La Fundación Educatio Servanda denuncia la suspensión por Twitter de sus cuentas oficiales

Durante casi 10 días el perfil en Twitter de la Fundación Educatio Servanda, así como el de su director de Comunicación, Óscar Rivas, fueron suspendidos por la compañía que dirige Jack Dorsey.

Asegura la Fundación Educatio Servanda en un comunicado que el cierre se produjo sin que mediara explicación oficial alguna. El 17 de noviembre ambas cuentas fueron suspendidas y no se restablecieron hasta el día 26, nueve días después.

Explica la fundación, que, no obstante, desconoce la razón formal que llevó a Twitter a tomar esta decisión, que “la sanción se producía en un momento crítico para el mundo educativo, justamente cuando más arreciaban las críticas contra la ‘Ley Celaá’” y justo cinco días antes de las caravanas de vehículos protestando por las calles de las principales ciudades del país contra la reforma educativa, una iniciativa convocada por la Plataforma Más Plurales que respalda esta institución educativa.

La fundación elevó casi cincuenta apelaciones realizadas, pese a lo cual Twitter “seguía sin dar una sola razón que avalase tal medida”. “Este silencio reiterado, y sospechoso, de la red social, obligó a la fundación a reclamar la injusticia de la situación”, agrega en el comunicado.

Para Óscar Rivas, su director de Comunicación, “solo un error podía justificar una suspensión de semejante alcance”, al tiempo que aplaude que “las más de 16.000 personas que nos seguían saben que nuestro cumplimiento hacia las normas de Twitter ha sido en todo momento ejemplar”.

Por todo ello, el dircom de Educatio Servanda exigía la inmediata restitución de las cuentas, pues, “de no ser así”, denunciaba en su momento, “entenderíamos que estamos siendo víctimas de una agresión contra la libertad de expresión”. El 26 de noviembre, Twitter restituía a la Fundación y a Óscar Rivas sus respectivas cuentas.

En su web, Educatio Servanda se presenta como una institución sin ánimo de lucro que nace en 2006 a iniciativa de un grupo de familias cristianas que, procedentes de diferentes ámbitos sociales y “preocupadas por la deriva de la educación en España”, deciden trabajar conjuntamente para “edificar un modelo educativo propio, en comunión con sus obispos y con la ayuda de sacerdotes diocesanos”. “En esta unión de laicos -cuerpo- y sacerdotes -alma-, seña de identidad capital de la Fundación, reside una de sus principales fortalezas”, asegura.

De igual modo, agrega que es “ajena a cualquier movimiento concreto o realidad eclesiástica definida” por lo que está “abierta a todas aquellas personas que desean poner sus talentos al servicio de la educación que propone la Fundación, con independencia de cuál sea su adscripción política o movimiento espiritual de referencia”.

 

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