La dificultad de elegir qué estudiar si no sabes en qué quieres trabajar

La dificultad de elegir qué estudiar si no sabes en qué quieres trabajar

Tener que decidir, siendo adolescente, qué estudiar cuando ni siquiera uno sabe de qué querrá trabajar es, probablemente, una de las mayores responsabilidades que tiene toda persona a lo largo de su vida.

Los itinerarios que han de escogerse, si no son los ideales, pueden suponer un lastre para muchos estudiantes que, convencidos erróneamente de lo que quieren ser de mayores en el ámbito profesional, luego observan, no sin estupor, que, en realidad, deseaban profesionalizarse de otra manera.

Eso explica la importancia de la figura del orientador en un centro educativo, pues el adolescente no siempre sabe qué quiere ser de mayor, el recurrente tópico que nos acompañará del resto de nuestra vida, ni tampoco ayuda que apenas cuente con la información adecuada. No en vano, según la OCDE, los estudiantes conocen de media solo 10 profesiones, y una realidad incontestable es que aquellos que durante la etapa de secundaria han tenido experiencias profesionales experimentan carreras más exitosas.

El punto de partida no lo es solo para estudiantes, también para los centros educativos y las empresas. Unas empresas que tienen una gran responsabilidad y oportunidad en la orientación académica y profesional del alumnado español, para despertar vocaciones, desmontar estereotipos, y dar a conocer profesiones y sectores con alta empleabilidad.

En ello trabaja la Fundación Bertelsmann, que insiste en este mensaje a través de su iniciativa ‘Empresas que Inspiran’. La iniciativa, reconocida por ser la primera herramienta española de su estilo incluida en el Observatory on Digital technologies in Career guidance for Youth de la OCDE, acerca el mundo educativo y profesional a través de acciones de orientación dirigidas a estudiantes de Secundaria, Bachillerato y FP Básica de Madrid, Cataluña y Aragón.

Las distintas actividades que propone ‘Empresas que Inspiran’ han probado ser altamente demandadas. A través de las charlas que imparten profesionales invitados en los institutos, los estudiantes descubren que se puede llegar a una misma profesión a través de diferentes caminos.

Además, mediante las visitas a las instalaciones de empresas, adquieren una visión global de estas y del sector al que pertenecen. Estas son las actividades más populares, pero aún existe el reto de ofrecer experiencias individuales a los jóvenes en las que puedan conocer en profundidad el funcionamiento de las empresas, haciendo de ‘sombra’ de un empleado durante varios días. Ejemplo de ello son los programas de estancias educativas regulados por la Consejería que existen en Madrid y Cantabria.

En países del centro y norte de Europa, como Alemania y Hungría, las actividades de orientación en contextos profesionales están muy extendidas, mientras que España muestra índices más bajos de participación en acciones tempranas de este tipo con empresas.

Como parte de su compromiso con la mejora del empleo juvenil, Fundación Bertelsmann trabaja en mejorar estos datos de la mano de entidades colaboradoras como la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE (CEIM), DigitalES, red Voluntare, Fundación Ibercaja y cientos de empresas y organizaciones públicas y sociales.

Juan José Juárez, senior project manager de la Fundación Bertelsmann, expresa que “es necesario que las empresas y entidades sociales abran sus puertas a los centros educativos para que los jóvenes puedan explorar diferentes sectores, profesiones y entornos. Estas actividades aumentan la motivación de los estudiantes y contribuyen a despertar intereses y vocaciones y desmontar estereotipos”.

Así funciona la orientación

La estructura de la orientación escolar en un centro educativo puede variar según el tamaño y la organización específica de la institución, así como las políticas y prácticas educativas del país o región. Sin embargo, en general, la orientación escolar suele estar integrada en la estructura del centro educativo de manera similar en casi todos los casos.

En muchos centros educativos, se establece un departamento de orientación encargado de coordinar y gestionar todas las actividades relacionadas con la orientación escolar y profesional. Este departamento puede estar liderado por un orientador escolar o un equipo de orientadores con formación en psicología educativa, pedagogía o trabajo social.

El departamento de orientación tiene varias funciones y responsabilidades, que pueden incluir la evaluación psicopedagógica de los estudiantes, la atención y seguimiento de casos individuales, la orientación académica y profesional, la prevención e intervención en situaciones de riesgo, la colaboración con el equipo docente y la comunidad educativa, y la coordinación de programas y actividades de orientación.

Entre sus servicios, puede ofrecer una amplia gama de servicios y recursos para apoyar el desarrollo personal, académico y profesional de los estudiantes. Esto puede incluir asesoramiento individual y grupal, orientación académica y vocacional, talleres y actividades de desarrollo personal y social, intervención en casos de acoso escolar o conflictos, y colaboración con otros profesionales y servicios externos.

De igual modo, este departamento suele colaborar estrechamente con otros departamentos y equipos dentro del centro educativo, como el equipo directivo, el equipo docente, el departamento de atención a la diversidad, el departamento de convivencia y el departamento de actividades extraescolares, para garantizar una atención integral a las necesidades de los estudiantes.

No hay que olvidar que la orientación escolar también involucra a las familias en el proceso educativo de los estudiantes, proporcionando información, asesoramiento y apoyo para que puedan colaborar de manera efectiva en el desarrollo y éxito académico y personal de sus hijos.

Para Elena Montaña, directora del departamento de orientación Escuela IDEO, orientar no se reduce a intuir, por lo que nos cuenta el estudiante, qué es lo que más se aproxima a la que será su profesión en el futuro. De niños todos quieren ser bomberos o policías, pero eso es más un juego que otra cosa.

“Sabemos que somos agentes transformadores, educadores que acompañamos desde una mirada integral, teniendo en cuenta diferentes dimensiones del ser humano y las etapas y necesidades que hay en cada una de ellas”, explica Montaña a ÉXITO EDUCATIVO.

En este marco, considera que “es importante tener una mirada que vea las capacidades potenciando la enseñanza personalizada y descubriendo potenciales únicos y respetando diferentes estilos y ritmos de aprendizaje. Esto hace que cuidemos la autoestima, se nos dé y nos demos valor dentro de un sistema, algo clave para el éxito del desarrollo personal emocional y social de la persona”.

Mayor reconocimiento

Los orientadores escolares en los centros educativos, aún hoy, reclaman mayor visibilidad y apoyo por parte de los cuadros directivos de aquellos colegios e institutos en los que operan, donde no siempre encuentran el espacio y reconocimiento que se corresponde con una labor determinante para el desarrollo del alumnado.

Los orientadores, no debe olvidarse, son responsables de garantizar el bienestar académico y emocional de los alumnos, de la detección precoz de sus dificultades, del asesoramiento a los docentes en las adaptaciones metodológicas y recursos de los que disponen, del acompañamiento a las familias, de los planes de convivencia, de la salud mental de los jóvenes o de la activación de la multitud de protocolos que existen, entre otras responsabilidades. Por supuesto, también en indicarles el camino hacia la que será la profesión de su vida.

De aquellas malas orientaciones, estos abandonos

Los datos de no pocas investigaciones demuestran que en este contexto el rendimiento académico suele considerarse como uno de los factores más importantes para predecir el abandono escolar temprano de un alumno, dado que las bajas calificaciones indican una menor preparación para avanzar en el sistema educativo.

Y no hay que darle muchas vueltas para presuponer que unas malas notas pueden estar relacionadas con que el estudiante no se siente los suficientemente motivado con lo que estudia, pues ni ve que esté vinculado con lo que cree que podría ser como trabajador en el futuro o, sin más, tampoco nadie le ha asesorado sobre lo que mejor le convendría.

En este entorno, la FP puede ser el gran aliado de estudiantes y orientadores, gracias, sobre todo, a la ingente oferta que presenta. Porque la disponibilidad de vías académicas y de formación profesional flexibles y de actividades extracurriculares también puede influir de forma positiva en el aprendizaje y la motivación de los alumnos y en su sentido del compromiso con la escuela.

Por otro lado, la falta de itinerarios flexibles y la relativa debilidad del sistema de FP para responder debidamente a las necesidades del mercado laboral pueden dar lugar a elevadas tasas de AET.

Es por ello que es preciso, se apunta en el informe ‘Implementación de Políticas Educativas: Apoyo al Cambio Efectivo en la Educación’, de la OCDE, armonizar mejor los programas de FP con las necesidades del mercado laboral en España e incentivar a las empresas para que participen en los programas de FP. Los sistemas educativos deben diseñarse de tal modo que ofrezcan a los alumnos en riesgo de AET itinerarios flexibles de aprendizaje para permanecer en la educación o para regresar a ella en alguna etapa futura.

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