Jesús Alcoba: “Educar consiste en inspirar a los alumnos”

Jesus Alcoba

Reconocido como uno de los conferenciantes del momento, Jesús Alcoba es una persona con gran curiosidad y en permanente búsqueda de la excelencia. En esta entrevista nos explica qué es la inspiración desde un punto de vista científico, algo importante en las aulas, donde los profesores procuran trabajar con la inspiración.

Su investigación se centra en 3 temas que le apasionan: el éxito, el liderazgo y, sobre todo, la génesis de las ideas, Autor prolífico, entre sus trabajos destacan 5 libros: “Conquista tu Sueño“, “Sobre las personas y la vida“, “La brújula de Shackleton“, “Ultraconciencia: la última frontera del éxito personal” e “Inspiración: la llama que enciende el alma”. Participa en el XIII Congreso de ACADE La Enseñanza en el Tercer Milenio, en Benidorm para explicar sus puntos de vista.

¿Qué es la inspiración?

Es la fuerza que está detrás de la génesis de las ideas. Explicado de manera científica, es una agregación de sentido que se produce fuera de la conciencia y que irrumpe súbitamente en ella debido a la emoción que produce. Como estado, es ese momento en el que aparece en nuestra mente una idea sublime. Para mí la inspiración es algo maravilloso.

¿Cómo podemos aplicar la inspiración en el aula?

Yo creo que educar es inspirar. O, al menos, buena parte de educar consiste en inspirar. Porque la inspiración construye sentido a partir de los significados que bullen constantemente en nuestro mundo no consciente. Y en el aula pueden hacerse muchas cosas para favorecerla. Entre ellas, formular grandes preguntas, despertar grandes interrogantes. Y, desde luego, crear el entorno adecuado para que los alumnos se inspiren. Lo cual muchas veces tiene que ver con crear intersecciones, es decir, mezclas sugerentes entre disciplinas muy diversas. Y también con ayudar a que cada alumno encuentre y proyecte su propia voz, su propia mirada sobre el mundo.

¿Cuál es la clave para utilizar bien la inspiración?

Vivimos en un mundo en el que estamos constantemente alimentados por un torrente de contenido. No nos damos cuenta, pero nos proponen y recomiendan de todo, a todas horas: productos, películas e incluso amigos y hasta potenciales parejas. Me pregunto cómo hemos llegado a esto. Y cómo hemos llegado a que, ante cualquier pregunta, prefiramos consultarlo en internet antes que intentar buscar la respuesta por nuestros propios medios, por ejemplo recordando o reflexionando.

Una de las claves de la inspiración es recuperar nuestros tiempos perdidos. Tiempos de paz, tiempos de caminar y reflexionar. Y, también, tiempos de nutrir nuestro mundo de ideas nuevas, frescas, y realmente originales, evitando así el contenido estándar y prefabricado.

La inspiración tiene que ver con lo que realmente somos, con lo que queremos decir al mundo. Una clave es encontrar eso que somos y queremos decir. Sin embargo, para ello hay que desconectar el flujo de contenido enlatado que de manera constante incursiona en nuestra conciencia.

Una necesidad para todos

¿Cuándo necesitamos inspiración?

Siempre necesitamos inspiración, porque es una de las fuerzas que están detrás de nuestro bienestar y felicidad. Pero, en concreto, necesitamos inspiración cada vez que buscamos una idea. Para un proyecto, para un producto, o incluso para combinar la ropa que nos ponemos por la mañana. Necesitamos inspiración para escribir, para dirigirnos a otros y, desde luego, para dirigir a otros. Una buena parte del liderazgo consiste en ser capaces de inspirar a otras personas.

¿Dónde encontramos la inspiración?

Cada persona la encuentra en un lugar diferente pero, en general, a todos nos visitan las musas cuando llevamos a cabo actividades moderadamente demandantes desde el punto de vista cognitivo. Es decir, cuando hacemos algo que nos requiere esfuerzo, pero no mucho. Ejemplos de estas actividades son correr, cocinar, y desde luego ducharnos. La ducha es, probablemente, el ejemplo más claro de un entorno al que suelen acudir las musas. De hecho sabemos que tres cuartas partes de las personas tienen ideas o resuelven problemas mientras se duchan. La ducha es un espacio de inspiración, sin duda.

¿Por qué decidió estudiar este tema?

No lo sé. Esa sería la respuesta más clara, aunque parezca mentira. Sé que un día estaba haciendo ejercicio en mi casa, muy temprano por la mañana, y de repente me surgió una idea: escribir un libro sobre la inspiración. Rápidamente busqué información y me encontré un hecho que me pareció insólito. El único libro monográfico que existe sobre la inspiración se escribió en el siglo pasado, hace más de setenta años. Así que me propuse crear una obra actualizada que explicara al mundo lo que es la inspiración desde el punto de vista científico. Y así empezó todo.

¿Puede mejorar la humanidad gracias a la inspiración?

El progreso de la humanidad es hijo de la inspiración. Somos lo que somos debido a los destellos de inspiración de una serie de personas, a las que llamamos genios. Personas como Leonardo da Vinci, Einstein o Gandhi. Sin sus intuiciones e ideas no seríamos lo que somos. Pero, además, lo que nos han aportado es la vital importancia de poseer una forma peculiar y distintiva de ver el mundo, a través de la manera en la que ellos construían sentido a partir de la experiencia. Eso es la inspiración: una agregación súbita de sentido que nos emociona, y que está construida sobre una visión particular, y a menudo única, de la realidad. Lo que sabemos es que esa emoción se transmite de persona a persona, de continente a continente y de siglo a siglo. La inspiración es contagiosa. Ese es su segundo mayor valor. El primero es, sin duda, que da sentido a nuestra vida y nos hace felices.

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