La fórmula de la Coca-Cola

No, desgraciadamente, no conozco la famosa fórmula química que convierte al refresco en el líder mundial de su industria. No es de refrescos de lo que voy a hablar en este espacio, pero sí de algunas ideas que podemos tomar de la famosa marca norteamericana, una de las más valiosas del mundo. ¿Y qué tiene que ver un refresco con el mundo de la educación? Pues a decir verdad, poco. Sin embargo, en el mundo empresarial sí hay fórmulas que se pueden aplicar igual a una fábrica de tornillos, a un refresco o a un centro educativo. Especialmente, si de lo queremos hablar es de marketing. Pues a veces se nos olvida que la gestión de un centro educativo debe responder a los mismos criterios profesionales y de eficiencia que cualquier otra empresa. Y si de algo podemos aprender en el entorno de otros sectores como el gran consumo es de estrategias de marketing de éxito.

Tras esta introducción/digresión me centraré de nuevo en Coca-Cola y en otra de sus fórmulas mágicas, la chispa de su vida, la de una de las mejores estrategias de comercialización y promoción del mundo, avalada por más de 150 años de éxito. Y si ese éxito la ha convertido en la referencia mundial entre las bebidas recreativas no solo ha sido por su composición química, sus burbujas, color y sabor. El marketing de Coca-Cola se ha basado en una estrategia publicitaria constante y omnipresente, en las buenas épocas y en las malas. Y es ahí donde quiero detenerme y entrar en la comparación con el mundo educativo, pues con frecuencia me encuentro con la situación de tener que trabajar con colegios y escuelas que me dicen que nunca se han preocupado por el marketing porque no les ha hecho falta o porque no lo necesitan. Hasta que lo empiezan a necesitar, claro. Y en esas estamos, en un momento en el que la baja natalidad y la competencia aprietan, cuando no ahogan.

Una de las excusas más frecuentes que me encuentro en centros que nunca han invertido en marketing es que su servicio es muy bueno, que eso es lo más importante y lo que hace que su centro sea demandado por familias y estudiantes. De acuerdo, la Coca-Cola también es muy buena y nunca ha dejado de invertir en promoción y no es porque le sobre el dinero o lo quiera tirar, sino porque el marketing es como una bicicleta, si dejas de pedalear te paras y te caes. De ahí que, si muchos centros quieren crecer, o simplemente sobrevivir, tendrán que aprender de la fórmula de la Coca-Cola que no es otra que, además, de tener un buen producto; conocer bien a sus clientes, las tendencias del mercado y una buena promoción. Eso de que “el buen paño, en el arca se vende”, me parece muy bien pero si nadie conoce tu paño difícilmente vendrán a comprarlo.

Víctor Núñez, consejero delegado de Éxito Educativo, director general de SchoolMarket y autor del libro «Marketing Educativo». 

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