La profesión docente sigue siendo una opción profesional atractiva en España, especialmente en el sector público

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El salario, la creatividad, la autonomía, la influencia y la responsabilidad son algunas de las razones por las que la profesión resulta atractiva, según concluye el último informe Monitor de la Educación y la Formación de 2023 de la Comisión Europea.

La prueba principal está en que cada año, el número de estudiantes universitarios matriculados en estudios de grado o máster es superior a la demanda real de puestos docentes. Una carrera que, a la luz de las estadísticas, atrae más a las mujeres que a los hombres, pues alrededor de tres cuartas partes de los estudiantes de nuevo ingreso y matriculados en estudios superiores en el ámbito de la educación son mujeres.

Del interés manifiesto por ejercer como profesor es prueba también que los salarios de los profesores son competitivos con respecto a otras profesiones que requieren cualificaciones educativas similares.

Otra ventaja es que la proporción de alumnos por profesor es inferior a la media de la UE (excepto en la educación infantil) y la carga de trabajo de los profesores es comparable. Sin embargo, refleja este estudio, los profesores españoles parecen dedicar más tiempo a tareas no docentes, que incluyen la planificación y preparación de las clases, la calificación del trabajo de los alumnos y la comunicación o la cooperación con las familias o tutores.

Al igual que la mayoría de sus homólogos europeos, los profesores españoles no se sienten tan valorados por la sociedad como antaño. Según el estudio TALIS de 2018 (OCDE, 2020), solo el 14% del profesorado de primer ciclo de enseñanza secundaria está de acuerdo o muy de acuerdo en que la sociedad valora su profesión. Este era uno de los indicadores del malestar general de los profesores que también recogía el I Estudio nacional sobre el estado de ánimo de los docentes que impulsaron ÉXITO EDUCATIVO, Educar es Todo y la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA.

Y aunque, como se apuntaba con anterioridad, los salarios son competitivos, muchos profesores carecen de estabilidad laboral. Porque adquirir la condición de funcionario con un estatus de empleo permanente es una de las principales razones para elegir una carrera docente. Sin embargo, el acceso a la función pública como docente estuvo limitado hasta 2021 debido al escaso número de vacantes publicadas.

Para cubrir las vacantes existentes, las autoridades educativas optaron por contratar profesores con carácter temporal. Según el sindicato CSIF, en el curso 2022-2023 el 22,47 % del total de docentes tenía este tipo de contratos (que oscilan a escala autonómica entre el 4,7% de Baleares y el 43,4% del País Vasco).

Por otra parte, la elevada rotación del profesorado puede tener un impacto negativo en la satisfacción laboral, los resultados educativos y la eficacia de los proyectos pedagógicos. El Gobierno tiene previsto reducir la tasa de interinidad al 8% para 2025.

¿Faltan profesores?

La respuesta la ofrece el estudio: España tiene suficientes profesores en general, pero tiene carencias en las materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés). Y esta es una explicación: Si bien la formación docente es una opción de estudio popular, suele atraer a los estudiantes con menor rendimiento debido a los menores requisitos de acceso a las universidades. Solo el 25% de los estudiantes cuenta con bachillerato científico y tecnológico.

Aunque en general no existe escasez de profesores, algunas asignaturas se enfrentan a dificultades para cubrir los puestos con personal debidamente cualificado. Algunas ramas de la enseñanza, como las ciencias o la formación profesional (FP), no atraen a suficientes candidatos para ocupar puestos docentes permanentes.

En las oposiciones generales de 2021 para profesores de enseñanza secundaria pública, quedaron sin cubrir más de 720 plazas de profesores de matemáticas (hasta el 50% de todos los puestos vacantes en determinadas regiones). Esto puede explicarse en parte por las tendencias del mercado laboral, ya que los candidatos potenciales en los ámbitos de las STEM encuentran mejores condiciones de trabajo en la industria, donde son muy demandados. En este sentido, las vacantes suelen cubrirse con profesores interinos, a veces cualificados también para otras asignaturas.

La edad: palabras ‘mayores’

El envejecimiento del profesorado sigue siendo un reto importante. En 2021, la proporción de profesores mayores de cincuenta y cinco años era por término medio del 20,2%, por debajo de la media de la UE del 24,5%. Sin embargo, los datos nacionales muestran que la proporción de profesores de más edad es superior en la educación secundaria y en la FP que en la enseñanza primaria. Y es incluso superior en la educación superior.

En los centros privados, la proporción de profesores jóvenes es mayor que en los públicos. La situación también difiere a escala autonómica, con intervalos de entre el 21 y el 48% de profesores mayores de cincuenta años. En este contexto, los autores del estudio advierten que las medidas adoptadas para reducir el número de profesores interinos mediante la conversión de sus plazas en permanentes no reducirán necesariamente de forma significativa la proporción de profesores de más edad, ya que las oposiciones a la función pública favorecen a los profesores con mayor experiencia profesional.

La mujer en la profesión

La mayoría de los profesores son mujeres; sin embargo, su participación en el cuerpo docente disminuye a medida que aumenta el nivel educativo. Las mujeres representan el 95% de los profesores de atención y educación de la primera infancia; el 77% en primaria, el 62% en el primer ciclo de enseñanza secundaria y el 57% en el segundo ciclo.

En la educación superior, las mujeres representan menos de la mitad del profesorado; su representación es especialmente baja en el ámbito de las STEM.

Para tratar de darle la vuelta al calcetín, en el estudio se apunta que se está preparando una reforma de la profesión docente. El Ministerio de Educación y Formación Profesional está revisando los requisitos de las cualificaciones docentes mediante la reforma del acceso al grado universitario en atención y educación de la primera infancia y educación primaria, así como al título de máster en educación secundaria.

Además, los decanos de las facultades de educación de toda España están debatiendo la reforma de los títulos de grado y máster para actualizar sus contenidos curriculares, que datan de hace diez años o más. También se están preparando reformas en el acceso a la profesión docente, que ha permanecido invariable durante más de cuarenta años.

“España está adaptando las competencias del profesorado para satisfacer las necesidades educativas modernas, en particular las capacidades digitales y ecológicas”, se lee en este trabajo.

Tras la aprobación de la nueva Ley Orgánica de Educación (LOMLOE) en 2020 y los nuevos planes de estudios para la enseñanza primaria, la enseñanza secundaria obligatoria y el bachillerato en 2022, los profesores españoles se enfrentan a un cambio de paradigma en el método de enseñanza.

De un modelo curricular basado principalmente en la adquisición de conocimientos a otro que también hace hincapié en la adquisición de competencias. Esto requiere un “cambio notable” en las metodologías y contenidos didácticos, para lo que los docentes necesitan formación, apuntan los autores del estudio.

La mejora de las capacidades digitales de los docentes es uno de los objetivos del programa ‘Educa en Digital’, que cuenta con el apoyo del plan nacional de recuperación y resiliencia (PRR). El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF) presenta a escala nacional una “oferta educativa rica y variada” para los docentes, al igual que los servicios de las administraciones autonómicas.

Sin embargo, el nivel de participación de los docentes en el desarrollo profesional continuo es inferior a la media de la EU-23 (91,8 frente a 94,3%, de acuerdo con datos de la OCDE de 2020. Esto podría deberse a la falta de incentivos para que los docentes fomenten su participación, así como a la falta de tiempo personal para invertir en formación.

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