José Antonio Poveda (secretario regional Escuelas Católicas de Madrid): “La indignación con la Comunidad de Madrid es máxima”

conciertos educativos madrid
José Antonio Poveda, en una imagen de archivo

La Asamblea de este miércoles de Escuelas Católicas de Madrid barruntaba tormenta y ha descargado en chaparrón. Las últimas decisiones de la Comunidad de Madrid, suprimiendo los conciertos en la FP de Grado Superior, con la nueva Ley Maestra de Educación y con el anuncio de que algunos colegios públicos y sólo públicos, ampliarán ya desde el próximo curso sus aulas para dar cabida a los menores de 3 años, ha despertado la indignación del colectivo. Hablamos con su secretario regional, José Antonio Poveda, que empieza a pensar que tendrá que volver a sacar el lazo naranja, pero ahora para protestar contra las medidas del gobierno de Isabel Díaz Ayuso y no contra la ley Celáa.

¿Cómo ha sido el ambiente en la Asamblea de Escuelas Católicas de Madrid ante las últimas decisiones de la Comunidad de Madrid?

La gente manifiesta estupor, los afectados están que no se lo creen, la indignación es máxima. Con las limitaciones que supone una convocatoria online, los gestos y algunos comentarios eran de incredulidad. Esperemos que se reconsideré esta decisión.

Vayamos por el primer motivo de enfado es el tema de los conciertos de FP de grado superior.

Se nos anuncia que los conciertos no pueden continuar y se van a retirar. En 2013 ó 2012 la Comunidad de Madrid decide suprimir de golpe los conciertos a 50 colegios en ese nivel de FP. Aquello provocó un conflicto muy serio y hubo un grupo de 11 centros que acudieron a los tribunales y se les dio la razón en los tribunales. La orden fue declarada ilegal y reconocía el derecho a renovar el concierto. Esto se confirma por el Tribunal Supremo y con el equipo del consejero Van Grieken se negocia la vuelta a los conciertos. Entonces se acuerda lo que actualmente está funcionando en los centros, y se firman los conciertos, fijando en un convenio de ejecución de la sentencia cuáles eran los ciclos que se iban a concertar. En aquel momento era un concierto de 4 años, y a los 3 años de aquello se produce una extensión a 10 años. Pues nos encontramos ahora con que la Comunidad de Madrid tiene un planteamiento según el cual, como ya se han cumplido los cuatro años que según ellos es a lo que les condena el Supremo, estos conciertos ya no pueden continuar. Y no solo eso, sino que se utiliza la Ley Maestra de Blindaje de la Concertada para meter una disposición adicional que facilita la retirada de estos conciertos. La incongruencia no puede ser mayor.

Primero rompen todo el espíritu con el que se hizo aquella negociación de volver al concierto. Ellos lo que interpretan es que aquello supuso tener que pagar un dinero y que en lugar de pagarlo de golpe lo pagaban en cuatro años a módicos plazos, y que una vez que han pasado los cuatro años, ellos ya han cumplido. Claro, eso es una interpretación absolutamente torticera de lo que a nuestro juicio dictaminaba la sentencia, que era que los colegios tenían derecho a renovar el concierto. Oiga, si yo lo he renovado, al menos me tendrá que dejar que vuelva a pedir la renovación, pero no, ni siquiera eso. Son centros con demandas social, que hacen una labor magnífica, con inserción laboral, redes de colaboración con empresas, etcétera etcétera. Y se utiliza además la Ley Maestra para dar cobertura a esta retirada de los conciertos, cuando a la vez se dice que es la ley que blinda los conciertos. Repito, la incongruencia no puede ser mayor.

A todo esto, el Partido Popular vota no a la ley de FP porque era una ley en la que se introdujeron unas enmiendas que desprotegían a los centros concertados de FP. Con el desgaste que le ha supuesto al PP votar no por esa razón, ahora resulta que aquí en Madrid van a quitar los conciertos de FP.

¿Van a volver a recurrir a los tribunales?

Eso por supuesto. Y lo que nos preguntamos es si al gobierno regional realmente ha calibrado y le merece la pena por once centros, abrir este frente con la Enseñanza Concertada en la Comunidad de Madrid a un año de las elecciones. Yo estoy buscando ya el lazo naranja, que lo tenía guardado en casa, lo estoy buscando.

Escuelas Católicas ha calificado la Ley maestra de “irrelevante”. ¿Por qué?

Porque no está portando gran cosa al régimen de conciertos. El gran problema que tiene hoy la enseñanza concertada es el déficit crónico de la partida de otros gastos que pone a los centros de una situación económica complicada y sobre todo porque necesita de esas aportaciones que quieran hacer las familias. Esas aportaciones lo hemos visto como un parche mientras se soluciona y se va corrigiendo ese déficit estructural. El problema es que la Ley Maestra no hace ningún gesto, ninguna señal del más mínimo interés por tratar de solucionar este tema.

Eso además se confirma con la reciente Ley de Presupuestos que incrementa el 1% la partida de otros gastos, con una inflación al seis y medio, que hace que hayamos perdido un 13% de poder adquisitivo desde el año 2008. Y no contentos con eso, ese 1%, que es 1,6 millones de euros de un presupuesto de 1.100 millones, se dedican a hablar de la extensión de la gratuidad de la enseñanza no obligatoria, gastándose 62 millones de euros por año para poner más cheques escolares y becas en enseñanzas, no obligatorias. Esto no puede ser.

Tenemos un grave problema, porque aquí a lo que vamos es a un sistema de copago educativo en el que si tú quieres elegir un centro distinto de los creados por los poderes públicos, sabes que vas a tener que rascarte el bolsillo. Claramente en la enseñanza no obligatoria, porque las becas no están cubriendo los costes de matrícula y en lo obligatorio gratuito, porque tenemos esa situación con la partida de otros gastos. Y no vemos nada que invite a pensar que lo van a corregir.

¿La decisión sobre el primer ciclo de Educación Infantil tampoco la comparten?

Pues es tres cuartos de lo mismo. Resulta que nos ponemos el lazo naranja, criticamos que la ley Celáa establece una preferencia absoluta por la creación de plazas públicas en detrimento de la complementariedad de las redes, y ahora la primera aplicación práctica de esa ley Celáa la vamos a tener en la Comunidad de Madrid con el anuncio que acaba de hacer de creación de plazas públicas exclusivamente. ¿Y el que quiere un centro privado? Pues no, no va a haber.

En Castilla y León acaban de sacar una convocatoria de subvenciones para unidades de 2 años en centros privados. Eso es apostar por un sistema de estabilidad y un sistema que permita la gratuidad para todos los que van a estos centros. En su lugar en Madrid optan por un sistema de cheque, que viene de muy antiguo, que no cubre el coste de la plaza y que por tanto está obligando a que la población con más dificultades económicas no pueda ir a nuestros centros, lo cual nos parece otra grave incongruencia.

¿Han podido trasladar su malestar a la Comunidad?

Tuvimos un primer contacto en diciembre, cuando se anuncia lo de los conciertos de FP, y tenemos pendiente una reunión que no se ha podido celebrar. Pedimos ver a la presidenta, a Isabel Díaz Ayuso y se nos había dado cita con el consejero de Presidencia, con el de Educación, Enrique Ossorio y con el director general de Presupuestos de la Comunidad de Madrid y estamos esperando a que se concrete una nueva fecha para esa reunión.

Esperamos que reconsideren en profundidad esta decisión en cuanto al Grado Superior. Y sobre las otras cuestiones que señalamos, seguiremos insistiendo en que es necesario un cambio de rumbo en estas políticas.

¿Y si no se produjera ese cambio de rumbo han pensado ya algún tipo de reacción, de protesta?

Para eso todavía es pronto. Está claro que si en esto no hay una corrección iremos a los tribunales, eso por descontado, y desde luego no nos vamos a callar.

Esto tiene una transcendencia que desborda el ámbito de la comunidad de Madrid. Se está iniciando una vía de desmantelamiento de los conciertos en las enseñanzas no obligatorias porque se llega a afirmar que estos conciertos, estructuralmente, no tienen sentido y por tanto el problema es que esto desborda la FP de Grado Superior. Porque hay más enseñanzas donde hay conciertos y régimen de becas como en el Bachillerato, claramente, o lo que se acaba de anunciar también de becas en Grado Medio.

Se ha iniciado un camino en el desmantelamiento del concierto por otra política de financiación que a nosotros no nos parece correcta. Porque debilita los conciertos, porque está creando barreras de acceso a estas enseñanzas para la población que menos posibilidades económicas tiene. Insisto, la beca no cubre el coste de la plaza y a nosotros nos pone difícil poder estar abiertos a todos.

Y en tercer lugar porque es un sistema absolutamente endeble. El sistema de becas no tiene enganche en el artículo 27 de la Constitución, no tiene la cobertura jurisprudencial a nivel de Tribunal Constitucional y a nivel del Supremo que tiene el régimen de conciertos después de 35 años de aplicación. Caminar hacia un sistema de becas supone que hoy te doy y mañana no te doy. Y que mañana hay un cambio de gobierno, se quitan las becas y no tienes absolutamente nada que discutir, ni nada que reclamar a un tribunal, cosa que no ocurre con los conciertos.

Es una mala decisión sobre todo porque nos aleja del pacto educativo. El pacto educativo pasa por el concierto y no por hacer experimentos que nos alejan del pacto. El problema es que está política favorecedora del copago educativo, lo que está provocando en estos últimos años es una radicalización de la izquierda en sentido contrario. La LOMLOE surge como reacción no solo a la LOMCE, sino a determinadas políticas que se han venido desarrollando en la Comunidad de Madrid y que hace que la izquierda empiece a ver con desafección los conciertos: que si los concertados cobran, que si segregan, etcétera, etcétera. Y ese sambenito viene en buena medida provocado por esta situación que se vive aquí en Madrid en la que en los centros se ven en la necesidad de tener que pedir colaboración familiar, porque la partida de otros gastos es absolutamente deficitaria. Genera entorno al 50% de déficit.

No se puede prometer en el programa electoral que voy a extender el concierto de Bachillerato, prometerlo en el año 19 y prometerlo en el año 21, y ahora, cuando llega el momento, decir que me olvido, que no hay dinero y que lo que hago es poner cheques.

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