Jaume Vicens (CEO de Vicens Vives): “No vamos a dejar tirados a los docentes con los nuevos currículos”

Jaume Vicens, consejero delegado de la Editorial Vicens Vives

Las editoriales de libros de texto viven un momento convulso. Golpeadas, como tantas empresas y como todo el sector educativo por la pandemia, afrontan desde hace años una compleja transición, luchando por adaptarse a las nuevas tecnologías, la enseñanza digital, las pantallas y la hiperconexión. Por si esto no fuera poco, los nuevos currículos derivados de la LOMLOE se están aprobando con tanto retraso que las familias temen que, materialmente, no de tiempo a tener impresos los libros de texto para septiembre. Y los docentes tiemblan ante la obligación de tener que adaptar sus asignaturas a los nuevos currículos sin apenas tiempo para prepara el próximo curso. Jaume Vicens Vives, la tercera generación de la familia al frente de la editorial que lleva sus apellidos como CEO, asegura que estarán al lado de los profesores para ayudarles a sobrevivir en esta situación, que no les van a dejar tirados.

Empezando por lo que está de plena actualidad, con lo que se ha retrasado la aprobación de los currículos mucha gente se pregunta si van a estar los libros para septiembre. ¿Van a tener tiempo las editoriales para hacerlos?

Va a depender de cada comunidad, porque hay comunidades que van a lanzar antes que otras sus desarrollos propios. Yo creo que por lo menos una versión genérica se va a tener. Es más, esa versión la estamos haciendo simultáneamente, editando papel y digital, el acceso es doble, y donde no llegue el papel ahí sí que tienen la ventaja de la digital, que la puedes hacer llegar de forma inmediata a todos los docentes.

A partir de aquí hay que esperar a que cada comunidad autónoma confirme sus propios desarrollos curriculares. Hasta que no tengamos confirmado cuál es currículo definitivo de primaria, nosotros no podemos arriesgarnos a hacer cosas que no sean seguras.

En cualquier caso, sí que vamos a dar una solución para lo que es la evolución competencial y la programación de aula, que eso preocupa muchísimo a los docentes, cómo programar y cómo evaluar por competencias. Vamos a dar salida, solución y seguridad a toda la comunidad educativa en lo fundamental. Y luego los pequeños retoques, precisamente como existe el digital, siempre podremos complementar. Pero estaremos al lado de los docentes y de los equipos directivos para que la aplicación de la LOMLOE sea un éxito y que ellos no mueran en el intento. Están agotados, son unos héroes de la pandemia, ahora sólo les falta que les digan que tienen que aplicar todo esto. No les vamos a dejar tirados ni mucho menos, no. Es nuestro deber acompañarlos, estar a su lado y ayudarles a sobrevivir, que los necesitamos mucho.

El libro digital, nuevas corrientes, pedagógicas, nuevas tecnologías educativas, todo digital, todo ordenador. ¿Estamos ante el comienzo del fin del libro de texto en papel?

Creo que partimos de un instrumento, el libro de texto, que fue muy útil durante el siglo XX y que ahora en el siglo XXI se va a reposicionando.

En este momento una educación puramente digital no la veo, lo que veo es una educación mixta, no solo en el sentido de híbrida, presencial o telemática, sino una educación en la que lo mejor del papel y lo mejor del mundo digital se combinen.

Para ir del punto A al B, podemos ir un rato caminando y un rato en bicicleta. Cuando vamos en bicicleta, vamos más rápidos. Yo eso lo comparó con el mundo digital, que vas más rápido y puedes llegar más lejos. Pero en bicicleta si te paras te caes. En cambio, cuando vas caminando, y eso lo asocio con el mundo del papel, es un momento más orientado hacia la reflexión. Te puedes parar, puedes mirar a tu alrededor, es un espacio de aprendizaje lento. Pero que sea lento no quiere decir que sea malo, es un espacio de aprendizaje de consolidación. Yo creo que, para ir de A a B, hay que ir un rato andando y otro rato en bicicleta. En el aprendizaje yo creo que hay que combinar el dispositivo hiperconectado, y estamos hablando del mundo digital, telefonía, cualquier tipo de dispositivo móvil al alcance de todo el mundo, y al mismo tiempo de dispositivos desconectados, como puede ser el material en papel en todos sus formatos.

¿Ese aprendizaje híbrido será positivo?

Creo que si nuestra generación, hablo por mí, que soy de la generación que aprendimos desconectados, nos fuimos conectando, quizá esta generación que ha nacido hiperconectada, también está bien que encuentre espacios de aprendizaje equilibrando hiperconexión con desconexión, entre la dinámica y la estática del aprendizaje.

Luego hay cuestiones tecnológicas muy específicas, y hay problemas también de visión con los niños. Dos de mis hijos que tienen 9 y 11 años les ha aumentado la miopía de forma espectacular. El oftalmólogo les ha prohibido el iPad y eso que prácticamente solo lo usan los fines de semana. Pero hay un crecimiento exponencial de estos problemas. No estoy en contra del uso de la tecnología, pero sí estoy a favor de esta combinación de lo que es la tecnología digital y la tecnología en papel.

La tecnología en papel también es una tecnología. El dispositivo en papel es un dispositivo en alta definición, ecológico y reciclable, no le hacen falta baterías; cuando lo abres es el equivalente de una pantalla de 21 pulgadas; tiene un sistema de búsqueda muy instintivo, porque al final los seres humanos somos animales que vivimos en tres dimensiones. Y el mundo tecnológico muchas veces intenta reproducir esas tres dimensiones, aunque sea un mundo plano, solo de dos dimensiones. Por lo tanto, esa relación más instintiva con el objeto tiene consecuencias en el aprendizaje. A nivel de la lectura, se está comprobando que los lectores que leen en papel también tienen una cierta ventaja en comprensión lectora frente a los que solo leen en pantalla.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Paje decía hace algunas semanas, que en 2025 en su comunidad no habrá libros de texto en papel, que serán todos digitales. ¿Le parece realista?

No voy a entrar en esa polémica, porque son decisiones dentro de los sistemas de gratuidad, y entrará lo que entrará. Si sólo entra digital, pues ahí sólo entrará digital. Yo creo que es importante hacer una educación híbrida, digital y papel. Es muy importante hacer esta combinación, y además la conexión-desconexión de la que hablábamos.

Sí que es verdad que a lo mejor en la actualidad estamos hablando más de un libro “con texto”, más que de un libro “de texto”. En Inglaterra se lanzaron a una experiencia 100% digital y al final dieron marcha atrás y actualmente hay una convivencia entre el papel y el puramente digital.

¿Con esa convivencia sería suficiente para que vivan las editoriales de libros de texto?

Yo diría que más que vivir hemos sobrevivido. Es un mundo tan, tan, cambiante… lo que es indudable es que todos tenemos que cambiar. Estamos pasando de ser editoriales de libros de texto a editoriales de creación de contenidos educativos. Somos creadores educativos con una diferencia con todas las startupsque aparecen y es que nuestros contenidos: tenemos un knowhow fundamental y es que sabemos adaptarlos dentro del currículo. Esto es muy importante, porque aparecen muchas nuevas empresas que ofrecen miles y miles de contenidos, pero si esos contenidos no están en todas las lenguas de España – primero tiene que estar en español y luego en cada comunidad autónoma en su lengua oficial – y además se adecúan a los currículos que el ministerio primero y luego cada comunidad autónoma desarrolla, son contenidos que se quedan en el aire, que se quedan simplemente en el ámbito extraescolar. Y eso sí que es un knowhow que las editoriales que estamos aquí sabemos hacer.

Durante el COVID todas las editoriales abrimos todos nuestros contenidos digitales de forma gratuita y yo creo que el sector dio una muestra magnífica de lo que todas las editoriales educativas españolas son capaces de hacer.

Yo creo que a nadie le asusta el cambio y lo importante es afrontarlo. Es indudable que también la propia organización tiene que cambiar. Tiene que ser mucho más permeable con los usuarios, con los docentes y con los equipos directivos. Ellos han sido los héroes que han estado al pie del cañón durante la pandemia y que han permitido que la generación futura no sea una generación perdida. Nosotros estamos en México, en Colombia, en Perú, en Chile… y estamos absolutamente anonadados con las generaciones perdidas de esos países. En España se ha hablado mucho de los médicos, de las enfermeras, de todo el mundo del sector sanitario que ha estado al pie del cañón, pero el sector educativo también ha jugado un papel esencial para que el país pudiese continuar y para que las familias pudiesen continuar con la máxima normalidad posible.

¿Cómo se está adaptando Vicens Vives a todos estos cambios tecnológicos?

Estamos probando con muy buenos resultados el teletrabajo. En la parte de maquetación, de edición, hay momentos en que hay que compartir dudas, enfoques. Y en otros momentos es necesaria una reflexión, estar tranquilo. Esta combinación que hacemos 50-50 con los equipos funcionando en semanas, dos-tres combinadas, es un mixto de lo que llaman el hot table. Pero cada uno tienes su mesa y su silla, no es aquello de que cada uno llega y coge la silla y la mesa que se encuentre.

Lo que pasa es que hay una silla que la persona del equipo A la ocupa los lunes y los martes, y la persona del equipo B los miércoles y jueves. Y luego nos queda el viernes como optativa, en función de la tipología de trabajo, por si hace falta a petición del responsable editorial que se reúna el equipo. Todo esto redunda en una mayor eficiencia y en la conciliación familiar.

¿Cuáles son los proyectos más novedosos que tiene la editorial para el futuro inmediato?

Precisamente la alternativa al típico libro de texto, el material híbrido papel-digital yo creo que es muy importante.

También la creación de una comunidad de aprendizaje. Durante el COVID hemos sufrido un gran aislamiento, la gente realmente se ha sentido muy sola y yo creo que ahora lo que hay que hacer es crear comunidad entre todos. Y en este sentido las comunidades de aprendizaje son fundamentales.

Luego dentro de las empresas, estamos pasando de los milenials a los perennials. Yo estoy descubriendo que hay una cantidad enorme de saber hacer, de gente que podía estar jubilada pero que les decimos: oye, oye, espérate, no te vayas, porque, aunque sea a tiempo parcial, tú todavía tienes mucho que aportar. Eso es muy, muy importante. Y luego claro, todo este material ya no puede estar basado principalmente en contenidos, sino que es un material basado en competencias. Encontrar ese equilibrio dentro del material tampoco es fácil. El otro reto que viene es la evaluación, cómo evalúas el aprendizaje por competencias. Yo creo que esto lo tenemos bastante solucionado.

A nivel organizativo, es importante encontrar los partners adecuados para crecer más rápidamente. Habrá desarrollos digitales que nosotros los podríamos hacer, pero igual tardamos tres años y preferimos encontrar un partner que ya lo tenga hecho, hacemos una integración de 3 meses y adelante.

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