turno para que incluya medidas correctivas del sistema educativo. Es de los que señalan malas prácticas de familias, alumnos, profesores o gestores, cuando toca, con el ánimo de ser constructivo y aportar una visión que enriquezca el debate. Como no puede ser de otra manera suelo estar de acuerdo con su línea cuando toca criticar y denunciar el trato que sufre el sector educativo. Nuestro sector educativo, tan importante y fundamental para el desarrollo de una sociedad moderna. Es uno de los periódicos que leo diariamente en su edición digital y los fines de semana en papel. Pero es, también, de los que cae en errores como el que voy a narrar y que espero sirva para que todos tomemos conciencia de que el trabajo de poner en valor el sector y a sus agentes, tiene que ver con dignificar y recordar la importancia de este en todas circunstancias.

Abro una importante revista económica, incluida como suplemento, el 27/28 de junio de 2020. La propuesta del mismo no me entusiasma. De hecho, es un recopilatorio de las empresas más relevantes de nuestro país categorizado por sectores. Bueno, hay fines de semana mejores. En todo caso, como no podía ser de otra manera, guiado por mi curiosidad busco afanosamente que dice de nuestro sector y, ¡oh, sorpresa!, como es habitual en muchos otros medios, no aparece. No se menciona el sector educativo. Un sector, por cierto, que da trabajo a más de 1.000.000 de personas y que educa a más de 10 millones de alumnos, desde la educación infantil, hasta escuelas de posgrado y formación de adultos, pasando por centros de formación profesional y universidades. ¿En serio? No ya por su valor como palanca de cambio y evolución social o como escalera mecánica para eliminar la desigualdad, sino también, como un sector económico que supone más del 7% del PIB de este país. ¿No se debe considerar como un sector relevante? ¿De verdad que un sector que incluye algunas de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo (IESE, IE o ESADE, por poner algún ejemplo), centros tan novedosos como el Basque Culinary Center, colegios mundialmente reconocidos por su desarrollo metodológico como el Col-legi Montserrat o visionarios educativos como D. Felipe Segovia, que fue de los primeros que expandió su cadena de colegios por medio mundo, no debe ser considerado como un sector a tener en cuenta? ¿Proyectos extraordinariamente novedosos como “42”, impulsado por Fundación Telefónica, o de desarrollo como los de la Fundación La Caixa o Grupo A3 Media, no deben ser reconocidos?

Hemos denunciado en numerosas ocasiones y en distintos foros y medios que, si queremos, de verdad, hacer que la educación sea un valor de nuestra sociedad, debemos articular un modelo de debate y reflexión sobre la misma, serio y riguroso; de la misma forma que debemos reconocer su aportación, la de todos los agentes que lo conforman: centros, profesionales, instituciones o alumnado.

Puesto que tenemos que exigir que las instituciones públicas y políticas, como el MEC o las consejerías de educación de las diferentes comunidades deben afanarse por otorgar esos reconocimientos a todos los centros educativos, cuando toque, también debemos esperar de los medios de comunicación que tengan en cuenta a nuestro sector y que no se acuerden solo de él cuando haya que poner de manifiesto una crítica, interesada y partidista.

El reconocimiento se demuestra andando.

#PactoporlaeducacionYA!

Jaime García Crespo, CEO de Educación y Sistemas

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