Las mujeres y los grupos con un bajo nivel educativo tienden a declarar un estado de salud más deficiente

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Los resultados de una reciente encuesta enmarcada en un estudio elaborado por el Centre d’Estudis Demogràfics (CERCA/UAB) y el Observatorio Social de la Fundació ‘la Caixa’ revelan que los hombres, así como los grupos con un elevado nivel educativo, tienden a declarar un mejor estado de salud que las mujeres y aquellos grupos con un nivel educativo bajo, respectivamente.

Así, por ejemplo, el 66% de las mujeres con un elevado nivel educativo y el 75% de los hombres con estudios superiores declararon tener una buena salud, mientras que estos porcentajes descendieron al 50% y al 62% en las mujeres y los hombres con un bajo nivel educativo, respectivamente. Los resultados obtenidos ponen de relieve diferencias significativas en materia de salud que pueden obedecer a distintos factores.

Aunque estudios previos han explorado las brechas por razón de sexo y de género en materia de salud, se desconoce en gran medida el papel desempeñado por dos factores que en los últimos años han ido adquiriendo relevancia en la sociedad y en los debates científicos: la alfabetización sanitaria y el uso de internet en la población española.

En primer lugar, puede existir una relación entre una mayor capacidad para comprender conocimientos y consejos médicos y unos mejores resultados en materia de salud. En segundo lugar, el uso de internet guarda relación con unos mejores resultados sanitarios y con una capacidad potencialmente superior para acceder a información relacionada con la salud.

Los resultados de la encuesta sugieren que, en 2022, los grupos con un nivel de alfabetización sanitaria adecuado presentan más probabilidades de declarar un buen estado de salud que los grupos con un nivel de alfabetización sanitaria insuficiente en las mujeres (63% vs. 47%), pero no en los hombres (69% vs. 74%).

Dicho de otro modo, parece que un nivel de alfabetización sanitaria adecuado resulta significativo para determinar la salud percibida en las mujeres, pero no en los hombres. Las explicaciones de este hallazgo son multifactoriales, pero es probable que las mujeres con un nivel de alfabetización sanitaria adecuado también lleven un estilo de vida más saludable en términos, por ejemplo, de dieta, de hábitos en el consumo de alcohol y de actividad física.

No obstante, los investigadores recuerdan que quizá los hombres y las mujeres no hayan respondido del mismo modo a las encuestas, y que los hombres del grupo de edad considerado constituyen una subpoblación mucho más seleccionada que la de las mujeres, dado que las tasas de mortalidad son más elevadas en los hombres que en las mujeres.

Mayor alfabetización digital, mejor salud

Para comprender mejor la interrelación entre educación y alfabetización sanitaria, se llevaron a cabo diversos análisis en los que estos dos factores interactuaban. En términos generales, se constató que un nivel adecuado de alfabetización sanitaria guardaba relación con una mejor salud en todos los niveles educativos y sexos.

Una posible explicación de este resultado es que contar con una alfabetización sanitaria puede ayudar a afrontar situaciones adversas en materia de salud y estar relacionado con estilos de vida más saludables. La excepción a este resultado es el grupo de hombres con un elevado nivel educativo, en el que una alfabetización sanitaria insuficiente se asocia con una mejor salud que una alfabetización sanitaria adecuada. Con todo, este resultado no es estadísticamente significativo.

El grupo que declaró tener una salud más deficiente fue el de las mujeres con un bajo nivel de alfabetización sanitaria y un bajo nivel educativo, y parece que la alfabetización sanitaria constituye un factor crucial en este grupo.

Dicho de otro modo, entre las mujeres con un bajo nivel educativo, un nivel de alfabetización sanitaria adecuado incrementa sustancialmente sus posibilidades de disfrutar de una buena salud, pasando del 34% en las mujeres con un nivel de alfabetización sanitario inadecuado al 55% en aquellas con un nivel de alfabetización sanitaria adecuado.

Existe un segundo componente crucial que se ha convertido rápidamente en una destreza significativa: el uso de internet, empleado como proxy de la brecha digital socioeconómica. Un uso adecuado de internet depende tanto de las destrezas técnicas de una persona como de sus recursos para acceder a internet.

En general, los resultados de la encuesta sugieren que los hombres que han utilizado internet en los últimos tres meses tienen una probabilidad más elevada de declarar un buen estado de salud (72%) que aquellos que no lo han utilizado durante el mismo período (58%). En las mujeres se observa la misma pauta, aunque la diferencia es menor (62% vs. 50%).

Estos datos indican que, tras el confinamiento, el uso de internet en España se relaciona positivamente con una buena salud autodeclarada. Existen dos razones que podrían explicar este resultado. En primer lugar, el uso de internet se relaciona positivamente con la promoción de la salud, con su prevención y con los resultados en materia de salud en general. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que los usuarios de internet constituyen una subpoblación seleccionada. En estudios anteriores se ha demostrado que existe una relación positiva entre el nivel socioeconómico y una buena salud y el uso de internet.

Para evaluar los gradientes educativos en la relación entre el uso de internet y la salud, se presentan los resultados correspondientes tanto a los grupos con un nivel educativo bajo como a aquellos con uno elevado. Las personas con un nivel educativo alto tienden a declarar un mejor estado de salud, con independencia del uso que hagan de internet.

Además, en los grupos con un bajo nivel educativo, la probabilidad de declarar un buen estado de salud es mayor en los usuarios de internet (66% en los hombres y 54% en las mujeres) que en los no usuarios (50% en los hombres y 40% en las mujeres). Estos resultados sugieren que, a la hora de determinar los resultados en materia de salud en las mujeres con un bajo nivel educativo, la incidencia del uso de internet es superior.

En España persisten las diferencias en materia de salud en distintos subgrupos de la población. En el presente estudio, que se centra en la población española de entre 50 y 79 años, se documentan las desigualdades educativas en materia de salud. En concreto, se han examinado dos factores clave que suelen pasarse por alto: la alfabetización sanitaria y el uso de internet.

Ambos factores constituyen importantes determinantes de la vida social y de los posibles resultados en materia de salud. Los investigadores concluyen que es esencial tomar en consideración estos dos factores a la hora de evaluar las desigualdades sanitarias.

La mujer, la más beneficiada

Las mujeres con un bajo nivel educativo son las que, en teoría, más se beneficiarían de experimentar una mejora tanto con respecto a la alfabetización sanitaria como al uso de internet.

Los resultados de este estudio refuerzan el argumento de que es crucial aplicar políticas sociales que promuevan la salud y el bienestar, en especial en los grupos más desfavorecidos, con el fin de mejorar su nivel de alfabetización sanitaria y su acceso a internet.

 

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