La oportunidad del cambio

Xcelence

Dice José Antonio Marina que “la humanidad se reinventa en cada niño” y creo que es cierto o que al menos existe esa posibilidad de que ocurra y quizás por ello la educación vive bajo una presión continua que la impulsa al cambio, aunque muchas veces se quede en algo meramente cosmético.

Si entendemos la educación como la mejor herramienta que tenemos para acompañar al joven en su transición al mundo adulto, este acompañamiento resulta sin duda cada vez más complejo de abordar. El “entorno líquido” de que habla el profesor Bauman se queda corto para definir una sociedad que cambia y muta a velocidades de vértigo y transita con facilidad pasmosa entre los diferentes estados de la materia.

Una posible metáfora del estado actual sería el del “plasma” ya que, a diferencia del gas normal, el plasma conduce la electricidad debido a su estado ionizado y tiene propiedades magnéticas (permitiendo que se produzcan relámpagos, llamas o auroras boreales). Este cuarto estado de agregación de la materia tiene características propias que no se dan en los sólidos, líquidos o gases. Este “nuevo” estado fue identificado por primera vez en el laboratorio por Sir William Crookes. Crookes presentó una conferencia sobre lo que denominó «materia radiante» ante la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, en Sheffield, el viernes 22 de agosto de 1879.

Si partimos de la hipótesis de que vivimos dentro de una sociedad que se desarrolla en un ambiente con características parecidas al plasma, quizás podremos entender mejor la dificultad generalizada que tenemos a la hora de interpretar los “permanentemente inesperados” cambios sociales que nos está tocando vivir. El mundo actual es como vivir en un plasma en el que en cualquier momento aparece un inesperado relámpago que lo cambia todo o nos cruzamos a media mañana con una hermosa aurora boreal.
Esta (larga) introducción me ayuda a contextualizar la oportunidad del cambio que tenemos delante en los sistemas educativos, donde la propuesta de valor de la educación ha de repensarse cuidadosamente. Sabemos desde hace años que el conocimiento está en la red y que los jóvenes hoy en día recurren directamente a esa fuente cuando quieren saber o aprender algo. Por lo tanto, tratar de centrar el valor de los sistemas educativos en una “mejor” transmisión del conocimiento carece ya de sentido y, sin duda, deberíamos darle más peso al autoaprendizaje y a generar una experiencia educativa que realmente prepare a los alumnos para vivir en un entorno nuevo, que no conocemos y que no podemos predecir. Aquí es donde aparece el sentido estratégico de la capacidad de orientación a lo largo de la vida y, por ello, en diciembre de 2007 los Estados Miembros de la UE decidieron establecer una Red Europea de Políticas de Orientación a lo largo de la vida, cuyas siglas en inglés son ELGPN, European Lifelong Guidance Policy Network.
Desde entonces, cada vez se habla más de la importancia de la orientación y de la necesidad de dedicar más recursos, tiempo y profesionales. Coincidiendo con todo lo anterior, en mi opinión, lo más importante es integrar la orientación dentro de la experiencia educativa de un modo natural y estratégico. La orientación, para tener éxito, no puede ser un dispositivo o un departamento que se activa en los momentos de transición, sino que debe de ser un vector clave de la política educativa del centro, o preparas para la vida compleja que les tocará vivir a nuestros alumnos o no lo haces, no puedes quedarte a medias.

Teniendo en cuenta este entorno profesional en acelerado cambio y, sabiendo que la competencia orientadora se desarrolla con más éxito si se hace de manera temprana y continuada, hoy más que nunca se hace necesario hacernos preguntas como:
– ¿Cómo debería de ser un buen sistema de orientación en un centro educativo?
– ¿Qué áreas debería de cubrir?
– ¿Cuál sería el estándar de calidad que deberíamos de fijarnos como objetivo.

Desde la Fundación Bertelsmann, buscamos, de manera permanente, experiencias y buenas prácticas internacionales que puedan ser adaptadas y replicadas en el contexto español sobre la base de nuestros proyectos. Una de las mejores prácticas que identificamos ha sido la desarrollada por la Fundación Gatsby en colaboración con el Centro Internacional de Estudios sobre la Orientación Profesional de la Universidad de Derby en el Reino Unido.

El estudio de ambas instituciones partió del análisis de las características de los sistemas de orientación de 6 países destacados por la OCDE por su excelente desempeño en temas de orientación académico-profesional (Alemania, Canadá, Finlandia, Holanda, Irlanda y Hong Kong). Y, fruto de esa investigación de campo, sintetizaron en 8 dimensiones de calidad (benchmarks) las claves que constituyen un marco de calidad en orientación. Los Gatsby Benchmarks marcan un estándar claro y entendible que ha permitido ordenar y hacer manejable un terreno que, hasta entonces, se percibía como confuso, fragmentado y poco coherente.

En 2014 este modelo se puso en práctica en un piloto con 16 centros en el noreste de Inglaterra y dos años después, tomando como referencia el impacto directo en el alumnado, la evaluación externa demostró que los alumnos de todos los niveles educativos de los 16 centros no solo mostraron un mejor rendimiento de cara a su preparación para itinerarios educativos y profesionales postobligatorios, sino que los propios resultados académicos habían mejorado significativamente en comparación con un grupo control de centros que no había participado en el piloto. Los excelentes resultados de este modelo, testado y contrastado durante dos años, llevaron al Gobierno de este país a convertir los Gatsby Career Guidance Benchmarks en política pública e iniciar un proceso de implantación a nivel nacional que culminó en el año 2018.

En el año 2017, la Fundación Berstelmann, estableció un proceso de colaboración con la Fundación Gatsby con el objetivo de adaptar el modelo inglés al contexto español. Durante un periodo de dos años (2017-2019), se trabajó en colaboración con expertos del mundo educativo, llevando a cabo una intensa labor de contraste para la definición de las claves de referencia del modelo y sus respectivos indicadores de calidad.

Este proceso de contraste y adaptación al contexto español ha dado como resultado el modelo Xcelence, que incorpora leves modificaciones con respecto al modelo inglés, para mejorar la implantación en los centros educativos de nuestro país. Como consecuencia de este trabajo con los diferentes agentes, se han incorporado al modelo dos nuevas áreas que dan lugar a un marco de calidad estructurado en 10 claves.

En septiembre de 2020 se lanzó una primera versión de la plataforma xcelence.es que permite a cualquier centro educativo de España contrastar su modelo de orientación frente al estándar internacional que supone Xcelence e identificar áreas de mejora y recursos asociados a cada una de ellas.

En este primer año nos hemos focalizado en un piloto controlado en el que han participado 100 centros educativos de Madrid y Cataluña y ahora entramos en una fase de escalado en la que queremos extender el uso de la herramienta entre centros de todas las CCAA.

En California, a principios de la década de 2000, una coalición de organizaciones filantrópicas decidió que el camino hacia el cambio en la educación tendría que estar fundamentado en información de calidad. Juntos, financiaron Getting Down to Facts , un esfuerzo coordinado de investigación muy profunda y completa sobre cómo funciona realmente el sistema educativo de California. Grupos filantrópicos también financiaron la formación de la Comisión para la Excelencia Educativa, una nueva comisión de asesoría encargada de formular recomendaciones para la implementación de políticas basadas en los resultados de estas investigaciones.

Cuando analizamos la inversión que realizamos como sociedad en la etapa educativa vemos como Europa y España especialmente necesitan invertir más en orientación académico profesional y como cualquier política que espere tener un alto impacto debe de combinar una investigación coordinada que sirva de base para unas directrices (normativas) claras, en estrecha combinación con oportunidades de innovación ascendentes (autonomía de centro), colaboraciones público-privadas fluidas y estratégicas, etc

Una de las primeras conclusiones de la Conferencia sobre el Futuro de Europa es que se necesita una fuerza de trabajo joven, con talento aplicado y potenciado, que lidere la innovación para la transición ecológica, la reducción del desempleo y el mantenimiento de los altos niveles de vida que tenemos como sociedad y esto no se logrará si no conseguimos que nuestros alumnos desarrollen una profunda capacidad de análisis y una actitud positiva hacia lo nuevo, impulsados por la curiosidad y dotados de una alta capacidad de adaptación (orientación).

Los centros educativos que acepten el reto y den un salto cualitativo, serán la clave para desarrollar esta capacidad de orientación a lo largo de la vida de los futuros ciudadanos europeos.

Juan José Juárez. Fundación Bertelsmann 

Redacción
Author: Redacción

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

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