Jaime Alonso Iñarra (Grupo Eduqa): “El trabajo de los valores humanos es lo que va a generar mayor rédito a nuestros alumnos”

Jaime Alonso Iñarra

En un mundo cada vez más consciente de la importancia de la sostenibilidad y la ética, la educación infantil se sitúa en el epicentro del cambio. Todos los centros educativos tienen que ser conscientes de ello e implementar programas que busquen un compromiso social y ambiental. Hoy hablamos con Jaime Alonso Iñarra, director del Grupo Eduqa, que cuenta con tres escuelas infantiles en Madrid y ha llevado a su organización a ser la primera BCorp (empresas que representan los modelos más sostenibles y regenerativos más avanzados del mundo) en España en el sector de la infancia.

Hoy exploraremos cómo este logro refleja un compromiso más profundo en valores que van más allá de la enseñanza tradicional y que suponen el punto de partida para un modelo de empresa educativa que enseña a sus alumnos y alumnas a través del ejemplo.

Jaime, ¿cuál fue el principal motivador para que Grupo Eduqa se embarcara en el proceso de convertirse en la primera BCorp en España en el sector de la infancia?

En Eduqa, como empresa que somos, sentimos que la sociedad nos da mucho y que tenemos el deber y la responsabilidad de devolverle más de lo que recibimos de ella. Las empresas no debemos participar en un juego de suma cero, con un vencedor y un perdedor, sino un juego en el que todos ganemos.

Con la certificación BCorp, en Grupo eduqa encontramos una herramienta para valorar si nuestro esfuerzo con la sociedad y el entorno es positivo para todos. Una herramienta objetiva, contrastable, referible y que abarque a todos los grupos de interés con los que trabajamos.

Durante el proceso de certificación BCorp, ¿cuáles fueron los desafíos que enfrentasteis y qué logros consideras más significativos?

El proceso de certificación es una auditoría 360 de tu empresa, y por tanto un desafío para todas las personas implicadas, desde la dirección, el personal, los proveedores, los asesores, etc. Es un proceso largo que consume muchos recursos, pero del que obtienes beneficios muy concretos: por un lado, la certificación muestra tu buen hacer y tu compromiso con la comunidad en que operas, y por otro lado te sirve para evaluar cómo estás trabajando, lo que haces bien y lo que necesitas mejorar, y te guía en este camino de mejora

BCorp utiliza la herramienta propia “Evaluación de Impacto B” como guía para el estudio de tu empresa. Es una herramienta que se va desplegando en mayor detalle en función de las respuestas que va recibiendo. Proporciona, por tanto, un análisis muy poderoso de la operativa, cultura y ética de la empresa. Ahora mismo esta evaluación es un referente para miles de compañía, y está disponible de forma gratuita en la web.

Eduqa¿Cómo ha impactado la certificación BCorp en la operativa diaria de Eduqa y en su compromiso con la educación infantil?

Para mí, el cambio más importante que ha traído BCorp es la concienciación de todo el equipo de cómo somos y qué queremos hacer en eduqa. Es una declaración de intenciones conjunta, una filosofía liderada por la empresa pero que cala en todos los que trabajamos aquí, y por ende en los niños y sus familias que vemos todos los días.

En términos de ética, ¿cómo integráis estos valores en el currículo y prácticas educativas para los pequeños?

El trabajo de los valores humanos es la asignatura de mayor peso y la que consideramos que va a generar mayor rédito a cada uno de nuestros alumnos. En el entorno fugaz en que vivimos, y vivirán, las aptitudes que se demandan cambian todo el tiempo, pero la espina dorsal de la persona, esa que conforman las emociones y los principios de vida, permanece y es la que les va a permitir tener éxito con los demás y consigo mismos.

Por supuesto este proceso educativo tiene que contar con todas las personas implicadas: trabajadores, niños y familias.

¿Podrías compartir algunas iniciativas específicas que hayan implementado para fomentar la sostenibilidad en las aulas de Eduqa?

En el área de Gobernanza, lo primero que hicimos fue ir al notario para incorporar el propósito de nuestra empresa a nuestros estatutos sociales, comprometiéndonos a velar por generar un impacto social positivo para la sociedad, las personas y el medio ambiente.

Para los proveedores nuestros protocolos de compra establecen un mínimo del 60% de entorno local, actualmente estamos al 85%. Priorizamos la calidad y las relaciones estables en el tiempo, por encima del precio: la media de tiempo de un proveedor con eduqa es de 8 años.

En la relación con los empleados la baja rotación es esencial. El 90% de las personas de nuestro equipo tienen contratos indefinidos y en jornada completa. En eduqa situamos al empleado en el centro de nuestra organización, máxime porque la educación es una actividad de personas para personas: cuidamos el ambiente de trabajo, adaptamos los turnos a las necesidades individuales: los que tienen hijos, estudian o dan clases,etc.

En el ámbito de la solidaridad, desde hace una década colaboramos con la Fundación Pablo Hortsmann recaudando dinero para su centro infantil en Etiopía. Todos los años organizamos eventos como el hermanamiento, el Bazar navideño, las Olimpiadas solidarias, etc. Hacemos muy participes a los niños y a sus familias, para que entiendan que existen otros mundos más difíciles que debemos apoyar y respetar.

Trabajamos para preservar el medio ambiente con políticas de empresa como la selección de residuos a través de Ecoembes, o con políticas educativas como por ejemplo la función del ENERGY SAVER en preschoolers; que es un alumno rotatorio responsable de que se haga un uso eficiente de la energía en las aulas.

¿Cómo visualizas el futuro de la educación infantil en relación con la sostenibilidad y qué papel juega Eduqa en este panorama?

¿Sabes que en los últimos 90 años la población mundial se ha multiplicado por cuatro? El concepto de sostenibilidad ha venido para quedarse; el consumo de bienes crece exponencialmente, como la población, pero la oferta de recursos del planeta se está acercando a su límite. Los educadores tenemos un papel clave a la hora de transmitir este mensaje, de concienciar a la población del frágil equilibrio en que nos encontramos con nuestro entorno. En educación infantil, en concreto, el trabajo es doble, por un lado con los niños, que a su medida incorporan estos principios y no tienen que reaprender, y por otro lado con sus familiares adultos, que ven el futuro a través de los ojos de sus hijos y eso es una oportunidad comunicativa y de aportación de valores impagable.

Me gustaría terminar diciendo que para las empresas, como para las personas, cuidar de nuestros grupos de interés, no es un fin, es un camino que siempre debemos estar recorriendo, y por supuesto, disfrutando.

¡Gracias a ti por esta entrevista y por mostrarnos que el cambio es posible, y que la suma de acciones con conciencia nos llevan a alcanzar grandes objetivos!

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¡Y recuerda: Sonríe, hablamos de educación infantil!

Por Denise Zarruk Vargas, directora del grupo de escuelas infantiles El Mundo de Mozart.

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