Las STEM aún no se escriben en femenino

Las mujeres son mayoría en la universidad, pero su presencia está por debajo del 36% de los estudiantes de grado en matemáticas, física, ingenierías e informática, lo que pone de manifiesto que en lo que se conocen como carreras STEM las mujeres aún no parecen tener la presencia que sería deseable, según se pone de relieve en el último análisis que hace la Fundación CYD sobre el perfil de los estudiantes.

En cuanto al perfil del estudiante, con carácter general, el porcentaje de mujeres es superior en todos los estudios: en grado suponen el 56,4%, en máster el 54,9% y en doctorado el 50,2%.

En relación con el lugar de estudios, Madrid (21,2%), Andalucía (18,1%), Cataluña (16%), y la Comunidad Valenciana (11,1%) concentran el 66,4% de los matriculados de grado en el sistema universitario presencial español (el 67,1% de alumnos de doctorado y el 71% de máster, en este caso, Madrid acoge el 28,5%).

Los estudiantes extranjeros representan, a día de hoy, el 6% de los matriculados en grado, el 23,3% en máster y el 28,4% en doctorado.

Por tipo de estudios, según datos del SIIU del curso 2021-2022, que referencia el informe de la Fundación CYD, se observa una presencia menor de la mujer entre el alumnado matriculado en grados de ámbitos como matemáticas (35,9%), ingeniería, industria y construcción (30,3%), física (27,7%) e informática (14,9%), mientras que son mayoría en educación (77,7%) y salud (72,7%).

Según explica Montse Álvarez, del gabinete técnico de la Fundación CYD y a partir de los datos de Eurostat del año 202, “en comparación con la Unión Europea, en España hay un mayor porcentaje de mujeres matriculadas.

En el ámbito de educación y salud, tanto en España como en la UE, ellas representan más del 70% del total del alumnado universitario. Por ámbito, las mujeres están infrarrepresentadas en ingeniería, industria y construcción (29,8% en España y 27,8% en la UE) y en tecnologías de la información y comunicación (15,4% en España y 20,5% en la UE)”.

¿Por qué no cala la ciencia en las mujeres?

La falta de vocaciones STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) por parte de las mujeres es un fenómeno complejo que tiene múltiples causas y consecuencias. Los expertos coinciden en que se trata de un problema social, educativo y cultural que requiere de medidas urgentes para revertir la brecha de género en estos ámbitos.

Algunos de los factores que influyen en la escasa presencia femenina en las carreras STEM son los estereotipos de género, la falta de referentes femeninos, la baja autoestima y confianza en las propias capacidades, el sesgo inconsciente de profesores y orientadores, y la percepción de que estas disciplinas son más difíciles, aburridas o menos útiles para la sociedad.

Los expertos señalan que es necesario fomentar el interés y la motivación de las niñas y jóvenes por las materias STEM desde edades tempranas, ofrecerles una educación inclusiva y no sexista, visibilizar el papel de las mujeres científicas e ingenieras a lo largo de la historia y en la actualidad, y promover una cultura científica que valore la diversidad y la igualdad de oportunidades.

La dificultad, o no, de estudiar STEM

Las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son un campo de estudio muy amplio y diverso, que abarca desde la física hasta la biología, pasando por la informática o la robótica. No existe una respuesta única a la pregunta de si son más difíciles que otras carreras, ya que depende de muchos factores, como el interés, la motivación, las habilidades, el esfuerzo y el apoyo que se tenga.

Sin embargo, algunas características que podrían hacer que las carreras STEM se perciban como más difíciles son que requieren un alto nivel de abstracción y razonamiento lógico-matemático, lo que puede suponer un reto para algunas personas que prefieren un aprendizaje más práctico o basado en la memorización.

De igual modo, exigen una actualización constante de conocimientos, ya que el avance de la ciencia y la tecnología es muy rápido y genera nuevos descubrimientos y aplicaciones cada día, e implican, a todo esto, una gran competencia y exigencia, tanto académica como profesional, lo que puede generar estrés y frustración si no se alcanzan los objetivos o se cumplen las expectativas.

Como ya se ha apuntado, también tienen una menor presencia de mujeres y de personas pertenecientes a grupos minoritarios o desfavorecidos, lo que puede provocar una sensación de aislamiento, discriminación o falta de referentes.

No obstante, hay muchos aspectos positivos y beneficiosos de estudiar una carrera STEM, como que ofrecen una gran variedad de opciones y salidas profesionales, tanto en el sector público como en el privado, con una alta demanda y remuneración; permiten desarrollar habilidades transferibles y versátiles, como la creatividad, la resolución de problemas, el pensamiento crítico o el trabajo en equipo y contribuyen al progreso y al bienestar de la sociedad, a través de la generación de conocimiento, la innovación y la solución de retos globales. Por último, proporcionan una visión amplia y profunda del mundo, desde diferentes perspectivas y disciplinas.

En conclusión, las carreras STEM no son necesariamente más difíciles que otras carreras, sino que tienen sus propios desafíos y oportunidades. Lo importante es elegir una carrera que se adapte a los intereses, las capacidades y las aspiraciones de cada persona, y que se disfrute del proceso de aprendizaje y crecimiento personal y profesional.

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