Las becas de la Comunidad de Madrid siembran la división entre las patronales de privados y concertados

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El anuncio de la Comunidad de Madrid de que habrá un presupuesto de 43 millones de euros para becas de Bachillerato, a los que podrían acceder familias con niveles de renta de hasta 120.000€, ha levantado una polvareda social, mediática y política. Y además ha derivado en un agrio intercambio de comunicados y declaraciones entre asociaciones empresariales de la educación privada y de la concertada.

Discusión

En declaraciones a ÉXITO EDUCATIVO, Elena Cid, directora general de CICAE, Asociación de Colegios Privados e Independientes, ha mostrado su sorpresa por las críticas de la concertada. “Nos sorprende que la concertada haya estado callada dos años cuando las becas se las daban a ellos”.

José Antonio Poveda, secretario general de Escuelas Católicas Madrid, también en diálogo con este diario, sostiene que “nosotros no hemos reclamado este tipo de becas. Siempre hemos defendido el concierto y en esto hemos sido inequívocos. Yo creo que aquí lo que está pasando es que hay un sector que quiere acceder a fondos públicos sin asumir los compromisos y obligaciones que comporta el régimen de concierto”. Y sostiene que este nuevo modelo de la Comunidad de Madrid no es propiamente de beca, sino de otro tipo, como el cheque escolar.

Para CICAE, las ayudas directas a las familias por criterio de renta son más equitativas que el sistema de concierto, pues estos colegios están subvencionados con independencia de si sus familias tienen recursos altos o bajos.

Para Escuelas Católicas lo que está en discusión con este nuevo sistema es el propio modelo. El secretario general de EC Madrid asegura que cuando se empezaron a dar estas becas de Bachillerato, siendo consejero de Educación Rafael Van Grieken, se trataba de un paso previo a la extensión de los conciertos al Bachillerato. Una ampliación de los conciertos a esta etapa educativa que Poveda recuerda una y otra vez que figura en el programa electoral con el que Isabel Díaz Ayuso se presentó a las elecciones el año pasado.

Concepto

En un comunicado ACADE, la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada defiende que, constitucionalmente, tan válido es financiar la educación con plazas gratuitas en colegios públicos, subvencionando concertados o “mediante ayudas directas a las familias. Esta tercera forma no solo es tan legítima como las dos anteriores, – continúa el texto – sino que además es la que verdaderamente contribuye a hacer realidad el derecho a elegir por parte de las familias una educación obligatoria, gratuita y de calidad, que los poderes públicos deben garantizar”.

Alfonso Aguiló, presidente de CECE, Confederación Española de Centros de Enseñanza, huye de enfrentamientos y acusaciones. Seguramente porque como recuerda, en su asociación hay “una gran pluralidad de centros, con centenares de miles de familias que eligen escuelas tanto concertadas como privadas”. Y añade que “siempre nos ha parecido que el concierto es mejor modelo de financiación porque garantiza más continuidad, un proceso de admisión objetivo, con control de precios y rendición de cuentas. Pero si no hay concierto, la equidad siempre mejora con un sistema de becas”.

Las críticas de los partidos de izquierda son, para Elena Cid, comprensibles, ya que su modelo pasa por defender exclusivamente la enseñanza pública. Pero asegura no entender “que esto lo ataque la concertada, que son los principales beneficiarios. No sé qué pensarán sus familias, que pensarán las familias de la patronal de la concertada que dice que no quiere las ayudas que van directamente a ellos”.

Desde EC Madrid, Poveda defiende sus críticas, entre otra cosas porque el sistema anterior, a diferencia del actual, tenía mayor control, ya que, entre otras obligaciones, impedía que hubiera diferencia alguna entre la beca y lo que cobraba el centro. Esa obligación ha desaparecido con el nuevo modelo.

Límite de renta

Los altos límites de renta que pueden tener las familias para solicitar estas becas también han generado mucha polvareda. Aunque este sea de 120.000€, Elena Cid no está de acuerdo en que gente rica se vaya beneficiar. “Yo no lo creo. El 80% o más de los alumnos que van a solicitar estas becas no van a nuestros colegios, van a los concertados. Los padres que no tengan problemas económicos no van ni a molestarse en pedirlas. Como es lógico, se da por orden de concurrencia, no es cierto que no se de a las personas que no lo necesiten”.

Pero para José Antonio Poveda con una cuantía tan importante de 43 millones de euros ciertamente y teniendo dos tramos de beca “realmente sí que va a haber familias desahogadas escolarizadas en este tipo de centros, a los que puede estar representando CICAE, que van a ser beneficiarios”.

Sin embargo, Juan Santiago, presidente de ACADE, defiende que “por supuesto, las rentas más bajas deben de beneficiase en primer lugar, pero sin olvidar que todas las familias que eligen un centro privado para la educación de sus hijos están financiando con sus impuestos la escuela pública y concertada y además abonando las cuotas establecidas por el centro privado que han elegido”. En declaraciones a ÉXITO EDUCATIVO, Juan Santiago defiende que “todas las familias tienen derecho a recibir ayudas directas para la educación de sus hijos en el centro que elijan, con independencia de que este sea concertado o privado”.

José Antonio Poveda en cambio sostiene que no se les puede llamar becas. “Estamos ante otra cosa. Será un cheque o será lo que sea, pero se le llama beca cuando de fondo es una cosa distinta”. Y defiende que la LOE entendía el concepto de beca como ayuda para escolarización a una familia en condición socioeconómica desfavorable. Es difícil de aceptar, añade, “que el umbral de renta suponga que una familia de dos hijos con 120.000 euros de ingresos sea catalogada como en situación económica desfavorable”.

Quién recibe el dinero

También hay discusión sobre quién recibe el dinero. Elena Cid asegura que “creemos que, en las ayudas directas en las etapas no obligatorias, es mucho mejor que el dinero lo tengan las familias, por equidad, por libertad”.

También ACADE en su nota defiende que “frente al modelo de concierto, donde es el centro el que recibe directamente la aportación económica, decidiendo el destino de la misma, el sistema de ayuda directa a la familia permite que sea esta la que elija directamente el mismo y con ello el centro donde quiere escolarizar a sus hijos, haciendo real la libre elección de centro educativo del art.27 de la Constitución”.

Pero Poveda asegura que, a diferencia de lo que pasa, por ejemplo, con las becas del Ministerio de Educación, “estas becas no van a las familias, van directamente a los centros educativos. Y, sin embargo, estos centros que van a recibir esos fondos públicos no asumen ningún tipo de compromiso, ni de transparencia, ni de control, ni de rendición de cuentas, ni de ningún otro tipo, como sí ocurre en el régimen de concierto. Van a poder recibir estas becas y van a tener libertad absoluta para cobrar las cuotas que consideren oportunas”.

Por su parte, ACADE asegura que los colegios privados están sometidos, como todos los centros, “a los mismos controles de inspección”. Y añade en su nota que “las ayudas directas a las familias tienen un sistema de control, obligatorio para cualquier tipo de centro, privado o concertado”.

Acusaciones

La polémica entre asociaciones también ha llegado al tema de las cuotas. CICAE ha hecho pública una nota en la que acusa directamente a la concertada de cobrar cuotas ilegalmente a las familias, algo que, afirman, vienen denunciando hace años.

Para Poveda estas acusaciones son “un poco el día de la marmota, siempre estamos con lo mismo”. Y sostiene que un pequeño grupo de centros puede estar realizando estas prácticas, pero que lo que se intenta es extender una gran sombra de duda sobre todo el sector “que trabaja con mucha seriedad y con una optimización de recursos que va casi más allá de lo imaginable”.

Control

Alfonso Aguiló cree que “es una buena noticia que haya más becas y de mayor cuantía. Hay que poner más el acento en el sistema sea sostenible en el tiempo, es decir, que permita continuidad a las familias”.

Esa continuidad es imposible, sostiene Poveda, con las becas. “Hoy te lo doy y mañana te lo quito. Mañana te lo subo y al día siguiente te lo bajo. Hago como administración lo que quiero y se convierte un derecho en una especie de concesión graciosa. El concierto sin embargo tiene una estructura, una estabilidad, un conjunto de derechos y obligaciones que da seguridad jurídica. No es tan fácil quitar un concierto”.

También preocupa este tema a CICAE, que sin embargo prefiere ver el vaso medio lleno. “Nos preocupa – dice Elena Cid -, pero cuando te dan algo, lo has de valorar. La concertada da seguridad al colegio, pero no a las familias. Todo es mejorable, pero las becas están muy bien pensadas”.

En resumen, mucho ruido para acabar un curso que ha sido cualquier cosa menos tranquilo, y que augura – ahí está el tema de los currículos – nuevas y sonoras polémicas aún antes de que alumnos y profesores vuelvan de las vacaciones.

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