Joan Manuel Oleaque (VIU): “Un mundo más completo, con ciudadanos más profundos, no es posible sin las Humanidades”

Las Humanidades parecen definirse en su propia voz: aquella disciplina académica propia de lo humano, y lo humano sería todo aquello que ha hecho del mundo lo que es hoy. No es pecata minuta que las Humanidades encierren un poco de todo, de todo aquello que caracteriza a las civilizaciones, como su arte, su filosofía, su literatura, su religión…

Pero hace un tiempo que alguien decidió que el mundo del trabajo precisaba de especialistas en lo suyo y menos de aquellos que podían aportar su granito de arena (o duna entera, si se quiere) a partir de una selección de conocimientos sobre nosotros mismos. Pero este tiempo de barbecho parece que ha tocado a su fin, y otros han descubierto que las empresas también pueden beneficiarse de las grandes disciplinas, de todas aquellas que contemplan carreras como las Humanidades. Que no todo han de ser programadores, buceadores de big data o magos del blockchain. Hay quien habla ya de la resurrección de una carrera que estaba mal llamada a su lenta desaparición.

Joan Manuel Oleaque es Decano de la Facultad de Artes, Humanidades y Comunicación de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, a quien nos entregamos, en forma de preguntas, para que nos dé la razón, o nos la quite, en nuestro augurio.

Parecía que lo de las Humanidades ya no estaba de moda y que nadie quería estudiar en este ámbito ¿Qué está cambiando?

Las Humanidades han cobrado una importancia fundamental en un momento en el que la tecnología es el elemento dominante. Juegan el papel de hacernos comprender la condición humana: quienes somos, hacia dónde vamos, qué hemos perdido o ganado. En ellas se estudia Filosofía, Historia, Literatura, Antropología… lo que nos permite explorar cuestiones existenciales, impulsando el pensamiento crítico, la ética, etc. Incluso se ha acuñado un nuevo término: el Humanismo digital, que se refiere a un enfoque que busca equilibrar el impacto de la tecnología digital en la sociedad desde la perspectiva de los valores y las necesidades humanas, y humanistas. Este concepto aborda la interacción entre la tecnología digital y las personas.

¿Hay vida laboral para las Humanidades, con carácter general?

Por supuesto. En nuestra universidad pusimos en marcha el grado en Humanidades el curso pasado con muy buena acogida. Este año pasará lo mismo con el de Historia. Además, impregnamos de Humanidades nuestros títulos en Comunicación, porque en este campo, que es al que yo pertenezco como docente e investigador, y en el que he tenido una larga experiencia profesional, la pérdida de las Humanidades ha causado unos problemas estructurales tremendos, sumiendo al periodismo en la superficialidad y el algoritmo. Es decir, la vuelta a las Humanidades es una opción de futuro, aún más en una universidad que emana del Grupo Planeta.

En sentido estricto, un egresado en Humanidades, o en cualquiera de las titulaciones consideradas de ese ámbito, tiene, aparte de un camino en la docencia, posibilidad de insertarse laboralmente como asesor cultural, tanto en el sector público como privado, de participar en el desarrollo humanista de nuevas tecnologías, emplearse como mediador intercultural, formar parte del sector editorial, ejercer como crítico musical, artístico o cinematográfico, o desarrollar trabajo sociocultural en administraciones. Tiene la posibilidad de ser, además, un comunicador con un conocimiento profundo de la sociedad y la cultura, que le permita tener un punto de vista mucho más original y distintivo, y con más bagaje, sobre los temas a tratar.

Vayamos al grano ¿Qué es el Centro HUMA? ¿Qué objetivos persigue?

Esta iniciativa nace desde la Facultad de Artes, Humanidades y Comunicación de nuestra universidad. Lo hace en un contexto en el que la revolución digital de los últimos años ha situado a la sociedad contemporánea en un escenario en el que no podemos eludir la tecnología, pero que exige, más que nunca, analizar su aplicación en relación al factor humano, con las dudas éticas y retos sociales que esto supone. Las relaciones transversales entre la cultura, la comunicación, y el pensamiento crítico y creativo son, hoy en día, especialmente fundamentales para pensar un proyecto futuro para nuestra sociedad. HUMA se interesa por sus consecuencias desde una óptica multidisciplinar. Por medio de actividades regulares como jornadas, cursos, actividades y mesas de investigación, el centro pretende ofrecer una extensión académica a la facultad e incrementar la actividad investigadora y divulgativa de los miembros de la misma, consolidando líneas de trabajo que permitan, al mismo tiempo, establecer sinergias con otras facultades, y también fuera de la universidad. El director, Arnau Vilaró, ejemplifica todo esto, ya que conjuga la trayectoria académica bien asentada con una brillante aportación profesional, ya que ha sido coguionista de Alcarràs, la película que ganó el Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín en 2022.

Porque ¿con qué espíritu crítico, como propone, debemos observar este nuevo universo digital?

Justo es lo que comentaba en la primera pregunta: la conjunción entre humanismo y universo digital da respuesta a esta cuestión, ya que, entre ambos, engloban un campo interdisciplinario que comprende el impacto y la evolución de las tecnologías en el quehacer cotidiano, y también en el trabajo de los investigadores. Esta intersección en un campo de estudio, no una moda pasajera ya que cualquier conocimiento humanista estará necesariamente mediado ahora y en adelante por el marco digital. Este nuevo universo digital, que es un espejo (distorsionado en muchos casos) de nuestra realidad, ha de pasar un filtro y ese filtro está ligado al humanismo.

Por ejemplo, la posverdad. Alguien cree que esto es nuevo y resultado de las interacciones tecno-digitales contemporáneas, pero las fake news son, como dijo en su día Iñaki Gabilondo, las mentiras de toda la vida ¿Cómo podemos afrontarlas y enfrentarlas?

Yo diría que las mentiras de toda la vida, diseminadas a un nivel de alta conspiranoia por la red, y disfrazadas o mezcladas a veces con medias verdades, son lo que se ha terminado llamando fake news. Se combaten contrastando informaciones, intentando ir a las fuentes correctas (con cara y ojos detrás), documentándose, hablando con expertos, investigando, dando valor a los hechos y no a las opiniones… En fin, haciendo periodismo. Eso empieza a quedar lejos y no es sino oficio, que debe conjugarse con el estilo (hoy la marca personal, para entendernos). Lo que intentamos enseñar en las aulas, y lo que, ya a un nivel personal, me he dedicado a repetir centenares de veces como periodista activo, especialmente en reportajes.

¿No cree que las nuevas tecnologías, en vez de ayudar, nos están arrollando?

Justamente las Humanidades están ahí para impedir que eso ocurra. Las Son como una hoja de ruta, una brújula que nos hace pensar y señalar el camino adecuado, en su papel de ponderación, que nos hace cuestionar las cosas con una perspectiva profunda.

¿En qué líneas principales habrá de investigarse desde el Centro HUMA? ¿Cuáles son las prioridades hoy en día?

Nuestro objetivo es aportar trabajos y reflexiones que ayuden a entender situaciones de nuestro mundo que están ahí, pero que no se suelen revisar en profundidad.

De hecho, las primeras sesiones han conformado las primeras jornadas del centro dedicadas a los discursos del odio, tomando en perspectiva la relación entre internet y la realidad física, y cómo el odio salta de una a otra.

Humanidades, Cultura y la Comunicación son sus áreas de investigación generales, pero deben tener cabida estudios transversales, aspectos que no tengan una correlación con títulos ofertados por la facultad necesariamente: la música electrónica, la cinematografía, por ejemplo, y sus relaciones en el mundo actual. No podemos obviar que Arnau Vilaró, su director, tiene una visión interdisciplinaria que es fundamental para imprimir carácter al centro.

Deme una razón, o dos o tres, para tratar de convencerme de estudiar cualquier carrera humanística y de que con ella podré pagar la hipoteca y la educación de mis hijos…

Bueno, no solo podrás pagar la hipoteca, que es fundamental, sino que serás un ser humano más completo, feliz, reflexivo. Tu punto de vista será muy conveniente en el sector privado, y también en el público. En este mundo convulso en que vivimos, la visión basada en el respeto al ser humano, el análisis crítico de la socio-cultura, del lenguaje escrito y visual, el poder explicar comportamientos, el añadir el filtro de la ética, el recuperar la historia como base de análisis, es fundamental. Todo ello sin olvidar que disciplinas genuinamente humanísticas, como es la Filosofía, se encuentran en este momento en un punto álgido generando un interés renovado como materia de análisis y refuerzo para los negocios, el análisis político, o, insisto, también la comunicación.

¿Cuál es su análisis crítico de la última reforma educativa, la LOMLOE, en lo que concierne a las humanidades?

Desde el punto de vista positivo la LOMLOE ha traído una apuesta por la educación con perspectiva de género, el refuerzo de las competencias digitales y la educación emocional. No obstante, en determinados aspectos, afecta a los estudios de Cultura Clásica, y también de los de Filosofía, puesto que unos y otros han sufrido vaivenes. Y la verdad es que el papel de las Humanidades trasciende la interpretación o conceptos de aplicabilidad inmediata, cobrando más entidad en el bagaje del estudiante con el tiempo, según el conocimiento adquirido con ellas interactúa con otras asignaturas o disciplinas. Esto es, realmente, lo que es naturalmente deseable como parte de los acercamientos administrativos que puedan irse desarrollando.

Y, por cierto ¿qué opinión le merece eso de la inteligencia artificial, así, a bote pronto? Hay educadores que tiemblan a la hora de corregir ejercicios de sus alumnos…

La IA es motivo de debate continuado en este momento por su carácter disruptivo, pero también lo fue Google en su nacimiento. Parecía que todo se acababa porque todo se podía localizar en él y la vida, especialmente la vida académica siguió. Se generaron sistemas de detección de plagio, se reorientaron los trabajos y la manera de evaluarlos. Con la Inteligencia Artificial pasará algo similar. No hemos de olvidar que gracias a la IA se están consiguiendo avances científicos y tecnológicos en un tiempo récord.

Permítame una última pregunta, que pudiera encasillar en eso que el periodismo llama ‘pregunta trampa’, pero ¿qué valores esconden las humanidades, si es que esta disciplina está llamada a generar mejores hábitos sociales entre los ciudadanos?

Me remito a algunas de las respuestas ya ofrecidas; y añado que, en realidad, conjugan la posibilidad de entender el mundo mucho mejor, con la de contribuir a su mejora a través de trabajos en los que tienen cada vez más influencia; saber utilizar el lenguaje, entender que el mismo puede ser una forma de poder, por ejemplo, nos ayudará a desarrollar textos mucho mejores e inclusivos, o a asesorar en este sentido a corporaciones de distinta índole. En algunas escuelas de negocios internacionales, el análisis del discurso que se desarrolla está llevado a cabo por especialistas en lenguaje y discriminación. Es decir, un mundo más completo, con ciudadanos más profundos, no es posible sin la enseñanza-aprendizaje de las Humanidades de un modo transversal.

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