La revolución del final de la evaluación numérica en Secundaria

Nuevo currículo de secundaria

La aprobación del nuevo currículo de Secundaria trae una buena cantidad de novedades, muchas de ellas envueltas en polémica. La desaparición de la calificación numérica, es decir, que ya no se ponen las notas con un 6, un 8 o un 3, sino con un bien, un notable, o un suspenso, es una de ellas y no la menor. Pero igualmente han causado revuelo la posibilidad de pasar de curso sin límite de asignaturas suspensas – la decisión queda en manos de los docentes – y la desaparición de los exámenes de recuperación, así como el hecho de que la repetición será excepcional y sólo se podrá repetir dos veces en la etapa obligatoria.

Más cambios polémicos

También desaparece la asignatura de Filosofía, y en Historia no se citan en el currículo grandes momentos históricos, como el descubrimiento de América o la Revolución Francesa, ni tampoco hay mención al terrorismo de ETA. El currículo busca un conocimiento menos memorístico. Se introducen nuevas asignaturas como Valores Cívicos y Éticos, Servicios a la Comunidad, Formación y Orientación Personal y Profesional, Tecnología y Digitalización, y Economía y Emprendimiento. La educación tendrá en toda la etapa y en todas las asignaturas una clara «perspectiva de género».

Hay que señalar que, sin embargo, queda por conocer la parte que cada comunidad autónoma tiene que aportar, que varía entre el 40% del currículo para la mayoría, y el 50% para las que tienen lengua propia. Esa aportación sin duda matizará los contenidos del currículo, y en definitiva, no está prohibido enseñar los números romanos o determinados hechos históricos aunque no aparezcan citados explícitamente. Aquí va a entrar en juego la autonomía de los colegios y los docentes, que también este currículo dice querer potenciar.

El tema de las notas

La visión de los docentes sobre la desaparición de las notas numéricas es variada. Para Jesús Pueyo, secretario general de FSIE, la nota numérica “es una información mucho más detallada para la familia. Nosotros no lo vemos que tenga ningún perjuicio y por lo tanto no nos parece que tuviera que desaparecer del sistema de calificación”.

En declaraciones a ÉXITO EUCATIVO, Belén Blanco, responsable pedagógica de la Red de Colegios Marianistas, señala que es un error el miedo de muchos docentes a abandonar el sistema numérico “que les permite tener la sensación de seguridad ante la evaluación del alumnado”. Y recuerda que “muchos sistemas educativos -especialmente los anglosajones- funcionan de otra manera. La razón fundamental es que desarrollan una evaluación competencial, que no resulta solo de la evaluación docente de las áreas o materias que se imparten sino de la confluencia de estas en los logros expresados en las competencias. Un camino más complejo, pero, sin duda, mucho más educativo”.

En la misma línea, subrayando la importancia de evaluar de otra manera, más que el hecho de hacerlo con un sistema u otro de puntuación, Francesc Nogales, elegido mejor profesor de Primaria de España en los premios Educa Abanca 2021-2022, recuerda que “desaparecen las notas numéricas, pero eso no significa que desaparezcan las calificaciones. Dejar de “poner números” debe ser empezar a ser competentes, valorar las destrezas, capacidades adquiridas y evidentemente empezar a utilizar más herramientas de evaluación que el típico y clásico examen escrito o digital”.

Con un razonamiento parecido, desde CONCAPA, su presidente, Pedro José Caballero, exponía en un mensaje en las redes sociales que “sería más acertado modificar la manera en la que actualmente se evalúa, atendiendo a una globalidad más amplia en destrezas, competencias y metodologías aprendida, contribuyendo así al proceso de formación y aprendizaje del alumno”. Pero también advertía de un temor que se extiende entre muchas familias, que se temen que “esta eliminación de las notas numéricas repercutirá negativamente en el alumno, pues queda definida de forma muy abstracta la cultura del esfuerzo y del trabajo, con desmotivación total y absoluta del resto del alumnado”.

Francesc Nogales cree que ese temor de que desaparezca el interés o la cultura del esfuerzo “es realmente infundado, será el propio docente quien determine esa cultura del esfuerzo, como sucede desde hace décadas. El esfuerzo, la constancia, el valor de lo realizado no depende de números, sino del valor que le otorgamos a los actos”.

Al final, Jesús Pueyo apunta a una posible solución que respete el decreto del Gobierno, y sería que las comunidades incluyesen la puntuación numérica en la parte del currículo que deben desarrollar, de forma que, aunque en el acta sólo aparezca un notable, en el boletín de notas se añada también la calificación numérica, con lo que aparecería un notable, 8.

Otras preocupaciones

El trabajo por competencias, que ya se venía desarrollando hace tiempo y que consagra el currículo, de acuerdo con los objetivos marcados en al Unión Europea no está en cuestión. Pero al sindicato ANPE, por ejemplo, le preocupa el mensaje que se lanza permitiendo promocionar de curso y obtener el título con materias pendientes. Y puesto que estas decisiones finalmente estarán en manos de los profesores, su secretario de Acción Sindical, Ramón Izquierdo, pide el respaldo de las administraciones a estas decisiones ante posibles reclamaciones de familias o del alumnado. “Si eso no es así – advierte -, vamos a tener por un lado alumnos desmotivados que van a recibir el mensaje de que da igual el número de materias que se superen o no para pasar de curso y titular, y también un profesora desmotivado puesto que sus decisiones no son tenidas en cuenta y tampoco tendrán ningún valor».

La posibilidad de promocionar sin aprobar asignaturas también preocupa a los sindicatos. “Si no se superan las materias, lógicamente ni se habrán logrado los objetivos ni se habrán adquirido las competencias en grado adecuado”, razona Ramón Izquierdo.

Para FSIE, el objetivo, muy loable, de bajar el fracaso escolar no se puede conseguir por este camino. Jesús Pueyo piensa que “en definitiva lo que estamos viendo es que se flexibiliza y se reduce un tanto el currículo dando demasiada facilidad o flexibilidad al alumnado para que pueda promocionar de cursos, y en definitiva lo que estamos haciendo es prepararlos peor para poder luego afrontar un bachillerato o incluso una FP2″.

Para la CONCAPA otras medidas recogidas en el decreto como la eliminación de los exámenes de recuperación sólo llevará a falsear los datos de fracaso escolar.

¿Y las programaciones y los nuevos temarios?

El retraso en la aprobación de los currículos – todavía falta el de Bachillerato – no trae sólo de cabeza a las editoriales de libros de texto. Los docentes tienen que preparar programaciones y temarios totalmente nuevos para todos los cursos impares, y van a disponer de un tiempo corto, que va a depender primero de lo que tarden las comunidades autónomas en aprobar su parte del currículo, y segundo de cuánto tiempo necesitan las editoriales para tener listos sus materiales. Unas editoriales que, como hace Jaume Vicens, CEO de Vicens Vives en una entrevista en ÉXITO EDUCATIVO, no van a dejar tirados a los profesores. Sin embargo Jesús Pueyo es contundente: “Creemos que es imposible, imposible, que se consiga con calidad. Si nos obligan, porque parece que nos obligan, pues se hará, pero desde luego no se va a hacer con la calidad que requiere implantar una reforma educativa de este calado que tiene tantos cambios en relación con la anterior. Esto sí que va a ser un problema, serio”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí