La OCDE cree que cambiar la ‘cultura de la repetición’ en España llevará “tiempo y un esfuerzo considerable”

woman standing and leaning on concrete pavement

La repetición de curso suele ser un factor importante para predecir el Abandono Escolar Temprano (AET), y, en este contexto, las tasas de repetición siguen siendo elevadas en España, donde, además, el porcentaje de alumnos desfavorecidos que repiten curso es uno de los más altos en la OCDE.

Existe coincidencia entre los analistas en señalar que la repetición de curso afecta negativamente a los resultados de aprendizaje del alumnado, lo que da lugar a la desmotivación, el descontento y el abandono escolar. Asimismo, suscita inquietudes en términos de equidad e inclusión en la educación, además de resultar costosa para el alumno, el sistema educativo y la sociedad.

Los expertos que conforman el equipo del proyecto ‘Implementación de Políticas Educativas: Apoyo al Cambio Efectivo en la Educación, de la OCDE, recuerdan en su informe que la LOMLOE, la última reforma educativa en España, establece la excepcionalidad de la repetición de curso, que únicamente se aplicará después de haber agotado diversas medidas de apoyo.

Es decir, los alumnos pueden quedarse en el mismo curso una sola vez y en total un máximo de dos veces a lo largo de la educación obligatoria. En las reuniones del grupo de trabajo se constató un “fuerte apoyo” a esta medida entre los representantes del Ministerio de Educación y Formación Profesional, las comunidades autónomas y otros interesados en el sector de la educación.

Sin embargo, advierten los expertos de la OCDE, “es probable que para cambiar lo que las partes interesadas calificaron como ‘cultura de la repetición’ se requiera tiempo y un esfuerzo considerable”.

Porque, explican desde la OCDE, “todavía existe una visión ampliamente extendida entre los educadores, los progenitores y la sociedad en su conjunto de que repetir curso resulta beneficioso para el aprendizaje de los alumnos y de que facilitar el paso de un curso a otro contribuye a reducir la calidad y el nivel general de la educación”.

Las partes interesadas, se apunta en el informe de la OCDE, observaron la necesidad de realizar una labor de sensibilización sobre los efectos negativos de la repetición de curso para los alumnos, esto es, rendimiento escolar más bajo, desmotivación y AET; los costes para los sistemas educativos y la sociedad, por ejemplo, el coste derivado de impartir un curso adicional y de retrasar la entrada del alumno en el mercado laboral durante al menos un año, así como las ventajas de contar con alternativas eficaces, como la intervención temprana.

Los ejemplos internacionales de países como Finlandia y Portugal han demostrado que la intervención temprana, con instrucciones adicionales para los estudiantes en riesgo y con la participación activa de las autoridades locales y los progenitores, “puede resultar eficaz” para reducir las tasas de repetición.

Estado de la cuestión: el caso español

En España, muchos centros funcionan con un horario intensivo y centrado en las mañanas. Cerca del 47% de los hogares pagan clases extraescolares para sus hijos, más de la mitad de las cuales se corresponden con clases de apoyo sobre materias curriculares en el caso de los hogares de ingresos bajos.

En este marco, varios países de la OCDE, como Dinamarca y Portugal, han pasado a sistemas flexibles de jornada completa, con un aumento de la prestación de comedores escolares y actividades extraescolares. Según la OCDE, España podría considerar la posibilidad de adoptar un enfoque similar por las ventajas que podría aportar, en particular para los alumnos desfavorecidos”.

“Se ha demostrado que pasar más tiempo en el centro educativo permite elevar las tasas de graduación y mejorar el aprendizaje y otros indicadores sociales y conductuales. En este sentido, las investigaciones tienden a corroborar que estas ventajas son más notables en el caso de los alumnos desfavorecidos, subrayan en su informe los expertos de la OCDE.

Además, agregan, los datos demuestran que muchos alumnos españoles realizan cursos o grados de FP y educación superior con escasas perspectivas de empleo, o acaban ocupando puestos de trabajo, después de graduarse, para los cuales están sobrecualificados.

Alrededor del 40% de las personas de entre 15 y 34 años de edad declaran que su nivel máximo de educación no les ayudó en su empleo actual, uno de los porcentajes más altos de la Unión Europea. Entre los graduados en educación secundaria posobligatoria la tasa declarada de desajuste es superior entre los graduados en los programas generales que entre los graduados en los programas de formación profesional (51,9% frente a 37,6%).

Y, a pesar de la escasez de mano de obra en profesiones que requieren aptitudes relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, la matriculación en los programas técnicos de FP sigue siendo baja. Para la OCDE, la orientación profesional que incorpora información detallada sobre las perspectivas de empleo y los salarios por campo de estudio puede ayudar a reducir estos desajustes de aptitudes, facilitar la transición de del centro al mundo laboral y prevenir el AET, como ya advirtió en su día la Comisión Europea en otro informe.

Sin embargo, los debates del grupo de trabajo pusieron de manifiesto que los centros educativos suelen carecer de un enfoque integral con respecto a la orientación escolar y profesional, y que es preciso reforzar a los orientadores escolares en términos de cantidad y experiencia.

Desigualdades, el gran riesgo

Los datos de las investigaciones internacionales también muestran que las políticas relativas a la admisión del alumnado y la elección de centro pueden agravar las desigualdades si no se diseñan de forma minuciosa, como es el caso en España, donde las políticas de asignación de las plazas escolares varían entre las comunidades autónomas.

Normalmente, se detalla en el informe de la OCDE, se asigna a los alumnos a un centro en función de la proximidad o de una zona geográfica determinada por las comunidades autónomas. Las familias, por regla general, pueden elegir los centros, y en caso de exceso de demanda, pueden existir diferentes sistemas de puntos (en relación con la proximidad, niveles de renta, hermanos matriculados en el centro, condición de antiguo alumno de un progenitor, etc.).

En este tema, la LOMLOE encomienda a las autoridades educativas de las comunidades autónomas garantizar que los criterios de admisión no den lugar a la segregación, y aplicar medidas compensatorias en las zonas o centros donde exista una concentración de alumnos vulnerables.

Sin embargo, los alumnos socioeconómicamente desfavorecidos y los alumnos de origen inmigrante tienden a agruparse en los mismos centros, agravando así las desigualdades y la vulnerabilidad de estos centros y de los alumnos, dado que el apoyo y los recursos no siempre coinciden con las necesidades adicionales.

Además, se destaca en el informe, “en España el porcentaje de alumnos pobres en los centros concertados es menos de la mitad que en los centros públicos. Esto puede deberse en parte a los obstáculos económicos, ya que estos centros tienden a cobrar cargos adicionales, a menudo encubiertos en forma de contribuciones ‘voluntarias’ que abarcan actividades extracurriculares, materiales digitales y otras cuestiones, o a la asignación de puntos de manera discrecional, sobre la base de la asistencia a costosos programas de educación infantil o la pertenencia a asociaciones de antiguos alumnos, por ejemplo”.

Asimismo, los alumnos recién llegados a España a lo largo del curso escolar también son asignados a centros con plazas disponibles, que suelen ser centros desfavorecidos o vulnerables. “Esto contribuye a la segregación entre los alumnos y a que algunos centros tengan una gran concentración de alumnos desfavorecidos, se lee en este trabajo de investigación.

Invertir en Infantil

Por otra parte, en la actualidad, el gasto público en educación infantil en España es “notablemente inferior” al promedio de la OCDE. “Esto resulta especialmente relevante”, escriben los expertos de la OCDE, “teniendo en cuenta que se ha demostrado la eficacia de la inversión en la educación infantil de cara a reducir el AET, especialmente entre los niños socioeconómicamente desfavorecidos. Y apuntan al Estudio Económico de España elaborado por la OCDE en 2021, que informaba de que casi una cuarta parte de los hogares de ingresos bajos declararon que les gustaría hacer uso de la educación infantil formal pero que no podían permitírselo.

La LOMLOE responde a esta situación incorporando el primer ciclo de educación infantil (0-3 años) dentro del sistema educativo y otorgando prioridad de acceso a los jóvenes en riesgo de sufrir pobreza y exclusión social. Precisamente, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia destina fondos al desarrollo de la educación infantil, incluida la creación de 65.000 nuevas plazas de guardería, dando prioridad a los niños de 1 y 2 años.

“Estas reformas son bienvenidas, pero es importante garantizar la financiación más allá del final de la duración del plan, es decir, 2026”, avisa la OCDE.

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