La intervención psicopedagógica en el tratamiento educativo de la diversidad es «ineludible»

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Los conocimientos psicopedagógicos «han sido, son y serán siempre vitales» para desarrollar prácticas socioeducativas «innovadoras y de calidad». Así lo entiende Alba García Barrera, directora del Máster en Psicopedagogía de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA. Según ella y su equipo docente, desde el momento en que se aplique la nueva ley educativa el papel de este profesional es «aún más imprescindible».

Por un lado, tenemos todavía grandes retos que deben afrontarse especialmente desde la óptica del psicopedagogo: la mejora del rendimiento académico del alumnado, la lucha contra el absentismo, el fracaso escolar y la exclusión social de determinados colectivos, así como la mejora de los sistemas de orientación educativa, entre otros.

De otra parte, la normativa engendrada a finales del pasado noviembre ha hecho que la tarea de estos profesionales sea «ineludible», explica García Barrera: «Saber detectar, evaluar e intervenir correctamente en el tratamiento educativo de la diversidad será una tarea ineludible en los centros de carácter inclusivo que persigue esta ley».

Inclusivos y no formales

Además, la orientación es un proceso de ayuda para todos y para «toda la vida», y existe una «imperiosa necesidad» de adaptar y vincular lo educativo y lo social a las múltiples y cambiantes demandas de la sociedad actual, desgrana la profesora de la UDIMA. En el máster que dirige, García Barrera prepara a los futuros profesionales de la psicopedagogía para aportar sus herramientas o soluciones específicas en el ámbito educativo.

Asesoramiento ante dificultades de aprendizaje, orientación académica y profesional, formación de docentes y formadores, y el diseño, evaluación e implementación de programas formativos son algunas de esas funciones del psicopedagogo. Con el título, además, el alumno puede especializarse en educación inclusiva y en educación no formal.

La primera aplica a los entornos educativos formales, que desde la LOMLOE pasarán a tener en su mayoría «un carácter eminentemente inclusivo», señala Barrera. La segunda opción se centra en los contextos socioeducativos de carácter no formal, entre los que cabría destacar la educación de personas adultas y el trabajo en entidades sociales, asociaciones, fundaciones, ONG, etc.

Formación continua

Entre otros aspectos, la directora del Máster destaca que el futuro profesional de la psicopedagogía deberá tener interés en la innovación para mejorar los procesos educativos. Porque, al final, todos los profesionales que no deseen quedarse «anclados en prácticas obsoletas» y que se encuentren motivados por desarrollar un ejercicio profesional de calidad, «deben apostar firmemente por una «formación continua«, defiende.

Formarse de manera continuada a lo largo de la vida les permitirá «actualizar sus conocimientos y competencias», abunda García Barrera. También les servirá para detectar las necesidades existentes y trabajar en su prevención y/o mejora a través de proyectos innovadores de intervención e/o investigación-acción, explica la profesora.

Además, en su metodología, el máster de la UDIMA ofrece un entorno de enseñanza-aprendizaje virtual, que refuerza las habilidades de uso de herramientas TIC al futuro psicopedagogo. Este sistema, enfocado al ámbito digital, «ayuda al estudiante a adquirir destrezas básicas en el manejo de la tecnología, tanto por el propio desarrollo de la actividad formativa en Moodle como por las herramientas y recursos que ofrece el profesorado en sus asignaturas», comenta García Barrera.

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