La necesidad del análisis de datos en el sector de la educación

“Luchemos contra los mitos más devastadores construyendo una visión del mundo basada en los hechos y que todo el mundo pueda comprender”, Hans Rosling

La sociedad en la que vivimos, inmersos en las tecnologías de la comunicación, trae consigo una sobreabundancia de información. Estamos rodeados de datos.

A día de hoy, para imprimir el contenido de Internet, más de 1 billón de Terabytes, tendríamos que medir el grosor del libro en unidades astronómicas. Y el contenido almacenado en las bases de datos cibernéticas se duplica cada 18 meses. Las grandes fuentes de datos sepultan las historias bajo capas de cifras y listados que no permiten discernir la información importante sin un análisis detallado de esos datos.

Por eso hoy es necesaria la introducción de este tipo de análisis en los estudios de marketing. Es necesaria, hoy, la figura del analista de datos, una parte integral de la nueva comunicación. Una figura que puede ayudar a ganar en competitividad y que agrupa actividades como la minería y el análisis de datos, la infografía, las piezas interactivas, aplicaciones web, peticiones de información pública (FOIA), y todo un mundo de otras técnicas de muestreo, retransmisión y visualización de información.

El analista de datos trata de coger el desordenado universo de información que conforma la espina dorsal de la vida en un mundo digital y cuantificable y transformarlo en un relato comprensible.

Pero no creamos que el análisis de datos es un invento nuevo, ni una nueva disciplina. Es la forma cibernética del tradicional análisis estadístico, el cual según José Luis Dader consiste en “la aplicación de métodos de análisis socioestadístico y de programas informáticos de rastreo en archivos y listados para la realización de reportajes periodísticos sobre tendencias sociológicas o descubrimiento de la estructura y relación de datos dispersos, susceptibles de gran impacto en la opinión pública. En su variante más espectacular, permite obtener grandes noticias y desvelar insospechados escándalos a partir del cruce de los listados de diferentes archivos, localizando coincidencias significativas de instituciones, personas, actividades, etc… Mediante la aplicación de programas de análisis estadístico se pueden detectar, en efecto, oscilaciones y coincidencias estadísticamente significativas o correlaciones entre variables, en grandes conjuntos de datos almacenados, como censos de población, registros de licencias, de sanciones administrativas o de sentencias judiciales, que pasan inadvertidas habitualmente para las propias instituciones, como consecuencia del gran magma informativo o ‘sopa digital’ en el que cada dato atomizado queda sepultado”

El analista de datos es, por tanto, un explorador con espíritu inquisitivo que busca descubrir el sentido y el valor de los datos para ofrecer conocimiento.

 “Nos estamos ahogando en información, mientras que nos morimos por falta de sabiduría. En lo venidero, el mundo estará gobernado por sintetizadores, personas capaces de reunir la información adecuada en el momento adecuado, pensar de forma crítica sobre ella y realizar de manera sabia importantes elecciones” Edward O. Wilson

En la era de la abundancia informativa, no es la cantidad de información lo que nos importa, sino cómo exploramos y procesamos esas informaciones. Inmersos en un ecosistema saturado de productores de información y fuentes de datos, para alcanzar la sabiduría hemos de regresar al germen del conocimiento: los datos.

Los datos alimentan la información, la información lleva al conocimiento, y éste a la sabiduría. No solo para los gobiernos y en las grandes empresas, también, para los centros educativos.

El dato es la materia prima, sin datos no podemos obtener conocimiento y tomar decisiones informadas; pero es una materia prima muy limitada, es un átomo de información que por sí solo no vale nada.

Esta limitación y flexibilidad exigen que tratemos los datos de forma modular, considerándolos piezas que podemos unir para obtener sabiduría, usando estos módulos informativos a nuestra conveniencia o prescindiendo de ellos según las necesidades de cada momento.

Como apunta Mario Tascón, en un mundo cada vez más digital hemos “de ser como un LEGO, aprender a hacer piezas modulares y no muñecos completos”.

Este espacio de datos será, pues, el lugar donde crear y mantener un repositorio de bases de datos relacionales de todo tipo de temas relevantes, así como un espacio de publicación de contenidos generados a partir de ellos.

Las posibilidades de las bases de datos son muchas y sus beneficios acumulativos, cuantos más datos atesoremos, más acertados y profundos serán nuestros análisis.

Esperamos les sean útiles.

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