Lo positivo es deuda; en educación

pasar página

Hablar en positivo de la educación en un contexto tan mediatizado por la COVID-19 se me antoja harto difícil. Pero no quiero renunciar a lo muchos en el sector queremos: mejorar el sistema educativo, devolver la autonomía a los colegios, elevar la preparación del capital humano, recapitalizar el sector a través del I+D+I, digitalizar y muchos otros deseos.

Pero ya nos hemos quejado demasiado en el 2020. Y tal vez en 2019, 18, 17 y desde hace alguna década. Es el tiempo de la ilusión y de la construcción. Ferdinand Porsche, ingeniero austriaco fundador de la casa Porsche decía que “cambiar es fácil. Lo difícil es mejorar”. Y es posiblemente la primera mejora que tenemos que hacer: empezar a hablar bien de la educación. Y no me refiero a obviar lo que no funciona, a que se instale el “buenrrollismo” o el “talante”, o que no se digan luchen o digan las cosas. Esto no consiste en poner una mordaza, consiste en una acción consciente por parte de todos los actores.

Resulta imprescindible cambiar y mejorar el relato. El relato está construido de texto y de contexto: lo que se dice y cómo se dice. Por lo tanto, tenemos que mejorar el contenido y las formas. Mi propuesta es que haya un pacto por el cambio de relato colegio por colegio; instituto por instituto y escuela por escuela. Y que ese pacto se haga construyendo los enlaces de dentro a afuera y de afuera hacia adentro. Vamos ahora a visualizar dichos pactos.

¿En qué medida podemos cambiar el relato y por tanto hacer pactos?

1.- Las familias quieren educar a sus hijos: es imprescindible sacar a la familia de la crisis institucional en la que se ha instalado socialmente. Y por tanto empezar a incorporar al relato de los profesores, directores, propietarios, AMPAS, políticos y administraciones, el reconocimiento de lo bien que lo hacen las familias. Es necesario un texto que empodere a las familias para que se hagan dueñas del futuro común y no sólo del de sus hijos. Porque ya sabemos, que la nueva década en la que entramos el relato personal, el futuro de los alumnos no se va a poder llevar a término sin el vehículo de lo común.

2.- Los profesores son centrales en el futuro del país: de lo buenos que sean los profesores depende el futuro del país. Dejemos de discutir sobre “mires educativos” e incorporemos el relato a todas las facultades de la importancia de unos buenos profesores. Atraigamos a los colegios a aquellos profesionales que además de su profesión saben cómo se enseña y como se aprende. Esto va a requerir muchos cambios que beneficiarán a todos: el capital humano cuanto más capacitado, más reconocido económicamente y por lo tanto tendrá mejor posición en el relato laboral y social. Y por lo tanto más reconocimiento internacional.

3.- La inversión pública y privada en educación garantiza el futuro del país: si salimos del relato de la financiación desde la administración, del relato del gasto público y empezamos a ver la educación como una inversión todo cambiaría bastante. Es tan simple como diseñar unos OKR o KPI (indicadores) de inversión y de retorno de la misma a 10 años. Entiendo que si grupos de inversores extranjeros privados ya han visto un filón inversor en el sector privado es porque algo han encontrado. Entre otras cosas, saben que sus gobiernos no invierten en la educación con el concepto de gasto a fondo perdido.

4.- La educación va a ser el timón de la digitalización y resectorialización del país: nadie discute que la tecnología y la ciencia van a ser cruciales en el desarrollo y resectorialización de la economía del país. No hemos visto en el relato de la LOMLOE, ni en ningún otro lugar que los colegios tengan que asegurar dicha formación, especialización de los futuros trabajadores y líderes del país. Pero por favor no pongamos asignaturas de digitalización, digitalicemos los colegios y las asignaturas. Saquemos a las asignaturas del relato e invirtamos y midamos bien el perfil de salida de los alumnos. Si cambiamos para septiembre de 2021 esto en los alumnos que comienzan 3º y 4º de la ESO, en el 2024 saldrá la primera generación transformada para un país real y a la universidad le dará tiempo a cambiar.

5.- Los alumnos tienen acceso al conocimiento más que nunca: a los niños y niñas españoles les gusta aprender, les gusta esforzarse y ser mejores. Los adolescentes ven su futuro más allá de la playa, el bar, los restaurantes, los toros y la paella. En el relato de todos tenemos que tener unas expectativas muy altas con respecto a los estudiantes actuales, hay que trasmitirlas desde casa, el colegio y desde todos los actores sociales. Si las leyes son de contenidos mínimos el relato de es de mínimos. Aprovechemos que tienen un acceso infinito al contenido y transformémoslo con ellos en conocimiento, en investigación, en tecnología y en ciencia.

Ahora toca ponerse manos a la obra en ese cambio de relato, ser activista del relato positivo y constructivo, del relato de futuro. Porque lo positivo es deuda en nuestra educación española.

Jaime Úbeda, director del colegio San Patricio-El Soto

Redacción
Author: Redacción

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here