La Fundación Bofill alerta del estancamiento del sistema educativo catalán

Imagen de ExplorerBob en Pixabay

En los últimos quince años en Cataluña, se han producido mejoras significativas en los niveles de graduación en la ESO, la tasa de abandono escolar o el número de niños de 0 a 3 años escolarizados. Pero en los últimos tres años estas mejoras se han estancado o están revirtiéndose, según un informe de la Fundación Bofill.

El Informe Completo se puede descargar en este enlace

El presupuesto del Departamento catalán de Educación se encuentra todavía a niveles de hace diez años, a pesar de que el curso 2019/2020 el sistema educativo cuenta con 150.000 alumnos más que el curso 2009-2010, pone de manifiesto el estudio.

Los autores advierten que Cataluña se encuentra en un punto de inflexión: “o bien hacia la profundización de las desigualdades educativas y, de paso, hacia un sistema de resultados mediocres, o bien hacia una educación de calidad y generadora de oportunidades para el conjunto del alumnado”. Este cruce se ha hecho evidente en pleno contexto de la pandemia, aunque arraiga en carencias endémicas de este sistema educativo.

Entiende la Fundación que la caída demográfica de la población escolar debe aprovecharse para liberar recursos que se destinen a dar cobertura gratuita de guardería “a todos los niños pobres de 2 años”, o crear 25.000 nuevas plazas de FP que contribuyan a la reducción del abandono escolar.

Entre las principales propuestas que formulan los autores, destaca la creación de una beca educativa básica para los niños y jóvenes más vulnerables que cubra a lo largo de todo su proceso de escolarización la gratuidad de las actividades complementarias, el comedor escolar y la participación en actividades extraescolares; y un Plan de desarrollo curricular que apueste por la formación competencial de los docentes y priorice la evaluación de maestros y alumnos en clave competencial.

En este contexto, el informe ‘El estado de la educación en Cataluña. Anuario 2020’ urge al próximo gobierno catalán a desplegar políticas de equidad, mejorar la financiación y profundizar en el currículo competencial.

La publicación, dirigida por César Coll y Bernat Albaigés y con las aportaciones de diez expertos en investigación educativa, ofrece un diagnóstico exhaustivo de la realidad de la educación en Cataluña y sitúa los principales desafíos y opciones de mejora que tiene por delante nuestro sistema educativo.

En cuanto al retrato diagnóstico, el Anuario detalla cómo en los últimos quince años, se han producido mejoras significativas en los niveles de graduación en la ESO, la tasa de abandono escolar, o de jóvenes ni-ni o el número de niños escolarizados en la educación de 0 a 3 años. Sin embargo, los datos ponen de manifiesto que en los últimos tres años estas mejoras se han estancado o están revirtiéndose.

Por ejemplo, después de años de reducción sostenida, a partir de 2018 la tasa de abandono educativo prematuro se ha estancado por encima del 17% (del 17,4% en 2020) y la tasa de jóvenes de 18 a 24 años que ni estudia ni trabaja (ni-ni), por encima del 16% (del 16,6% en 2019).

Este estancamiento sitúa a Cataluña en una posición más negativa con relación a la media de la Unión Europea. La tasa de abandono es prácticamente el doble que la media europea (10,3%), mientras que la tasa de jóvenes ni-ni es más de 3 a la de la Unión Europea (13,2%).

Para romper el techo de mejora es necesario actuar contra tres topes clave: las desigualdades educativas (en el acceso a las educaciones no obligatorias o en las pruebas de competencias), el déficit de financiación en educación (el presupuesto del Departamento de Educación se encuentra todavía a niveles de hace diez años, a pesar de que el curso 2019/2020 el sistema educativo cuenta con 150.000 alumnos más que el curso 2009-2010) y la falta de actualización de los contenidos educativos (el currículo competencial y la personalizado está lejos de ser una realidad al conjunto de centros educativos, y esto genera falta de oportunidades, desmotivación y abandono).

El mismo anuario presenta propuestas de política educativa para que la educación en Cataluña ocupe mejores posiciones, que en detalle pasan para los alumnos por una beca educativa básica que apoye a los niños y jóvenes más vulnerables a lo largo de todo su proceso de escolarización y que cubra la gratuidad de las actividades y servicios complementarios, del coste del servicio de comedor escolar y de la participación en un mínimo de actividades extraescolares.

Para los centros, el diseño e implementación de un sistema de «financiación por fórmula» que ajuste el conjunto de los recursos que se destinan a las necesidades sociales y educativas de sus alumnos, y que sirva como instrumento de lucha contra las desigualdades y la segregación escolar.

Para los barrios y ciudades, una apuesta por el rol de los ayuntamientos como actor de política educativa y priorizando la inversión en la oferta pública de plazas de guardería, de formación profesional, de ocio educativo enriquecido en aquellos municipios y entornos más vulnerables y con menor cobertura de estos servicios.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here