Ignacio Grimá (ACADE): “Sin ayudas, es muy complicado hacer sostenible una escuela infantil privada en este momento”

Ignacio Grimá

Ignacio Grimá, presidente de la Sectorial de Escuelas Infantiles en la patronal ACADE, la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada, ve con preocupación el futuro en el corto y medio plazo de los centros educativos infantiles privados si antes no cambia la actitud de las administraciones públicas hacia el rol educativo que desempeñan en la sociedad. Las escuelas infantiles privadas se ha convertido en uno de los sectores profesionales más afectados por la actual crisis socioeconómica, fruto de la crisis sanitaria desatada por la pandemia de la COVID-19. Sin ayudas, como sí perciben otros sectores, el panorama no es el más halagüeño. De ello habla en esta entrevista concedida a ÉXITO EDUCATIVO.

El sector privado de escuelas infantiles, según sus datos, ha registrado una caída del 40% de matriculaciones, y de hasta el 80% en las zonas más afectadas por el coronavirus. Cualquier empresa quiebra con estos datos. 

Es una situación totalmente insostenible. Aquí hay que tener en cuenta que en muchísimos casos se trata de centros de pequeño tamaño, cuya vocación por ayudar a las familias es estar en entornos cercanos, con lo cual hace que muchas ocasiones se trate de centros pequeños, con poca economía de escala y pocas capacidades de soportar una estructura a coste fijo.

A eso se une, como no puede ser de otra forma, que los centros están absolutamente regulados, pero a la hora de crear un centro de educación infantil, son numerosísimos los requisitos a nivel de infraestructuras, de medidas de seguridad, etc., con lo cual es muy complicado hacer sostenible un centro en un contexto como el actual. De ahí que permanentemente estemos reclamando a las administraciones públicas ayudas extraordinarias para favorecer que el sector sobreviva.

Sus cifras hablan por sí solas: 5.100 centros, 50.000 trabajadores y 250.000 niños. Ustedes han pedido la intervención inmediata de las administraciones.

A nivel del Gobierno central la respuesta es poca por ahora y, desgraciadamente, lo que estamos viendo es que están haciendo incluso propuestas de creación de centros públicos de 0-3; incluso se está hablando ahora de suprimir le exoneración del IVA en la educación privada. No obstante, estamos convencidos de que tendrán que reaccionar, porque han de tener en cuenta que el sector educativo privado está suponiendo un ahorro enorme de costes para las administraciones.

A nivel autonómico, en algún caso, como la Comunidad Valenciana, sí que han aprobado ayudas de mayor calado que están permitiendo subsistir a los centros educativos. Andalucía también, pero en el resto de comunidades se puede decir que a día de hoy los centros no han ingresado ninguna ayuda extraordinaria. Esto está haciendo que la situación actual, y pese a que se ha evidenciado que los centros de educación infantil son muy seguros, sí están notando una bajada muy sensible en el volumen de matriculaciones.

¿Perciben que las administraciones tratan de modo distinto a las escuelas infantiles de titularidad pública?

A modo de ejemplo, no hemos tenido ayuda extraordinaria de ningún tipo. Tampoco nos han proporcionado material de ningún tipo. En ese contexto, diría que sí, obviamente. Y tengo que recordar que cuando una empresa del sector educativo privado desaparece, aparte del impacto en el empleo, el Estado va a tener que sustituirlo. En este caso hay que tener en cuenta que la existencia misma de las escuelas infantiles privadas está suponiendo un ahorro de coste inmenso a las administraciones públicas. Por ello, sí creemos que son necesarias ayudas, de cara a poder evitar la desaparición de centro, pero también a que en un futuro las arcas públicas tengan que afrontar este desembolso.

¿Hay economía sumergida en su sector?

Hay mucha ilegalidad. Desde ACADE denunciamos permanentemente a aquellos centros que no cuentan con las instalaciones o las licencias debidas, o incluso personas particulares que en sus casas están acogiendo niños y haciendo roles relativamente parecidos, pero que no ofrecen ningún tipo de garantía ni de seguridad. Durante el propio confinamiento, hemos encontrado casos en que las escuelas infantiles privadas estábamos cerradas, pero había muchos casos de actuaciones ilegales. Esto sí está suponiendo una gran merma a lo que está siendo la prestación habitual del sector.

Han pedido que aquellas escuelas que se vean abocadas al cierre, al menos que puedan seguir asesorando online a las familias ¿Cómo se articularía esto? ¿Sería un asesoramiento gratuito o de pago?

Con esta iniciativa lo que queremos es poner en valor la educación infantil. El punto de partida es que, en muchas ocasiones, tanto para la sociedad como para muchas administraciones públicas, se pone el foco del rol de la educación infantil en lo puramente asistencial. Sin embargo, debemos ser conscientes de que el valor que se le está aportando al niño en términos educativos es inmenso. En este sentido, lo que evidenciamos es que en un contexto de confinamiento, puede ser fundamental prestar un servicio de asesoramiento, de acompañamiento al niño, de ayuda a su socialización, de acompañamiento también a los padres. Creemos que es perfectamente factible y que cada centro tenga la opción de valorar si eso debe tener un coste o no.

¿Son seguros los centros privados de educación infantil? ¿Qué medidas han adoptado contra la pandemia, en un ámbito donde la proximidad con el alumno es casi inevitable?

A la altura del momento en el que estamos, se ha evidenciado que los centros de educación infantil privados son absolutamente seguros. En este sentido, se está viendo cómo prácticamente no hay ningún caso de contagio. Diría que la actitud y los medios que están poniendo los centros educativos son mucho más que suficientes para lograr un contexto de normalidad como el que estamos teniendo. En la inmensa mayoría de los casos, lo que estamos viendo es que, más allá de los protocolos que están fijando las distintas comunidades autónomas, basadas en el concepto de grupo estable de convivencia por lo que los niños pequeños no tienen por qué llevar mascarillas, por ejemplo, diría que hay muchísimas escuelas que están actuando más allá de estos protocolos. Este servicio es puramente vocacional. Estamos viendo cómo la gran mayoría de centros privados están poniendo todo de su parte. A la luz de los hechos, dos meses después de estar abiertos, se ha evidenciado que son plenamente seguros. Los padres pueden tener toda la confianza posible de que sus hijos van a estar en el mejor entorno posible.

¿Cómo descolgar el sambenito de que sus centros son meras guarderías o ludotecas para ser considerados el auténtico primer tramo de educación regalada, una etapa clave en el desarrollo del niño?

En primer lugar, hacemos un llamamiento a las administraciones públicas para que permitan poder prestar un servicio online, poniendo de relieve esa ayuda tan importante para el niño en términos educativo y de socialización. A las familias les trasladaría que, en muchísimos casos, lo que se está haciendo en los centros son unos trabajos de muchísima profundidad a nivel de desarrollo cognitivo y estimulación del niño. Nos encontramos muchos proyectos basados en inteligencias múltiples, en ayuda al niño a gestionar sus emociones, etc. De esta forma, estamos confirmando que esta edad es clave para que el niño asiente sus pilares de conocimiento. Muchas veces se piensa que es a partir de los 6 o 7 años cuando el niño puede empezar a aprender. Pero no, es ahora, antes, cuando el niño afronta la mayor estimulación neuronal y eso hay que aprovecharlo.

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