Los Recursos Educativos Abiertos (REA) y el final de los libros de texto

Hasta ahora en esta sección hemos ido fijándonos en distintos elementos de hardware. Desde las tabletas y los móviles hasta los portátiles, pasando por impresoras 3D, pizarras digitales, dispositivos para realidad aumentada y realidad virtual, los sensores y el llamado «Internet de las cosas», etc. Hoy comenzaremos a hablar de software.

Para ello hemos elegido los Recursos Educativos Abiertos (REA), que es una de las iniciativas con más fuerza en los últimos años en el sector de la tecnología educativa. Y eso tiene sus razones, que explicaremos aquí.

En el año 2002 la UNESCO definió los Open Educational Resources (OERs) como los materiales de enseñanza, aprendizaje o investigación en cualquier medio, ya sea digital o no, que está en el dominio público, o que se ha publicado con una licencia abierta, que permite su acceso sin coste alguno, su uso, adaptación y distribución por parte de terceros sin limitaciones o con restricciones muy reducidas. Los Recursos Educativos Abiertos tienen su propia página en la Unesco, y hasta en la Wikipedia.

A primera vista lo más interesante que tienen este tipo de recursos, claro está, es su gratuidad. No es necesario que ningún docente ni ningún estudiante paguen cantidad alguna de dinero por ellos. Pero esta no es la única de sus ventajas. En un análisis sin tanta urgencia caemos en la cuenta de otras características suyas, seguramente incluso más enriquecedoras aún.

Personalización y democratización

Un docente que utilice un Recurso Educativo Abierto (REA), estipulado como tal, puede modificarlo sin ningún problema. Esto permite que los docentes puedan editar textos, imágenes o actividades según su criterio. Desde cosas tan sencillas como eliminar partes que no resulten convenientes en el momento de presentar los contenidos, o que los ejemplos que se presenten se encuentren más cerca de la realidad de sus estudiantes, hasta otras opciones más complejas como incorporar sus propias baterías de actividades, actualizar información o ampliarla, añadir elementos multimedia de su interés, etc.

De esta manera, los REA se convierten en una herramienta verdaderamente interesante para que los docentes personalicen los materiales. El viejo lema según el cual «cada maestrillo tiene su librillo» puede ser más cierto que nunca. Y además ese «librillo» personalizado de cada maestro viene con toda la potencia de la comunidad creadora: las producciones colectivas van mejorándose con el tiempo, añadiendo mayor riqueza cada vez, en forma de imágenes y otros elementos, ampliaciones, presentaciones cuidadas, mejor tecnología, etc.

Un REA no tiene por qué envidiar en absoluto en cuanto a formato o potencia a los contenidos desarrollados por cualquier editorial. Con la ventaja adicional de que pueden personalizarse. Y esto es una verdadera democratización de los contenidos. La época en la que los recursos educativos provenían únicamente de fuentes autorizadas para ello, ya fueran una empresa privada (editorial) o administración pública (gobiernos), pasó a la historia.

Buscando por la red es muy sencillo encontrar Recursos Educativos Abiertos listos para ser utilizados directamente en las aulas. Y además tienen la ventaja de que pueden personalizarse. Así, no es de extrañar que la principal preocupación de las editoriales educativas actualmente no es tanto el competir entre sí por cuota de mercado. Eso es solamente el corto plazo. En el largo plazo, por lo que deben preocuparse las editoriales educativas es por el «no uso» de sus materiales.

«Wikipedización»

Esto es algo que deben asumir los profesionales dedicados a la creación de contenidos educativos. A los libros de texto les está pasando ya lo que sucedió con las enciclopedias. En un primer momento, las enciclopedias en papel fueron sustituidas por otras digitales, que se «vendían» como más cómodas (¿recuerdan la Encarta de Microsoft?). Este es más o menos el momento actual con los libros de texto.

Pero en el futuro, ya no serán necesarios estrictamente hablando los libros de texto digitales producidos por las editoriales. ¿Para qué utilizar la Encarta cuando está la Wikipedia? Si quieren sobrevivir a medio y largo plazo, las editoriales de libros de texto, y en general cualquier proveedor de contenidos para las escuelas o para el aprendizaje, deberán aportar algún tipo de valor añadido real, objetivo y fácilmente comprensible por los «clientes», ya sean éstos los docentes prescriptores, las familias o los mismos estudiantes como clientes finales.

De lo contrario, serán más pronto que tarde engullidos por los Recursos Educativos Abiertos creados colectivamente, y que cuentan además con la ventaja de la personalización.

Seguiremos informando.

Julián Alberto Martín

La tecnología, ¿mejora la educación?

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