La eyaculación miserable

naim darrechi tiktok

Las redes sociales están de moda y parece que eyacular dentro sin consentimiento también. Lo primero es una gran oportunidad para los que nos dedicamos a la comunicación, por ello estamos siempre pendientes de las novedades que ofrecen plataformas como Twitch y cómo podemos utilizarlas. Lo segundo es un delito de abuso sexual.

Si el ‘tiktoker’ Naim Darrechi quería estar en el centro de la diana mediática, lo ha conseguido, no sin riesgo de condena penal, ya que, tras la aprobación en Consejo de Ministros de la ley presentada por Montero, cualquier acto que atente contra la libertad sexual es considerado violación, sin tener que probar que haya habido violencia o intimidación a las víctimas.

Darrechi cuenta con más de 26 millones de seguidores en TikTok y suma más de siete millones de seguidores en Instagram, otra de las aplicaciones más populares entre los jóvenes. Los efectos de las redes sociales en los adolescentes están más que probados. En el ámbito académico y divulgativo nos encontramos con numerosos estudios que ponen sobre la mesa los riesgos de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes. Hay una creciente evidencia que vincula el uso de las redes y la depresión en los adolescentes, así como su baja autoestima. Y no queremos una sociedad deprimida.

Desde el sector educativo trabajamos por el buen uso de estas plataformas. Del mismo modo que educamos a los estudiantes en otras materias, a día de hoy la educación digital debe integrarse en su formación y no debe diferir con respecto a otras reglas de comportamiento.

Profesores, padres y expertos en comunicación digital nos dejamos la piel educando en valores a los adolescentes para que llegue Darrechi con su diarrea mental. Y su eyaculación miserable se hace viral. El chico culpa al gobierno y pide la creación de un ‘Comité de Influencers’. Nosotros pedimos más responsabilidad y más formación en el uso de las redes sociales.

Tenemos que poner más medios en el sector de la educación para formar en valores y en igualdad, para prevenir los efectos de los Darrechi que pululan en las redes. Y la justicia que se encargue del cumplimiento de los términos y condiciones de uso y normas de comunidad. Ahora toca dar una lección a la sociedad de que toda acción tiene su consecuencia. También para Darrechi. Los jóvenes deben ser conscientes de que con la dignidad no se juega, ni en Twitch ni en la cama.

Noa Carballa, doctora en Comunicación y profesora universitaria

 

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