La empleabilidad, una de las principales motivaciones para aprender inglés, según un estudio

El British Council, la organización del Reino Unido para las relaciones culturales y las oportunidades educativas, ha presentado las conclusiones de su investigación inicial The Future of English: Global Perspectives, que continúa posicionando al inglés como la lengua global de la próxima década, aunque observa cambios en su papel en la vida de las personas.

El principal cambio es que el inglés se integra como vehículo de comunicación, dejando incluso de considerarse como un idioma extranjero para convertirse en una herramienta necesaria en la realidad actual, en la que el multilingüismo es la norma en la mayoría de los contextos.

La investigación reflexiona precisamente sobre los nuevos contextos y realidades multilingües, que van desde el ámbito laboral al educativo, en los que el inglés es una herramienta cotidiana e integrada. La investigación también explora los principales motores del aprendizaje del inglés. Entre las tradicionales motivaciones para estudiar inglés, que incluyen la educación y el empleo, el entretenimiento se ha incrementado exponencialmente con la explosión de las redes sociales.

Precisamente, el papel que las redes sociales y la tecnología juegan en el modo en el que se necesita y emplea el idioma es otra de las revelaciones del estudio. También reflexiona sobre ‘los otros ingleses’ (englishes o variantes del inglés) y cómo los estándares se van a flexibilizar y adaptar a las distintas realidades, más allá de los hablantes “nativos”.

“Una de las principales conclusiones que se desprenden de este informe es que el inglés ya no puede considerarse como una lengua extranjera más. Se trata de una lengua franca global y común, un vehículo de entendimiento entre distintas culturas” ha explicado Mina Patel, directora del grupo de investigación de The Future of English en el British Council. “La demanda del inglés como lengua franca seguirá siendo fuerte en un futuro, como consecuencia del creciente multilingüismo, la movilidad global y el empleo de las redes sociales como plataformas de comunicación y educación informal”, ha añadido Patel.

Desaparece el concepto ‘nativo’

En el mundo académico el inglés representa ya alrededor del 90 % de las publicaciones. El 60 % del contenido de internet está también en este idioma (una cifra que contrasta con el número de usuarios de la red que lo tiene como primera lengua, que se sitúa en torno al 25 %).

La realidad muestra cómo el inglés es ya una herramienta de comunicación necesaria y no un idioma extranjero, puesto que está tan integrado en nuestro día a día que no puede considerarse como foráneo. Nos encontramos con realidades muy diversas en los entornos profesionales, educativos o incluso sociales. Siendo ya habitual que dos personas utilicen el inglés para comunicarse sin que ninguna de ellas tenga este idioma como primera lengua.

Los hablantes moldean y reconstruyen constantemente el idioma de forma dinámica, usando una u otra de sus lenguas en función de sus necesidades y las de sus interlocutores (lo que se conoce como ‘translanguaging’). Así, en muchas sociedades, el inglés ya forma parte de una mezcla de lenguas y se transforma a medida que surgen necesidades y usos, concluye la investigación.

De hecho, el concepto del inglés “nativo”, imperante hace unos años, está evolucionando hacia la idea de “competencia” en el idioma. El informe señala que se ha producido un cambio gradual en los últimos años, abandonando el ideal de dominio ‘nativo’ hacia un enfoque más aplicado y contextualizado de la competencia lingüística.

“Esta investigación hace hincapié en un concepto que será clave en los próximos años: el inglés como ‘competencia intercultural’. Así, el idioma se convierte en una herramienta necesaria e integrada en el día a día de las personas. Ya no es considerada como un idioma extranjero, sino como un vehículo que nos permite relacionarnos y conseguir nuestros objetivos en un mundo multilingüe en el que conviven una gran variedad de lenguas y culturas que tienen grandes implicaciones en la configuración de identidades nacionales” explica Mina Patel.

Casi un tercio del mundo habla inglés (2.300 millones de hablantes estimados) y un total de 3.000 millones de personas tienen contacto con el inglés todos los días. El inglés es, además, la lengua oficial en 67 naciones y en otras 27 tiene un papel de lengua no oficial.

La empleabilidad es una de las principales motivaciones para aprender inglés, según se desgrana de las conclusiones de The Future of English: Global Perspectives. No es de extrañar, ya que un dominio alto de este idioma se ha convertido en un requisito habitual en las ofertas de empleo, no sólo para los puestos de alta dirección, sino también para las posiciones base.

Pero el concepto de competencia de inglés requerida en el ámbito laboral también está evolucionando. El lugar de trabajo moderno es dinámico y complejo desde el punto de vista lingüístico, social y cultural. En él, el inglés no existe de forma aislada sino en un contexto en el que cada vez cobran más importancia la competencia intercultural, la resolución de problemas, la alfabetización digital o el teletrabajo.  Esta evolución en los contextos laborales está propiciando también un cambio en las necesidades de los empleadores, que cada vez dan más importancia a las destrezas orales y auditivas, por encima incluso de la gramática y el vocabulario.

La enseñanza del inglés se redefine

La nueva realidad en el ámbito laboral, unida también a la demanda del inglés para fines académicos y de ocio, obliga a repensar la enseñanza del idioma, incorporando al mismo tiempo la competencia intercultural y la alfabetización digital.

Así, el aprendizaje se plantea más contextualizado, personalizado e individualizado, para que pueda dar respuesta a las necesidades actuales, más pegadas a las demandas prácticas de la vida profesional y personal de sus estudiantes. Rompiendo, de esta manera, la discrepancia detectada por empleadores y empleados entre el inglés que se enseña y el inglés que realmente se necesita en los entornos laborales.

Para ello, el equilibrio entre métodos formales e informales de aprendizaje será una de las claves. Sumado a un concepto de competencia lingüística más flexible y conectado con las necesidades de manejo del inglés en los diferentes contextos. Así pues, se hace necesario conjugar un uso más informal del inglés en entornos de comunicación como el de las redes sociales, con una certificación formal de los niveles para necesidades de empleo y estudios internacionales.

Con todo ello, The Future of English: Global Perspectives plantea la necesidad de establecer un sistema integral e integrado de aprendizaje. De esta manera, dentro del sistema, los tres elementos centrales para la enseñanza de idiomas (el plan de estudios, la impartición y la evaluación) deben estar integrados y basarse en una única filosofía de aprendizaje, apoyándose, a su vez, en un modelo de medición acorde.

El informe también destaca la importancia de contar con profesores cualificados y formados. En este sentido, se pone de relieve que continuarán siendo una pieza fundamental, incluso frente al aumento de la automatización y la IA, que se han acelerado en los últimos años, con consecuencias directas en la digitalización de la educación y en la enseñanza de idiomas.

En este sentido, The Future of English: Global Perspectives se hace eco de la disrupción que podría suponer la entrada en el sector de multinacionales como Google, a través de enfoques basados en la Inteligencia Artificial y de propuestas de aprendizajes formales e informales mucho más individualizadas.

El papel de la inteligencia artificial

La investigación destaca algunos beneficios de la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) en la enseñanza de idiomas tales como la tutoría inteligente (responder a las preguntas de los alumnos y proporcionar explicaciones), la personalización de contenidos adaptados a las necesidades individuales, la retroalimentación automática (proporcionar correcciones y respuestas rápidas), la escalabilidad, la inmediatez, la ruptura de barreras geográficas, el incremento de la eficiencia, la optimización del tiempo o una experiencia de aprendizaje atractiva y amena proporcionada por la interactividad o la gamificación.

Asimismo, la IA tiene el potencial de promover un aprendizaje menos intrusivo y más diverso. Se trata de una propuesta especialmente atractiva para los alumnos que no se adaptan fácilmente a los sistemas actuales debido a diferencias de desarrollo, físicas o psicológicas. Esta mayor inclusividad permitirá un mejor acceso al aprendizaje a los alumnos neurodiversos y a los que presentan disparidades entre su inglés hablado y escrito.

Asimismo, la visión inclusiva del aprendizaje del inglés es cada vez más necesaria y demandada y los expertos recalcan la creciente demanda de materiales debidamente accesibles.

Teniendo en cuenta que el inglés debe formar parte de un conjunto de competencias clave para un mundo global, se plantean nuevos retos para la evaluación del idioma. Ahora, esta evaluación ha de ser cada vez más creativa e innovadora para medir al individuo de una forma más holística. Así, The Future of English: Global Perspectives confirma que la certificación de idiomas continuará siendo fundamental para avalar las destrezas lingüísticas de los candidatos, consolidada también como un requisito por sistemas educativos y laborales alrededor del mundo.

Aunque, por supuesto, el tipo de pruebas continuará evolucionando para reflejar con mayor autenticidad las nuevas exigencias sociales y cognitivas de la comunicación en el mundo real. La evaluación tendrá que cambiar en cuanto a las tecnologías que utiliza, la flexibilidad que ofrece al examinando y la información que es capaz de proporcionar. En el caso del empleo, uno de los motores del inglés, es necesario hacer más hincapié en las pruebas de aptitudes productivas (expresión escrita y expresión oral) para satisfacer así los requerimientos actuales de los empleadores.

Asimismo, la investigación pone de relieve el enorme potencial de la inteligencia artificial en el campo de la evaluación, lo que abre interesantes perspectivas en la evaluación personalizada, una mejor evaluación de las destrezas productivas como el “speaking” y el “writing” y la atención a la diversidad, a través de una evaluación no intrusiva e inclusiva.

También el informe visibiliza las preocupaciones que suscita el uso de la tecnología en el campo de la evaluación lingüística tales como la privacidad, la conciencia de los prejuicios, la eficacia del TLA (Teaching, Learning and assessment) digital y las aplicaciones de traducción y producción de textos.

The Future of English: Global Perspectives recoge las conclusiones extraídas en mesas redondas participadas por 92 expertos y responsables de políticas educativas de 49 países y territorios de todo el mundo, entre los que se encuentra España. En un contexto en el que el 67 % de la población global estaba expuesta y/o hablaba inglés en 2017, la investigación del British Council pretende arrojar pistas que permitan entender el panorama actual de su uso y ayudar a responsables de políticas educativas y expertos a planificar y prepararse para las necesidades del mañana.

En este sentido, el informe también recoge recomendaciones sobre la agenda que debería guiar la investigación del inglés en los próximos años, incluido el diseño de marcos que permitan evaluar la efectividad de metodologías y políticas educativas; la creación de perfiles sobre competencia lingüística en inglés que permitan establecer comparaciones entre países y regiones, así como la medición de los beneficios sociales y económicos asociados al desarrollo de habilidades lingüísticas en inglés.

La investigación puede consultarse por completo y de manera gratuita en esta web: https://www.britishcouncil.org/future-of-english.

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