Llevar la tecnología al aula no es poner al alumno frente a un ordenador

Creando docentes del cambio es una apuesta por la innovación y una fuente de recursos para los docentes, pero también una señal de aviso para los directivos de los centros educativos de que según qué cosas no se están haciendo bien o, al menos, se podrían mejorar. De ello habla en esta entrevista concedida a ÉXITO EDUCATIVO David Montejano, cofundador de esta iniciativa quien, junto a Estíbaliz Arranz Sevillano, siguen pensando que, sea en la Tierra o en Marte, con estas o aquellas nuevas herramientas, la enseñanza siempre será lo mismo: compartir lo que uno sabe con quienes lo quieren aprehender y aprender todo.

¿Qué es ‘creando docentes del cambio’?

Creando, docentes del cambio nació como respuesta a un proyecto educativo que elaboramos para una formación en un colegio de Cuenca. Ese proyecto que se inició como una “guía formativa” se acabaría convirtiendo en nuestro primer libro “Recetas para docentes, cómo enseñar de manera diferente” y por lo tanto, surgía la necesidad de crear una entidad que nos representase a los dos, a Estíbaliz Arranz Sevillano y a David Montejano Bravo.

Elegimos este nombre porque nos consideramos docentes del cambio. Siempre estamos buscando nuevos recursos, nuevas metodologías, investigamos, leemos, aprendemos de otros docentes y constantemente lo aplicamos en nuestro día a día en el aula. El término Creando lo añadimos porque continuamente estamos “creando” y nunca mejor dicho. Siempre tenemos ideas nuevas para llevar a la práctica, sueños que hacemos realidad para dar una mejor respuesta educativa a nuestros alumnos y facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje a los docentes.

¿Qué debe cambiarse en la educación?

Debemos cambiar muchas cosas pero ante todo, debemos poner en valor la profesión de los docentes pues a lo largo de la historia, los educadores en general, han perdido valor. Se ha querido acercar la educación a la sociedad y hacerla partícipe para una mayor extensión de la misma pero esto nos ha llevado a un punto en el que cualquiera opina en materia educativa.

Al final el valor del docente ha decaído y cualquier persona puede hablar de educación aunque no se haya formado para tal fin. Para nosotros, ese ha sido un punto de inflexión muy importante, porque a partir de ese momento, perdimos valores de respeto.

Esto no está en contra de trabajar por los derechos de los estudiantes o las familias en la búsqueda de la educación ideal para sus hijos, siempre y cuando las decisiones propiamente académicas las tomen los expertos.

Siempre ponemos el mismo ejemplo. Cuando vamos a comprar el pan, no le decimos al panadero si debe echar más o menos harina para hacer el pan, mientras que al docente, se le llega a decir cómo tiene que enseñar a sus alumnos y no lo dice un experto, sino cualquier persona.

Pero esto no es todo. Debemos cambiar la manera en la que los políticos gestionan las leyes educativas. Nos encontramos en batallas navales entre partidos que defienden una educación al amparo de unas siglas y sólo es valido lo que cada partido propone, pues se trata de colgarse una medalla y decir “esta Ley es del partido…”. Hace ya tiempo que se viene pidiendo un pacto, pero un pacto real y para ello, lo primero que deben hacer los políticos es poner la educación en manos de los expertos, los docentes.

Adiós siglas, adiós partidos. Buscamos una educación que forme a nuestros futuros ciudadanos al margen de idearios. Debemos buscar una educación que forme a personas preparadas para un mundo global. Una educación que ya no es la que era el siglo pasado. Una educación que enseñe a nuestros alumnos a pensar por sí mismos, a tener pensamiento crítico y saber gestionarse emocionalmente, conocer sus capacidades y limitaciones y sacar lo mejor de cada uno de ellos.

Muchas cosas han cambiado y en educación parece que no. Hay una comparativa que nos gusta mucho: si traes a un profesor y a un médico del pasado, de 1940, y les pones en un aula y un quirófano, el médico no sabrá qué es todo eso que le rodea mientras que el profesor seguirá viendo su pizarra, los alumnos en su sitio… Sabemos que hay cosas que están cambiando, pero no al ritmo de la sociedad.

También debemos plantearnos cambios en la manera de enseñar, los currículos educativos, las asignaturas, la forma de evaluar… todo eso es susceptible de cambio. No se trata de quitar todo diciendo que ya no vale, eso no es así. Se trata de ir incorporando nuevas propuestas que convivirán conjuntamente con las llamadas tradicionales. Debemos incorporar en educación el tratamiento de las Soft Skills (habilidades blandas) y la gestión emocional. Esto es lo que nos lleva a pensar que los docentes deben formarse para la nueva educación, pues a día de hoy, en muchas universidades se sigue enseñando como hace 20 años. Se incorporan algunos cambios pero apenas son significativos y van a depender del profesor más que del sistema en general.

Como experto, ¿cómo valoras la última reforma educativa?

Como todas las reformas tiene sus pros y sus contras. Nunca vamos a tener una Ley que nos guste a todos y ahí volvemos a lo de antes, al tema de haber devaluado la educación, empezando por los políticos que han realizado reforma tras reforma, unos ponen y otros quitan, con unos que deciden unilateralmente no aplicar la reforma que otro partido ha puesto en marcha y así sucesivamente sin apenas cambios significativos y necesarios.

La nueva reforma, como decíamos antes, tiene cosas buenas y malas pero no deja de ser una reforma más que tampoco plantea grandes cambios significativos para nuestro sistema educativo. Y nos referimos a cambios sustanciales en los currículos, la manera de enseñar, el fin en sí mismo de la educación. Tampoco se invierte como se debe en educación, sin darnos cuenta de que la educación es la base de todo.

También es importante evaluar la carrera docente. Es una profesión que en muchas ocasiones es elegida no por vocación, sino por comodidad o incluso por descarte. “Que no me da la nota, pues maestro”, “voy a hacer el máster de profesorado por si no encuentro trabajo”, “estudio esta carrera que es muy fácil y además tengo muchas vacaciones” y muchas otras frases que podemos expresar para ver quién accede a la función docente, ya sea como maestro o como profesor. Esto es algo que debemos tener en cuenta y para eso es necesario tomar medidas que aseguren que contamos con profesionales comprometidos. Además, el docente debe actualizarse siempre, uno no estudia la carrera y ya está, sino que debe actualizarse a medida que la sociedad cambia porque está formando a nuevos ciudadanos del futuro.

¿Innovar en la educación es permitir pasar de curso con suspensos?

No. Absolutamente no. Eso es algo que habría que analizar, pero realmente el problema no es ese. El problema emana en la visión de que los alumnos lleguen con suspensos, pues si esto ocurre, algo está pasando antes y es sobre lo que deberíamos trabajar. También deberemos evaluar los caminos que ofrecemos a los estudiantes, pues no todos quieren llegar al mismo lugar o les motiva lo mismo.

Es cierto que a veces te encuentras ante una situación en la que un alumno, que tiene un alto potencial en ciencias, suspende una asignatura obligatoria propia de la rama de humanidades o ciencias sociales y ahí es donde te puedes plantear la propuesta de pasar con asignaturas pendientes. Imaginemos un alumno brillante en ciencias que suspende inglés… ¿no nos estaremos deshaciendo de un magnífico médico o de un portentoso científico por el mero hecho de no aprobar inglés?

Pensemos sobre esto y busquemos respuestas, pues a lo mejor es lo que se ha planteado la nueva Ley pero no lo explica como es debido. Claro está que también nos lleva a pensar en esos supuestos en los que un alumno diga “pues como puedo suspender, de esta ni me preocupo”. Debemos evaluar todas las decisiones que se toman en educación y debemos hacer cambios con vistas al futuro. Decíamos antes que a lo mejor hay que revisar el fin de la educación en sí misma.

¿Qué opinión te merece?

Una Ley más. Sin más. Con cosas buenas y malas. Con intentos de mejorar, con mil baches que afrontar, propios del cambio y de todas las entidades que tienen intereses en el ámbito educativo.

¿Qué tipo de recursos ofrecéis desde vuestra web para el profesor?

Los recursos que ofrecemos son muy variados. Por un lado, tenemos nuestros libros, tres por el momento, tras crear la Editorial Creando, nuestra propia editorial:

  1. Recetas para docentes, cómo enseñar de manera diferente, que recoge un conjunto de metodologías y propuestas de trabajo sobre las soft skills, la gestión emocional e incluso la evaluación, de manera muy concreta, sencilla y práctica. No es un libro teórico sino práctico y dinámico. Tiene un aire novedoso que se aleja de los típicos libros educativos, pues está lleno de imágenes que le dan vida.
  2. Aprendizaje Cooperativo, recetas para aplicarlo de forma diferente, es un libro que recoge la puesta en marcha de esta metodología de una forma meramente práctica y secuenciada acompañada de propuestas que incluyen lecturas recomendadas e incluso juegos de mesa cooperativos. Los pasos que se plantean parte de la reflexión del lector haciendo que el libro se convierta en un manual guiado para llevar a la práctica esta metodología.
  3. El castillo de las personas perdidas es un cuento para trabajar valores de forma transversal al currículo partiendo de la gratitud como eje principal. Pero no es solo un cuento ya que viene acompañado de una guía didáctica que incluso supera al propio cuento en número de páginas y donde nuevamente recogemos propuestas y recursos para el docente para las diferentes áreas educativas. Es un cuento para leer y trabajar.
  4. Hay más libros por llegar…

También tenemos una serie de recursos descargables, tanto gratuitos como de pago. Estos recursos son nuestras propias propuestas que llevamos al aula y que compartimos con los demás. Algunos los desarrollamos un poco más dada su complejidad y los ofrecemos a bajo coste.

En este apartado contamos con recursos para gestión de aula, educación emocional, atención, matemáticas, inglés e incluso para trabajar la realidad aumentada. Recursos que vamos incorporando a la web a medida que los creamos nosotros o nuestros colaboradores.

Por último, tenemos la Escuela Creando donde ofrecemos formaciones presenciales y online tanto para docentes a modo particular como para instituciones. Lo último que añadimos dentro de este apartado ha sido el Sello Creando, un reconocimiento en innovación pedagógica para las escuelas que se han formado en nuestra escuela. Nuestros cursos se plantean desde la práctica; son vivenciales y participativos. Abarcamos diferentes formaciones enseñando diferentes metodologías o incluso formando en campos que consideramos esenciales en educación como son la incorporación de gadgets tecnológicos educativos, el mindfulness, la gestión emocional, el movimiento como parte del aprendizaje e incluso la creación de contenido audiovisual.

Nuestro abanico de propuestas quiere que el docente cambie la forma de enseñar. Siempre pensamos en educar desde la expectativa, la motivación y la felicidad como principios del aprendizaje. Ahí incluimos el juego como dinámica, el juego como gamificación y también como recurso.

¿En qué puede y debe mejorar el docente?

Debe formarse pero para eso debemos cuidarle. El docente vive en un continuo estrés acompañado de muchas gestiones burocráticas. Tenemos que facilitarle el aprendizaje y hacerle ver que lo que parece difícil, no lo es.

El docente debe trabajar en equipo afrontando proyectos coordinados planificados con unos objetivos claros y medibles, pues a veces esto no se hace y se desiste en el intento de cambiar cosas.

Debe buscar responder a los alumnos del futuro y no del pasado. Hay que vivir el momento y entender a quién tenemos delante, entendiendo a su vez, que no aprenderá como nosotros y que es probable que no necesite lo mismo que necesitamos nosotros.

¿Están las nuevas tecnologías suficientemente presentes en los centros?

Realmente no. Además, la incorporación de las mismas ha sido centrada en la puesta en marcha de ordenadores que contienen libros de texto. Hemos cambiado el soporte, lo cual es un paso pero no es más que eso. Los alumnos siguen haciendo lo mismo pero en una pantalla. ¿Es esto lo que puede dar de sí la tecnología en el aula? Nuestra respuesta es NO. Se le puede sacar mucho partido pero debemos pensar de qué manera enseñar, qué retos afrontar a nivel tecnológico con los alumnos y ser más globales sin cerrar nuestra aula a las cuatro paredes que la rodean.

Tampoco se trata de cambiar solo los espacios, que parece que está de moda, sino de cambiar la forma en la que se enseña. Cambiemos la manera de enseñar y después hagamos todo lo demás. Si entendemos que la tecnología es dar a un alumno un ordenador, estamos equivocados. Hay muchas cosas que la deben complementar y que deben servir para que el alumno investigue y llegue al conocimiento. Además, los docentes nos hemos acostumbrado a las nuevas aplicaciones que nos facilitan la vida y nos generan exámenes, nos autocorrigen, etc., pero esto no nos ha llevado a hacer otras cosas en el aula, por lo tanto, seguimos igual que antes. El cambio debe estar en la manera en la que integramos la tecnología y qué tecnología integrar pues nos hemos basado en la meramente audiovisual.

Hay centros que tienen más y centros que tienen menos, pero eso no nos va a dar un grado de uso o de buena implementación de la tecnología. A veces los docentes no saben sacarle más partido que el de un usuario básico y es que no se exige todavía un nivel de competencia digital equiparado al dominio de un idioma por ejemplo. Esto es básico en los tiempos que corren y además se deben dar herramientas de creación de contenido propio pues al final, la inmensa mayoría, se nutren de lo que otros generan, que son los que menos.

Éxito Educativo
Author: Éxito Educativo

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

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