Las diez barbaridades ortográficas más repetidas por niños y adolescentes

Faltas de ortografía

Para los que están acostumbrados a huir de las abreviaturas, acentuar todas las palabras y puntuar todas las frases, es decir, para los que quieren escribir correctamente, leer lo que viene a continuación puede ser tan doloroso como sacarse una muela sin anestesia. Porque los expertos de la editorial Rubio han recopilado algunas de las faltas ortográficas más repetidas entre jóvenes y adolescentes, y lo que han reunido duele. Duele a la vista y al cerebro.

“Olaaa, k tal?”, “te hecho de menos”, “asta luego, bss”. Este tipo de mensajes son muy habituales en las redes sociales donde parece que se hubiesen suspendido las normas de ortografía.

Decálogo de horrores

Los expertos pedagogos de Rubio han recopilado las 10 faltas de ortografía más comunes entre niños y adolescentes:

  1. Confusión entre ‘a ver’ y ‘haber’. Suenan igual, pero no significan lo mismo. Mientras que ‘a ver’ es una combinación de dos palabras (una preposición y el verbo ver), ‘haber’ es un solo verbo en infinitivo.
  2. Uso incorrecto de la ‘h’. Aunque sea muda, la letra hache puede cambiar el significado de una palabra. Por eso, es importante saber que la expresión ‘echar de menos’ no la lleva, pero en la forma verbal ‘ha ido’ sí debemos ponerla.
  3. Intercambiar las letras ‘b’ y ‘v’. Esta es otra letra que puede cambiar el significado de una palabra. Por ejemplo, mientras que el IVA es el Impuesto sobre el Valor Añadido, ‘iba‘ es el verbo ir conjugado en primera o tercera persona de singular de pretérito imperfecto en modo indicativo.
  4. Abreviaturas incorrectas. Los motivos para acortar palabras son varios, desde ahorrar tiempo, hasta ceñirse a los caracteres permitidos en algunas apps. Las más frecuentes son usar ‘q’ en lugar de ‘que’, ‘tmb’ para sustituir a ‘también’ y ‘sq’ remplazando ‘es que’.
  5. Mal uso de la ‘g’ y la ‘j’. Sobre todo cuando van delante de la ‘e’ y la ‘i’, el uso de estas consonantes genera muchas dudas, llegando a verse palabras como ‘lenguage’ en lugar de ‘lenguaje’ o ‘conserge’ en lugar de ‘conserje’.
  6. Imperativos mal conjugados. Es muy común ver frases como ‘Por favor, entrar a clase’ o ‘cuando lleguéis, subir a mi casa’. Hay que recordar a los pequeños que estos imperativos terminan con ‘d’ y no con ‘r’, es decir, ‘entrad a clase’ y ‘subid a mi casa’.
  7. ¿Por qué, porque o porqué? Es otro de los fallos más recurrentes entre los jóvenes, que todavía puede agravarse más al abreviar la palabra a un ‘xq’. Es importante revisar el sentido de la frase para saber cuál es la forma correcta.
  8. Ignorar los signos de puntuación. Pese a que, en otros idiomas, como el inglés, solo se usa el signo de interrogación o exclamación al final de la frase, cabe recordar que en castellano debe utilizarse también al principio. Esta confusión también existe en otros signos de puntuación, como los puntos, comas, paréntesis o comillas.
  9. Tildes olvidadas. El uso de las tildes es indispensable para indicar la pronunciación de cada palabra, marcando la sílaba tónica de la misma, pero también se usan en algunas ocasiones para diferenciar palabras que se escriben igual. Un ejemplo serían las palabras ‘público’, ‘publico’ y ‘publicó’.
  10. Escribir nombres propios en minúscula. A pesar de ser una de las normas más básicas de la ortografía española, es muy frecuente ver los nombres propios de personas o lugares escritos en minúscula. Por eso, debemos recordar a los niños que María se escribe con mayúscula y Mediterráneo también.

Causas

La dejadez en el lenguaje y la pérdida del hábito de escribir a mano son, según los expertos de la editorial RUBIO, los motivos de que cada vez sean más comunes las faltas de ortografía entre niños y adolescentes. Además, cada vez es más frecuente eliminar letras e incluso palabras, artículos o preposiciones, y abusar de los conocidos emojis y GIFs, en un afán de economizar tiempo y a la inmediatez que se demanda en las redes sociales.

El tener disponible un autocorrector en los dispositivos digitales también hace que con niños y jóvenes – y no tan jóvenes – se preocupen menos por aprender correctamente las normas ortográficas, esperando que el programa les saque de cualquier apuro.

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