Isabel Padilla (Pureza de María) “Nuestra fortaleza es hacer de la comunidad educativa una familia”

Hermana Isabel Padilla, que como Coordinadora Pedagógica General de Pureza de María

La Congregación Pureza de María nació en Palma de Mallorca a finales del siglo XIX, de la mano de una madre de familia, Alberta Giménez, que tras perder a su marido y a tres de sus cuatro hijos por diferentes enfermedades, terminó haciéndose cargo de un colegio, creando una escuela de maestros y fundando la orden religiosa. En la actualidad las religiosas Pureza de María cuentan con 14 colegios en España (Mallorca, Valencia, Tenerife, Barcelona, Bilbao, Madrid y Granada) 11 en América (Nicaragua, Colombia, Venezuela y Panamá) y 6 en África (República Democrática del Congo y Camerún). Además de un centro universitario el CESAG (Centro de Enseñanza Superior Alberta Giménez), en Palma de Mallorca, y varios internados y residencias para estudiantes, además de dos hospitales, también en África. Charlamos con la hermana Isabel Padilla, que, como Coordinadora Pedagógica General, es la responsable de supervisar esta amplia oferta educativa extendida por 7 países de 3 continentes. Y nos centraremos, principalmente, en la situación de nuestro país.

¿Cuál es el modelo educativo de los colegios de las Religiosas Pureza de María, qué los diferencia de otros centros?

Nuestra fundadora, Alberta Giménez, fue una educadora de vanguardia que conoció y profundizó en las propuestas y métodos de su tiempo. Eso no era normal entonces, en el último tercio del siglo XIX; incluso enviaba a las religiosas al extranjero a estudiar, y cogía de cada uno lo que le parecía mejor según las circunstancias y el contexto de cada colegio,

Nosotras seguimos su ejemplo y pretendemos ofrecer una propuesta actualizada y a la vez fiel a nuestra tradición, que quisiéramos que fuera un punto de referencia para nuestra sociedad de hoy que a veces parece no conocer otro criterio de actuación que el utilitarismo y el pragmatismo.

Desde nuestro modo de educar, siguiendo a Madre Alberta, aprendimos a hacer de la comunidad educativa una familia. Y yo creo que esta es nuestra fortaleza, la comunidad educativa como familia. En ella nosotras, estimuladas siempre por la búsqueda de la verdad que conduzca a la coherencia de vida y de pensamiento, queremos ofrecer a los alumnos una educación de vanguardia que aúne innovación y tradición; que promueva sistemáticamente la síntesis entre fe, cultura y vida; que garantice la atención individual a los alumnos para lograr su integración y su crecimiento como personas; deseamos también aportarles las mejores herramientas para que sepan desenvolverse en su mundo y, por supuesto, mejorarlo.

Al sentirnos familia procuramos la integración de las familias y de los niños. Y nuestros equipos de colaboradores, los profesores y todo nuestro personal son equipos humanos innovadores, motivadores, capaces de trabajar en equipo y adaptarse al cambio, que es el sostén de esta familia que aspiramos a formar.

¿Cómo les está afectando el COVID?

Nos está afectando en la intermitencia en todas las cosas. Supone un «para adelante y para atrás» en asistencia, en presencia, en metodologías, en propuestas pedagógicas, en todo. Cuando parecía que ya nos estábamos normalizando y que podíamos retomar todos los planes y programas que llevábamos, hemos vuelto otra vez para atrás. Desde luego lo que nos está desarrollando es una capacidad de adaptación y de respuesta a las circunstancias, que también ha sido positiva: descubrir todo el mundo digital mucho más en profundidad. Lo que vemos ahora que ya tenemos gran parte presencial – centrándome en España – es que todas estas circunstancias nos han hecho descubrir herramientas y posibilidades que no hubiéramos llegado a conocer tan pronto en otras circunstancias.

Logo del centenario del colegio de Pureza de María de los Realejos, Tenerife
Logotipo del centenario del colegio Pureza de María de los Realejos, Tenerife

La bajada de la natalidad ¿se empieza a notar en las peticiones de admisión de sus centros?

Hay mucha diferencia de unos colegios a otros. Algunos todavía no lo han notado y hay otros que ya tienen que hacer esfuerzos de marketing para lograr llenar las aulas. No podemos hablar de una sola realidad, tenemos de todo. Depende de las zonas, depende del contexto en que nos encontramos. Si estamos inmersas en un barrio más o menos joven y de natalidad no tan baja, es más fácil llenar. Si estamos en un barrio más envejecido, ahí cuesta más claro.

Nueva ley educativa, nuevo currículo, nuevas normas de evaluación… ¿Son para ustedes un reto, un problema o una oportunidad?

Personalmente lo veo siempre como un reto. Nosotras sabemos que en nuestros colegios llevamos adelante planes novedosos, metodologías avanzadas, sabemos que nuestros claustros están en constante formación y actualización. Pero estos cambios de ley los vivimos como un reto porque yo creo que se trata de descubrir en estas propuestas lo que nos ayude a seguir mejorando. Y cumplir la ley, pero sin dejar que nos limite o nos ahogue.

Es verdad que a veces también nos frena. Por ejemplo, ahora estamos un poco a la expectativa de todos los cambios en evaluación porque, aunque los lanzaron a principio de curso, la respuesta de las comunidades autónomas ha sido diferente. Hay algunas que todavía no saben realmente cómo hay que evaluar. Esto, pues sí es un problema. Pero en general yo creo que es un reto.

En una reciente entrevista con ÉXITO EDUCATIVO, Manuel de Castro, presidente de Escuelas Católicas Madrid, advertía que la bajada de ratios en las aulas puede convertirse en una nueva amenaza a la supervivencia de los centros concertados, por la subsiguiente bajada de las aportaciones y la merma de ingresos que eso supondría. ¿Comparte sus temores?

Sí, ciertamente tendrá una repercusión, eso es obvio. Pero no afecta lo mismo a los colegios de tres o más líneas que a los que tienen una o dos. Los que tienen una o dos se tambalearán y rápidamente. Eso es así. Y nosotras tenemos de todo, desde una línea hasta seis líneas. No afectará a todos de la misma manera, pero todos se verán afectados, indiscutiblemente, sí.

Colegio Pureza de María de Sant Cugat, Barcelona¿Qué solución puede haber para eso cómo se puede arreglarlo?

Dependerá de las facilidades que den las comunidades autónomas porque hay algunas que son muy drásticas en sus decisiones y no te dejan salir de sus parámetros, es decir, te ahogan y hay otras que son un poco más amplias. Hay contextos en los que tal vez los padres puedan aportar más, o sean más conscientes y estén dispuestos a colaborar y hay otros que no lo van a hacer. En algunos, si realmente eso es así y nos presionan mucho, yo creo que van a obligar a cerrar algunos colegios, Dios, no lo quiera. Pero nos lo ponen difícil en algunos contextos y circunstancias. Como Congregación tendremos que ver cómo salimos adelante.

¿Qué cualidades o perfil deben tener los profesores de los colegios de la Pureza?

Cuando presentamos el perfil del profesor hablamos de cuatro identidades. La identidad personal, la profesional, la católica y la identidad Pureza de María. La identidad personal la vamos descubriendo en la vida poco a poco, desde que nacemos la vamos forjando.

En la profesional cuando la describimos insistimos más en la parte de atención al alumno, en la parte relacional, más que lo que es la titulación, que se da por sobreentendida.

En la parte católica es un descubrimiento de la propuesta de Jesús. Sabemos que muchos de nuestros docentes, cuando los contratamos, a lo mejor no lo conocen, porque no han tenido la oportunidad, porque no se lo han presentado, porque han tenido malas experiencias… Pero se trata de que lo vayan descubriendo para ser coherentes con nuestra propuesta.

Y luego la identidad Pureza de María la adquieren, lógicamente, a medida que están y van sintonizando con el colegio, con su proyecto y con nuestras propuestas.

Como otras muchas órdenes religiosas, también ustedes están dando paso a los laicos en tareas de dirección. ¿Cómo está siendo el proceso?

La incorporación de laicos es una riqueza y nos aporta amplitud, incluso estabilidad en los colegios, porque a las hermanas nos cambian y ellos son más estables. Pero aún así, aún viendo la conveniencia y la riqueza de tener laicos en los equipos directivos, también tengo que decir que en todos los equipos directivos de la Congregación, tanto la Directora Titular como la Directora Pedagógica General, en este momento son hermanas, y la de Pastoral también. O sea que nuestros equipos directivos todavía hay una presencia importante de religiosas.

Los laicos normalmente ocupan la dirección de las etapas, de Infantil, de primaria, de secundaria, aunque a veces también hay hermanas. Intentamos buscar gente cercana a nosotras, afín a nuestra propuesta, que lleva ya un determinado número de años y que tienen la disponibilidad de estar al frente de una dirección, que eso no siempre es fácil, y que son líderes por naturalezas. También los formamos para ello.

¿Cómo preparan tanto a estos laicos y como a las religiosas para afrontar las tareas de dirección?

Tenemos una doble vertiente. A las hermanas, en la medida de lo posible, y también a algunos laicos, les aconsejamos que hagan un postgrado de dirección que lleva ya ofreciendo bastante tiempo el CESAG, en nuestra escuela de formación del profesorado en Palma de Mallorca, u otras universidades, dependiendo de dónde estén residiendo.

Desde la propia Congregación ofrecemos cursos, damos formación para cargos nuevos, etc..

¿Qué aporta el marketing y la comunicación en la gestión de los centros de educación?

Pues hoy en día bastante aporta bastante. Tenemos en la Congregación un equipo de comunicación que nos ayuda a estar al día, nos va dando las pautas, nos orienta. Cada colegio tiene su propio equipo de apoyo a los equipos directivos y colaboran en el ámbito de la comunicación, sobre todo en la gestión de las redes sociales, pero no solamente.

¿Cómo cree que es (o debe ser) el mejor colegio del mundo?

Yo creo que debe ser una institución muy viva y muy dinámica. Un centro donde los niños y los adolescentes sean felices, que se les invite a relacionarse y buscar el bien de los demás, que despierte en ellos el deseo de saber, y se les ayude a descubrir los caminos para avanzar en conocimiento y en capacidad de respuesta o solución a las circunstancias y problemas que la vida les vaya presentando, es decir, hoy diríamos que sean competentes. Que les ayude a abrir los ojos a la realidad que les rodea y les empuje a dejar este mundo mejor de como lo encontraron. Como decía Madre Alberta, que les permita forjar criterios para que por ellos mismos huyan del mal y busquen el bien: este sería nuestro ideal de centro. La concreción depende de muchas cosas, del momento, del entorno de las circunstancias, pero está filosofía es la que yo creo que debería subyacer en todo buen colegio.

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