Las editoriales educativas concluyen la adaptación de los libros y materiales a la LOMLOE

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El sector editorial de contenidos educativos español ha concluido la elaboración de los libros de texto adaptados a la LOMLOE para que puedan impartirse en todos los cursos de todas las etapas educativas. La edición de los libros de texto y contenidos educativos destinados a los cursos pares, que este año deben comenzar a impartirse con los nuevos currículos, se ha desarrollado con menor incertidumbre que el año pasado. Así, se explica en el Informe “El libro educativo en España. Curso 2023-2024” elaborado por la Asociación Nacional de Editores de Libros y Contenidos Educativos (ANELE) que se ha hecho público este jueves.

Los editores recuerdan en su informe que el curso 2022-2023, tanto profesores como editoriales tuvieron que trabajar con las normativas autonómicas que completan los Reales Decretos de Enseñanzas Mínimas para, respectivamente, preparar las programaciones del curso y los libros y contenidos adaptados a la LOMLOE.  Una situación que requirió un “importante esfuerzo” e inversiones económicas por parte de las editoriales que, nuevamente, han tenido que editar libros para todas las asignaturas diferentes en cada Comunidad Autónoma.

En su Informe, los editores apuntan que, en este escenario, la tarea de las empresas “ha puesto de manifiesto el verdadero papel de las editoriales de contenidos educativos, que va más allá de la mera elaboración de los libros de texto”, ya que “en un cambio curricular por competencias como el que establece la LOMLOE, tan explícito, amplio y sistemático, la nueva generación de libros de texto ha ofrecido orientación a un profesorado necesitado de ella. Pero no solo a estos, también a las familias para que puedan encontrar en los materiales que elaboran información sobre los trabajos de sus hijos y herramientas para que puedan ayudarles en el proceso de enseñanza-aprendizaje”.

Además, dejan de manifiesto que los libros de texto han dejado de ser “un mero conjunto ordenados de contenidos curriculares para transformarse en ‘un conjunto de materiales y recursos educativos múltiples e integrados en torno a un proyecto editorial pedagógico singular’. En ellos confluyen múltiples elementos que permiten ir configurando el aprendizaje de los alumnos. Hablamos de lecturas, materiales manipulables o recursos digitales”.

De hecho, recuerdan los editores “hoy, los libros en papel incluyen, generalmente, una licencia digital que da acceso a recursos de ampliación y refuerzo”.

El gasto medio en el curso 2022-2023 se situó en 91,85 euros

A pesar del complejo escenario, tanto derivado de esta situación como del entorno económico, las editoriales de contenidos educativos hicieron el pasado curso un esfuerzo para ajustar al máximo los precios de los libros a pesar del incremento de los costes. El precio medio del ejemplar se incrementó un 3,9% el pasado curso, hasta los 19,06 euros, por debajo de la tabla de inflación del 5,7% con la que cerró el pasado año.

Una diferencia que sería mayor si se tiene en cuenta que en el mes de septiembre, mes en el que se produce el mayor gasto en libros de texto, la inflación general llegó a alcanzar el 8,9% de incremento. Estos datos demuestran, según destaca ANELE, que el precio de los libros de texto no ha sido un producto inflacionario.

La facturación del sector el pasado curso alcanzó los 757,54 millones de euros, lo que representó un incremento del 2,8%, rompiendo con la tendencia descendente registrada en los cursos anteriores. No obstante, y a pesar de que el pasado curso se produjo la renovación de libros en los cursos impares en buena parte de las comunidades autónomas, estas cifras son inferiores a las que se produjeron en anteriores reformas curriculares.

Menos inversión por alumno

La inversión media por alumno en libros de texto no universitarios mostró un incremento de 2,2 euros por alumno, hasta situarse en los 91,85 euros por alumno. Sin embargo, si se analizan los datos desde 2013, la evolución confirma una tendencia a la baja. Si se hace una comparación con la registrada hace cinco años, la inversión se ha reducido en 9,30 euros por alumno.

La evaluación anual de la inversión media en libros y contenidos educativos por alumno se obtiene de la simple división entre la facturación total del sector y el número de alumnos. Esta cifra representa la inversión total que se ha hecho en libros educativos, con independencia de que la financiación sea pública, a través de las comunidades autónomas, o privada, realizada por las familias.

Un 70% de alumnos con ayudas para los libros de texto

El informe “El libro educativo en España. Curso 2023-2024” vuelve a incidir en un aspecto capital en la actividad de las empresas editoriales y es que ésta “está condicionada por las decisiones y normativas de las Administraciones educativas autonómicas con respecto a sus programas de ayudas a las familias para el acceso a los libros”.

En este sentido constata la heterogeneidad entre las normativas de las comunidades autónomas, “no se trata sólo de diferencias en cuanto a los recursos económicos destinados a las ayudas, el alcance, los procedimientos, las cuantías por alumno o las fórmulas para la compra de los libros. Ni siquiera existe uniformidad a la hora de plantear la deducción de la adquisición de los libros de texto en la declaración de la renta”.

No obstante, el Informe constata que las comunidades autónomas destinarán este curso 2023-2024 una cuantía global superior a los 366 millones de euros a sus programas de ayudas a las familias, según la información facilitada por las Comunidades Autónomas. Una cuantía que permitiría que cerca del 70% del alumnado de las etapas obligatorias (primaria y ESO), dispondrían de algún tipo de ayuda, total o parcial para los libros de texto.

Apuesta por los contenidos digitales

Además, de en los currículos y en las ayudas a las familias para los libros de texto, el Informe de ANELE también pone de relieve las diferencias que se producen entre las regiones a la hora de abordar la integración de la tecnología y la digitalización en las aulas y el acceso a los contenidos digitales.

Una incorporación que se ha convertido en tema de debate en los últimos meses después de que, a nivel internacional, se hayan expresado dudas sobre los efectos de la rápida integración de la digitalización.

Frente a este debate, los editores consideran que no se puede obviar que “la tecnología ha llegado a las aulas para quedarse” y que el proceso de integración del mundo digital es imparable. No obstante, considera imprescindible conseguir que los ciudadanos sean competentes en el empleo de todo tipo de herramientas, tanto digitales como analógicas, por lo que siguen apostando por elaborar materiales híbridos.

No obstante, consideran “imprescindible mayor coordinación” en las Administraciones y considerar algunos valores básicos como: seguir dejando en manos de los docentes la capacidad de elección de los recursos de aprendizaje entre la variedad de productos que existen en el mercado, para que puedan adaptarse a las necesidades de sus aulas; la apuesta por contenidos que se elaboren en los entornos directos y que conecten a los alumnos con lo cotidiano; y sobre todo, que se facilite la colaboración entre Administraciones, profesorado y editores para poder entregar las mejores soluciones a la enseñanza y el aprendizaje.

Los editores, convencidos de que es parte de su actividad facilitar contenidos en todos los soportes, han hecho un “gran esfuerzo inversor”. Esto ha permitido que para este curso 2023-2024, las empresas asociadas a ANELE dispongan de 28.252 títulos digitales, una cifra similar a la de su catálogo en papel. Todo ello, y como ya se ha señalado, teniendo en cuenta que la gran mayoría de esos títulos en formato papel, cuentan con acceso a contenidos y materiales digitales.

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