Jorge Úbeda (Promaestro): La autonomía del docente es un elemento clave en la calidad educativa

La Fundación Promaestro se presenta en su web como una entidad privada sin ánimo de lucro, no confesional e independiente constituida en 2014 con el propósito de fortalecer la profesión docente a través de la creación y transferencia de conocimiento educativo. Defiende una escuela inclusiva, equitativa y de calidad y trabaja para fomentar una cultura que impulse y reconozca a profesores y maestros como los profesionales que son y sin los cuales es imposible mejorar la educación, afirma.

Los proyectos que desarrolla, dentro y fuera de los centros escolares, abarcan labores de asesoría e investigación, campañas de comunicación y programas de intervención educativa. Su máximo responsable, su director, Jorge Úbeda, concede esta entrevista a ÉXITO EDUCATIVO en la que habla de los profesores, de todo lo que de ellos conoce, y conoce bastante. La que publicamos este miércoles es la segunda parte de un encuentro que arrancó la semana anterior y que puede releerse en este enlace.

¿Cómo se puede fortalecer la autoridad del profesor en el aula, y también fuera de ella, por ejemplo, frente a esos padres que protestan por casi todo con relación a la evolución de su hijo?

Ahí estamos ante un cambio social. No podemos aspirar a que las figuras de autoridad tengan el mismo significado que tenían en contextos históricos, sociales y políticos anteriores, donde, de alguna manera, lo que significa autoridad penetra no solo en las capas profesionales del docente. Quintiliano, que es un pensador educativo del siglo I después de Cristo, escribió una de las primeras obras pedagógicas más importantes de la historia, de las instituciones de oratoria, y él allí habla de cómo el docente no puede basar su autoridad en lo coercitivo, en lo coactivo, sino que se la gana por la pericia que tiene a la hora de desplegar sus conocimientos y habilidades pedagógicas y por la relación que establece con los estudiantes.

Esa autoridad la va ganando precisamente en la relación con los estudiantes. Serán los buenos profesores los que logren esa autoridad con sus propios estudiantes. ¿Qué ocurre en el ámbito social, en los cambios que se operan con respecto a la relación que muchas familias mantienen con sus hijos en los cuales vemos fenómenos que tienden a frustrar a los propios hijos? El discurso banal acerca de la felicidad de los niños, de su bienestar emocional, que, siendo importante, a veces se banaliza porque se identifica con ausencia de consecuencia que pueden tener las conductas más negativas. Ahí muchos centros afrontan un desafío enorme con respecto a esa situación que también es social, y, en la medida que tengan una protección de su autoridad, siempre será bienvenida.

También es verdad que aquellos centros que han puesto en marcha espacios de encuentro con las familias, las antiguas escuelas de padres que se han ido transformando hacia espacios en los cuales compartir a veces perplejidades y en los que la escuela también puede dar algunas claves, pues esos espacios han facilitado ese reconocimiento mutuo entre las familias y la escuela lo que ha permitido también que las familias reconozcan de forma más amplia la autoridad de los docentes, de modo que se conviertan en aliadas de la educación y no es obstáculos. Es una cuestión complicada que está en nuestro ambiente social y que tiene varias capas de intervención. La más inmediata y que pueden hacer los centros es tratar de generar esos espacios de creación de alianzas entre las familias y las escuelas.

Y ¿cómo se puede mejorar la calidad de la formación que imparte el docente? ¿Qué herramientas pueden ayudar en esa tarea?

Podemos abrir un espacio sobre la formación continua. La profesión docente es dinámica, está en continua situación de revisión y de reflexión. Un primer elemento de mejora de ese desempeño docente tiene que ver con  la posibilidad de que los docentes creen espacios de colaboración de alto impacto entre ellos. Por supuesto que los docentes ya colaboran entre ellos, porque se reúnen en departamentos, hacen sus claustros, cooperan y hacen las juntas de evaluación y, de vez en cuando, entre ellos se dan información, pero tenemos estudiado que esa es una colaboración de impacto bajo, porque no logra superar el aislamiento y el profundo individualismo que todavía reina en el trabajo entre docentes.

Transitar hacia formas de colaboración de alto impacto como pueden ser la codocencia, la observación mutua de la propia práctica, la participación en redes de investigación acerca de qué es lo que nos está funcionando mejor, la incorporación de la investigación en la propia docencia… eso son prácticas de colaboración de alto impacto que allí donde se han estado poniendo en marcha a lo largo del tiempo han generado un cambio de la calidad docente muy clara que ha impactado finalmente en el logro educativo de los estudiantes.

Por lo tanto ese es un primer factor. Un segundo factor es que, porque existe esa colaboración de acto impacto, los docentes activan con mayor claridad su liderazgo pedagógico, es decir, son ellos los que saben lo que hay que hacer y porque tienen activado ese liderazgo pedagógico están en mejores condiciones de identificar qué es lo que necesitan, qué formación es la que necesitan para poder responder a las realidades educativas. Una formación continua que no está formulada desde una administración que decide qué es lo que tienen que hacer ahora los docentes y que, de alguna manera, los desprofesionaliza, sino que es una formación que parte precisamente de un cuerpo profesional que ha identificado cuáles son sus necesidades, que formación necesitan en estos aspectos, en estas metodologías que queremos poner en marcha, o en estos contenidos que queremos desarrollar.

En suma, una cierta autonomía a la hora de decidir qué formación necesitan los profesores y muy vinculada al contexto también es un elemento de mejora de esa calidad de la docencia. Si pedimos autonomía, si proyectamos una profesión docente fuerte, poderosa, que ha tomado las riendas de su propia dinámica, evidentemente también es justo que rindamos cuentas de lo que estamos haciendo y será clave de esa mejora del desempeño docente el que también evaluemos nuestra propia práctica, que demos cuenta de si efectivamente lo que estamos haciendo funciona mejor que otras cosas, si los objetivos se están cumpliendo.

Hay que estar dispuestos a evaluar nuestra propia práctica y a ser evaluados. En esa evaluación también tenemos un margen de mejora que sería muy importante para encontrar los mecanismos precisos. No estoy hablando de una evaluación vertical, de que los jefes evalúen a los empleados, sino horizontal, es decir la que determine el cuerpo profesional docente acerca de sus propias prácticas que también permite identificar  a los docentes que no lo están haciendo tan bien.

¿Qué es la docencia compartida? ¿Es realmente una opción para el aprendizaje o puede suponer una distracción para el alumno atender a dos profesores en la misma aula?

Es un modelo pilotando en diversos sistemas educativos y con la reforma en España y la reforma curricular que se está gestando se está empezando a hablar de esto. Es como todo, no consiste en que dos profesores se junten a dar sus clases a un grupo más grande, sino que inicialmente compartan unos objetivos educativos comunes y que, por ello y por encontrar en sus respectivas disciplinas elementos de convergencia, son capaces de estructurar un aprendizaje para sus estudiantes que enriquezca y permita culminar objetivos educativos que tienen que ver  con el desarrollo de esas competencias que buscamos en nuestros estudiantes.

Eso hay que hacerlo muy bien. Hay que hacer un diseño para que eso funcione adecuadamente. Hay centros educativos que han reunido en secundaria y en algunos años de primaria algunas materias por ámbitos, como la lengua con sociales y con el idioma, y han estudiado muy bien los currículos, han encontrado los puntos de convergencia y ahora son capaces de estar tres profesores en un aula con 70 alumnos pero distribuidos en actividades diferentes dependiendo del momento en el que cada uno de los alumnos se encuentre. Lo que hemos validado es que hay ganancias educativas para estudiantes que tenían más dificultades y que había que sacarlos del aula o que no encontrábamos otro sistema que no fuera segregarlos del grupo. Hay ganancias de inclusión, para alumnos con un mayor retraso y ganancias competenciales en general para ellos. Pero todo eso requiere de un diseño muy fino y, por supuesto, de mecanismos, de dinámicas de colaboración de alto impacto que son necesarias para  que esto funcione.

¿En qué consiste la labor de la Fundación Promaestro que usted dirige?

Nacimos hace 7 años con una vocación clara, que era ponernos al servicio de todo aquello que pueda fortalecer la profesión docente. Y desde una visión colaborativa de nuestro trabajo, no estamos aquí para sustituir las administraciones o lo centros o las redes de centros, ya sean privados, concertados o públicos, sino que venimos a colaborar a impulsar esos procesos que puedan fortalecer la profesión docente. En esa finalidad identificamos inicialmente un espacio de trabajo que nos pareció muy claro y es que había una demanda más implícita que explícita por parte de los profesores que era que existieran espacios de colaboración docente que nosotros llamamos de alto impacto, en los que pudieran reflexionar sobre su práctica, recoger evidencias sobre lo que está funcionando, discutir esas evidencias, crear conocimiento.

Que los docentes pudieran  desarrollar su propia práctica, precisamente, para mejorarla y para que se lograran mejores objetivos. Y por ese motivo pusimos en marcha nuestro programa Pensadero, que es de reflexión y de observación sobre la propia práctica. Hemos tratado de dinamizar e impulsar la observación entre docentes, que abran sus aulas, que se observen mutuamente que lo hagan de manera sistematizada, que creen conocimiento educativo a partir de esa práctica. Ese trabajo se ha ampliado a entre profesores de distintos centros, entre distintos centros y también hemos identificado que todos esos espacios de reflexión se verían muy enriquecidos si entra el conocimiento y la investigación educativa.

En el proceso de formación y aprendizaje del alumno, todo el mundo no deja de hablar de las carreras STEM. Usted, que es doctor en Filosofía, ¿cree que las Humanidades están desgraciadamente infravaloradas y que habría que recuperar, al menos su espíritu, en las primeras etapas formativas?

Realmente el debate educativo está en el peso y el peso en las horas. Si nos fijamos bien, aún en nuestro sistema educativo el peso horario de estas materias no está todavía excesivamente desequilibrado, aún tiene un papel importante. ¿Qua a los filósofos nos gustaría que hubiera más horas de filosofía? Claro, y a los músicos, y a los de Educación Física, y si les dijeras a los de Matemáticas y a los de Biología también querrían tener cuatro horas y tres de laboratorio, etcétera. Las disciplinas siempre van a querer un máximo de presencia. Pero ¿Dónde está para mí el punto de interés y de cierta preocupación en esto? Es que de alguna manera un pensamiento excesivamente utilitarista se haya apoderado de toda las ramas del conocimiento, incluida la rama científica, que de solo se puedan estudiar no en lo que tienen de conocimiento del mundo y de interés para cualquiera, sino que incorpore un conocimiento que nos permita estar en el mundo de una manera más rica, amable, real y verdadera.

Y para eso necesitamos todas las disciplinas. Ese excesivo utilitarismo, ese excesivo discurso sobre que la educación tiene que generar conocimientos que nos sirvan para el futuro y en términos de empleabilidad, ese es el discurso en el que las humanidades tienen que decidir. Todas las materias tienen que tener esa dimensión humanista. De qué aportan a la visión de la humanidad, de la realidad, de la naturaleza.

Éxito Educativo
Author: Éxito Educativo

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here