La burbuja de los premios educativos

Digitalización

En los últimos años hemos visto un crecimiento exponencial de los premios y certámenes educativos de todo tipo. Algunos vienen desde los organismos públicos, como el Premio nacional de educación para el desarrollo “Vicente Ferrer” o el Premio Francisco Ginés de los Ríos a la mejora de la calidad educativa. Pero la gran mayoría son organizados desde el ámbito privado y gracias a empresas que, por uno u otro motivo, deciden generar unos premios específicos.

Así surgen premios para trabajar los ODS, para fomentar el reciclaje o aspectos medioambientales, para trabajar la inclusión, la tecnología, las STEM, la alimentación, metodologías concretas, la innovación, reconocer el papel concreto de docentes, audiovisuales, educación vial… Es tal la variedad de concursos educativos que los hay tan singulares como los que fomentan “cómo enseñar educación financiera” o fomentan “la figura de la monarquía”.

¿Son positivos? ¿Son necesarios? La burbuja de premios educativos ahora mismo tiene bastantes aspectos muy interesantes. En primer lugar suponen un reconocimiento a experiencias educativas singulares y generalmente de gran valor pedagógico. Desde las escuelas siempre se tiende a reclamar que la función docente sea reconocida y valorada, pero por norma general los docentes suelen vivir escondidos en un armario del que pocas veces enseñan y muestran sus vivencias y éxitos en el aula.

Quizás por timidez, vergüenza, el qué dirán, permisos para publicar fotos… pero muchas iniciativas de aula que son auténticos tesoros se quedan indefinidamente ocultas entre sus paredes sin que otros maestros puedan aprender de ellas. Los premios permiten difundirlas y que otros las conozcamos. La educación debe salir del armario y contar los éxitos de cada escuela.

Por otro lado la burbuja de premios permite que pongamos el foco en aspectos necesarios, como trabajar los ODS, conocer metodologías activas o descubrir la conveniencia de trabajar con recursos audiovisuales en el aula. Y entre otros beneficios, parece que ofrece un importante plus a nivel de imagen de centro. Los premios y reconocimientos son un indicador externo de la eficacia con la que se trabaja en esa escuela.

Todos buscamos una educación de calidad, innovadora y en la que el aprendizaje sea eficaz, y en ocasiones recibir un premio educativo puede ser una interesante ayuda para la estrategia de marketing educativo de una institución, especialmente para uno de sus pilares que suele ser la visibilidad.

Pero, ¿es oro todo lo que reluce? A causa de la situación por COVID-19 algunos de esos concursos se han quedado en una situación de stand by, como los Premios Acción Magistral, y otros premios ya en marcha fueron cancelados. La burbuja explotó, pero ya se está recuperando, y aquellos premios que de verdad tenían un interés educativo se han adaptado y modificado para seguir siendo un revulsivo escolar, aunque no todo es oro, y existen riesgos que todos debemos conocer.

¿Por qué hay que tener cuidado con los concursos y certámenes educativos? No deben convertirse nunca en un fin, una institución educativa no debe plantearse como meta lograr un premio, al igual que los docentes no deben desarrollar innovaciones en el aula para presentarse a un concurso. Si esto sucede estaremos pervirtiendo la educación y a nosotros mismos. Debemos trabajar aquellos aspectos que nuestro centro o aula necesita, innovar porque a los alumnos les beneficia. Y si después surge un concurso al que se pueda presentar lo que se ha realizado pues se participa.

Muchas veces se desarrollan innovaciones educativas según los criterios establecidos en unas bases u otras de determinados concursos. Eso es muy peligroso. Debemos desarrollar nuestros proyectos en base a las necesidades de nuestros alumnos, de nuestro centro y después, si se decide participar en un concurso, adaptar lo que ya hicimos a esas bases si nos es posible, sólo así seremos coherentes con nosotros mismos y con las familias que nos eligieron como centro educativo.

Otro riesgo de la burbuja de premios actual es acabar haciendo colecciones de premios. Y quien escribe esto ha ganado los Premios Grandes Iniciativas, los Premios Aprendizaje-Servicio, el Festival Escolar y universitario de las Artes Audiovisuales, la Muestra Internacional de Cine Educativo o incluso ha sido reconocido los últimos dos años como 2º mejor docente de España (Primaria) por los Premios Educa Abanca.

Como dice mi hijo “tengo toda la colección”.  A algunos no me presenté sino que me propusieron alumnos o familias, y a otros nos presentamos para que se valorasen los esfuerzos de los estudiantes, y sus trabajos. Debemos ser capaces de reconocer que ninguno de los premios nos pertenece, ganar un certamen es un reconocimiento al esfuerzo de nuestros alumnos, de nuestros claustros, de nuestras familias.

No es importante que tengamos un premio u otro, sino que lo importante es que nuestro alumnado sepa que su proyecto, su trabajo, realmente ha sido importante más allá de la propia aula. Debemos evitar la cultura del egocentrismo, debemos evitar que en vez de unificar a las personas y celebrar el buen trabajo realizado se conviertan en un elemento de separación o de envidia. Ese es un aspecto que los equipos directivos deben tener en cuenta, valorar y gestionar correctamente.

Muchos docentes son reacios a los concursos, son críticos con este tipo de planteamientos y quiero pensar que se debe a que no han seguido las pautas correctas, trabajar por el alumno y no por el concurso, satisfacerse por el éxito del estudiante y no buscar el éxito del docente.

En este sentido quiero acabar este artículo recordando que lo bonito de caminar no es llegar al punto de destino, sino todo lo que vimos mientras paseábamos, aunque a veces, al final del camino, un niño nos viene tras hablar ante más de 300 personas explicando lo que él ha hecho mientras recogía el galardón y nos dice “profe, gracias por hacernos volar” y en ese momento comprendes que la educación, con premios o sin premios, siempre merece la pena.

Francesc Vicent Nogales Sancho. Premio Grandes Iniciativas ATRESMEDIA 2020. Premio Aprendizaje-Servicio 2020. Premios Educa Abanca al mejor docente de España (Primaria), 3er Mejor docente de España 2018, 2º Mejor docente de España 2019, 2º Mejor docente de España 2020.

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