Las 5 claves del aprendizaje en el futuro

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Si bien estos meses, casi un año ya, en los que hemos tenido que adaptar radicalmente nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje, nos han señalado el camino del futuro de la educación en todos sus grados, anticipando años, probablemente lustros o incluso una década larga, el cambio educativo, no es menos cierto que ya una serie de autores venían apuntando desde hace tiempo cuáles debían ser esos factores para tener en cuenta para abordarlo con solvencia.

En estas fechas tan señaladas, tan propias para el reposo digestivo y mental, he tenido la fortuna de acercarme a los postulados que sostiene el profesor Dr. Richard Elmore de liderazgo educativo de la Harvard Graduate School of Education, en los que, apoyándose en las teorías de Will Richardson, señala cuáles son las claves que debemos tener en cuenta para diseñar los procesos de enseñanza- aprendizaje en el futuro.

Me parece pertinente hacer un análisis de sus propuestas, casi como propósito de año nuevo, y ponerlas en relación con cuáles serán las expectativas que van a tener nuestros alumnos y familias sobre el papel que debe jugar la escuela como referente del aprendizaje formal en esas edades.

1.- “Knowledge is everywhere”

No se refiere, únicamente, el profesor Elmore al hecho de que Internet se ha convertido en una plataforma infinita de contenido de todo tipo: educativo, de investigación, divulgativo, informativo y, claro, “fakes” de todo tipo. El Dr. Elmore extiende el concepto hacia algo verdaderamente relevante y que tiene importancia porque abre la noción de transmisión del saber a otras muchas figuras que no son únicamente las del docente tradicional. Cuando Elmore señala que el contenido está en cualquier parte nos está indicando que, para diversos aprendizajes, éste también se encuentra en un cocinero del colegio, en un jardinero o en el personal de administración. El conocimiento está en el exterior de un colegio, en un parque natural, en una comisaria de policía.  Aprovechar estas circunstancias, no solo abre el aprendizaje a otras áreas más allá de las puramente curriculares, sino que además reconoce un saber especializado.

Resulta curioso reconocer en estos postulados algunas de las propuestas que ya a finales del S. XIX. Giner de los Ríos apuntaba desde la ILE.

2. “Teachers are everywhere”

En relación con el apartado anterior, Elmore apunta a que los profesores están en cualquier parte. En todas partes. Se trata de que seamos capaces de implicar, en la medida en que nuestro proyecto lo requiera, a otros actores que hasta ahora no habíamos contemplado. Si además salimos de nuestro ámbito escolar, ese saber puede ser trasladado por figuras profesionales externas (familias o no) que colaboren en el proceso de enseñanza-aprendizaje. No me estoy refiriendo a esas famosas “charlas de profesionales” que muchos colegios organizamos anualmente, sino a entender que el conocimiento está en todas partes, y quienes pueden trasladarlo también y, por tanto, debemos aprovechar esta circunstancia para enriquecer nuestro currículo.

3. “Learning in the future is going to be more individualized and personalized”

Debemos entender este particular desde dos puntos de vista.

Por un lado afecta a cómo los centros educativos se deben centrar en identificar las necesidades específicas y los inquietudes de sus alumnos para poder desarrollar un currículo más ajustado a esos intereses y a esas necesidades. En este sentido, tanto la inclusión de plataformas de aprendizaje LMS, como la interacción en los procesos de evaluación y seguimiento del alumno a través de la IA y las posibilidades que se abren para el desarrollo de propuestas de refuerzo o enriquecimiento alternativas, se van a convertir en un factor diferencial de primer orden para las escuelas.

Por otro lado, si trascendemos el ámbito “académico”, además, será una responsabilidad del colegio ofrecer y cubrir los intereses de desarrollo personal de sus alumnos para que la estancia y asistencia al mismo sea en sí mismo un acto gratificante y no un ejercicio de “tortura diaria”.

Elmore utiliza un concepto bien gráfico e interesante. La escuela debe ser capaz de crear un “responsive environment” permanente y, para ello, debe alinear a buena parte de la organización y contar con herramientas de detección y respuesta ágiles y solventes, para cubrir, tanto las necesidades educativas de sus alumnos, como  sus intereses particulares.

4. “Networks are the new classrooms”

El aprendizaje como un hecho colectivo se va a extender, no solo a través de la inclusión de metodologías de trabajo colectivas, sino porque se van a dar circunstancias, gracias al aprendizaje online y gracias a la conectividad, que van a permitir establecer relaciones de aprendizaje fructíferas a distancia.

La escuela va a asistir (ya lo está haciendo con algunas prácticas que se van a extender irremediablemente) a ver cómo algunos de los programas que puede ofrecer como alternativa a sus alumnos serán a distancia, con profesores “deslocalizados” y donde va a haber alumnos de distintos centros de procedencia inmersos en el mismo proceso de aprendizaje. Ser capaces de entender esta circunstancia y lo enriquecedor que ello resulta, se va a convertir en opciones de desarrollo de negocio muy interesantes para los centros y en opciones de desarrollo profesional para los docentes nada desdeñables.

5. “Learning will begin to occur everywhere”

Señala el profesor Elmore que un condicionante que, desde el punto de vista educativo no podemos obviar, es que el aprendizaje se va a extender y se va a dar en cualquier circunstancia, ya sea esta individual o colectiva. Desde el punto de vista de la escuela nos debería hacer pensar en cómo articular una propuesta de servicios suficientemente atractiva, en todos los planos posibles, para que un alumno asuma trasladarse a nuestras instalaciones a pasar con nosotros 8 horas al día. Si bien es cierto que esta preocupación debería ser aún mayor en aquellas instituciones educativas destinadas a edades superiores (universidad, centros de posgrado, enseñanza de especialidades) porque van a tener que competir con múltiples propuestas más confortables, con similar calidad y que encajarán mejor con las mentalidades y usos del futuro de sus alumnos. Determinar cuál será su valor añadido y cómo articularlo, va a ser definitivo para su pervivencia.

Concluyo recordando una anécdota que ilustra bien este último aspecto. Hace poco, asistiendo a un curso en una escuela de negocios de gran renombre junto a otros profesionales del sector, tuvimos una clase en la que un profesor, a modo de chanza, enfatizaba en el mayúsculo error que iba a acometer dicha escuela construyendo un parking de 4 plantas para dar servicio a sus potenciales alumnos.

A lo mejor tenía razón….

Jaime García Crespo, CEO de Educación y Sistemas

 

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