Lucía Ruiz, (Colegio Claret): “Había que romper no solo las paredes físicas de las aulas, también nuestras paredes mentales»

Lucía Ruiz, (directora de infantil Colegio Claret):

Cuando se entra al área de Infantil del Colegio Claret de Madrid, lo que se encuentra es un solo espacio, un aula única, grande y luminosa, un aula globalizada, para cada uno de los tres cursos. Un espacio que ahora está delimitado por paneles de cristal móviles, por las restricciones del COVID, pero que volverá a abrirse a los 125 niños de las 5 clases y a sus 10 profesoras, tan pronto como sea posible. Un espacio adaptado hasta el mínimo detalle: la decoración, la iluminación, las sillitas, hasta los retretes, son diferentes y adaptados a cada uno de los cursos. Un espacio sin mesas de profesoras, un proyecto rompedor, que requiere de un enorme esfuerzo de coordinación, imaginación y cariño. Siguiendo la senda iniciada por el colegio Claret de Segovia, Lucía Ruiz, directora de infantil y el resto del equipo directivo y de profesoras de esta etapa, se lanzaron a innovar radicalmente. Como dice Lucía Ruiz, a romper no sólo los muros físicos sino también los mentales, para descubrir que los niños, ahora, quieren aprender.

¿Cómo surge la idea de hacer esta aula extendida, esta hiperaula?

Nos dimos cuenta de que el mundo estaba cambiando y la educación seguía exactamente igual. Nosotros somos un cole de éxito, no teníamos que cambiar para captar más alumnos porque todos los años llenamos. Surge para ofrecer a nuestros niños algo diferente para cuando salgan y se vayan a relacionar con otras personas. A nivel de conceptos no hay problema, porque leer, escribir, matemáticas, lo van a aprender en cualquier colegio con cualquier metodología.

Buscábamos que fuera una metodología que a ellos les motivara a aprender. Esto que decimos mucho las profesoras y los pedagogos, que quieran aprender, se nos quedaba corto porque al final era: hoy toca la eme, mañana toca la ele… Y nos dimos cuenta de que en el mundo de ahora me tengo que relacionar con personas diferentes a mí, tengo que tener una mente mucho más abierta.

Llevaban muchos años, trabajando por rincones y había que romper no solamente las paredes físicas de las aulas, sino también nuestras paredes mentales a la hora de trabajar, innovar y querer hacerlo de forma diferente.

¿Cómo empezasteis?

Fuimos a ver colegios punteros, metodologías punteras que estén funcionando y cogimos cosas que a nosotros ya nos removían un poco el corazón y vimos cómo lo podíamos introducir también en nuestro cole. Habíamos trabajado desde hace 25 años con inteligencias múltiples, porque todos nuestros rincones van asociados a las inteligencias múltiples de Gardner, y dijimos, vamos a meter esas inteligencias dentro de los espacios, vamos a combinarlas y vamos a hacer unos espacios más a lo grande con nuestros niños.

Y ahí decidís unificar las clases

Decidimos darle una vuelta y que esos rincones pasen a espacios de aprendizaje a lo grande. Nos dimos cuenta de que el niño aprende mejor por proyectos, cuando hay un clic en su cabeza de curiosidad, como dice la neuroeducación. Cuando algo te sorprende dices ¿por qué me han decorado así la clase? Entonces llegas a casa y dices, oye, mamá, papá, he llegado al cole y estaba todo como si fuera unos experimentos, como si fuera un laboratorio científico. ¿Que se estudia ahí? Ellos empiezan a preguntar a los papás, a nosotras y ahí es cuando nosotras, aprovechamos esa curiosidad.

Y en el espacio de matemáticos sumamos estas dos probetas que tienen tres y dos milímetros de líquido, ¿cuánto será 3 + 2? y ahí metemos el objetivo matemático que tenemos para este trimestre, que es aprender a sumar hasta el 5. O si vamos a hacer un dictado, en vez de “mi mamá me mima”, vamos a hacer un dictado que tenga que ver con el proyecto que estoy trabajando. Por eso usamos su curiosidad, les descolocamos, como cuando al llegar se preguntan ¿por qué hay paraguas con números colgando, qué se va a hacer en ese sitio donde hay telas y tubos, por qué tengo tantos pinceles en este rincón?

Aula extendida del Colegio Claret de Madrid

¿Cuándo empezó el espacio abierto?

Empezamos hace 3 años con los de primero de infantil. La generación que lo inauguró pasará el curso que viene a primero de primaria y en primero de primaria trabajaremos de forma bimodal. Este modelo tiene que ir subiendo porque sería absurdo que esto empezamos a trabajarlo y que no siguiera como proyecto de cole. Como ya tienen asignaturas es más complicado, pero ya saben trabajar de forma bimodal. En determinadas asignaturas se abrirán clases de dos en dos y podrán trabajar entre ellos, abrir puertas.

Eso implica también reformas estructurales

Claro, por eso cada año, vamos habilitando el colegio a esa primera generación que va subiendo. Ya está reformado bachillerato que también está todo acristalado.

Pero en toda la primaria ya trabajan en cooperativo, nunca están sentados mirando a una tarima. Igual que nosotros trabajamos por rincones, ellos están agrupados de cuatro en cuatro y es todo cooperativo, tiene cada uno su rol.

¿Cuáles son las ventajas de este tipo de educación?

Lo que notamos es que los niños quieren aprender. Antes, a la hora de escribir decíamos, hemos dado la pe y la ele, pues vamos a escribir palabras con la pe y la ele. Ahora aprovechamos momentos. Están en la fase de egocentrismo absoluto en tres añitos, pues vamos a trabajar su nombre. Los niños van por la calle y dicen, esa es la letra de mi nombre, y luego amplían a sus amigos del alma, a papá, a mamá… trabajamos mucho con sus nombres. A la hora de trabajar en el aula cuando quieren escribir te dicen: es que mi animal favorito es el pato y entonces como se acuerdan cómo era Pablo pone esa “pa”. Y la “to”, pues se acuerdan de su amigo Tomás. Y el niño escribe «pato» porque quiero escribir «pato», no porque la profesora le ha dicho que lo escriba, es porque ellos quieren aprender, ojo. Es una motivación en la que ellos son realmente los protagonistas de la enseñanza. Muchas veces queda muy bonito decirlo, pero al final tú dices, no mira, tengo yo aquí mi programación, tenemos que aprender esto, esto y esto.

Sabemos que el objetivo final de la etapa de infantil es que salgan con una lectura comprensiva, con una escritura y con unas matemáticas asentadas. Y ese objetivo lo tenemos todas, pero respetando muchísimo la maduración de los niños. Todos los niños no tienen que saber la pe la ele la eme y la ese el día 9 de marzo, vas respetando también sul ritmo.

Y luego la socialización. A la hora de socializar, de negociar entre ellos, la resolución y la mediación de conflictos que hay entre ellos es tremenda. Haces alumnos más humanos, más cercanos los unos a los otros.

También nos ayuda mucho el aula TEA, tener nuestros alumnos con espectro autista lo hemos notado muchísimo. En este tipo de aulas en el que todos son diferentes hay un hueco para todos. Lo que se busca es que el niño pase el mayor tiempo posible con sus compañeros de ordinaria, no queremos que estén todo el día metidos en el aula TEA.

Con este modelo tenéis más profesores que con un modelo tradicional.

Tenemos a cinco profesoras, una por clase, a las dos profesoras de inglés que estarían solamente en una de las aulas, a las dos personas de PT, que estarían haciendo refuerzo educativo, porque todos nuestros refuerzos se dan dentro del aula, un auxiliar, y en muchos momentos viene nuestra psicopedagoga de infantil.

Aula extendida del Colegio Claret de Madrid

En la metodología tradicional se cierra la puerta de la clase y hay una profesora para 25. En esta metodología tengo 10 para 120, o sea, en proporción tocan a menos y al dividir por espacios está una profe con 7 niños. Porque cuando, por ejemplo, están en la cocinita, yo no tengo que estar supervisando el juego simbólico y además los espacios están pegados. La profesora no les dirige, está a su lado. Entonces una profesora puede estar con 14 niños, dirigiendo dos espacios. Uno es de trabajo, que controla, y otro espacio es de juego en el que está presente. O sea que en proporción al final tienes una enseñanza mucho más específica en el niño.

Sobre todo, porque desaparece la mesa de la profe. La mesa puede ser una barrera tremenda, porque al final la profe se sienta y ahora con las nuevas tecnologías, cuando en casi todos los coles cada profesor tiene un ordenador, es muy tentador.

Tenemos tres pantallas de uso pedagógico, que van rotando por ese espacio que se suelen usar para las actividades de inglés. La profesora no tiene ni su ordenador ni su mesa, tiene que estar donde están los niños. Es como nuestro mantra, no paramos de decírselo: chicas, las profes, donde están los niños.

También desaparece que cada niño tenga su sitio. Un niño ocho horas sentado en la misma silla no va a aprender mejor que un niño que se disfraza, que se tira por el suelo a construir… sentados no aprenden más, ni mejor, y menos niños tan pequeños que necesitan moverse.

¿Qué es lo que se pierde, cuál es el inconveniente?

La coordinación fue fundamental, como no te coordines bien con tus compañeras, como no hagas un equipo bueno, el proyecto hace aguas.

La profesora puede perder un poco de autonomía individual, que yo creo que queda un superado por lo que al final te enriqueces. Yo sé que ellas lo notan como pérdida, pierden el decir “estoy aquí mi clase y hago lo que lo que quiero”, pierden la flexibilidad… Pero ellas tienen cuatro momentos con sus niños todas las mañanas: cuando entran, cuando vuelven del patio y del comedor y cuando se van. En esos cuatro momentos están ellas solamente con su aula. Los niños no están rotando constantemente. Y los niños siguen teniendo la referencia de su tutora, que era al gran miedo que teníamos nosotras.

¿Este tipo de formación está alineada con el resto del colegio?

Todos los profesores del colegio, de infantil a bachillerato, nos reunimos para definir un perfil de alumno. Está publicado en la página web, hay protocolos que definen el perfil de alumno del Claret que queremos que salga cuando acaba segundo de bachillerato con nosotros. Es un perfil súper específico y cuando hicimos eso fuimos viendo en infantil, primaria, ESO y bachillerato qué íbamos a hacer. Así hemos trabajado el perfil del alumno, los protocolos de prevención de abusos sexuales, la mediación y resolución de conflictos, el bullying

Al final somos un colegio muy grande, si cada etapa fuéramos por nuestro sitio y esto no tuviera continuidad sería absurdo. A los papás que vienen a elegir colegio les digo: no elijáis el cole por lo que estáis viendo en infantil, elegidlo por lo que va a pasar en primaria, pregúntame qué va a pasar en secundaria…. Es verdad que cada etapa es diferente, la ESO es la ESO y bachillerato tiene la presión de la Selectividad, tenemos currículos diferentes… Pero sí que es verdad que la base metodológica tiene que ir subiendo y aprovechar las virtudes.

Tengo niños de infantil que son autónomos, que saben rotar por espacios, que son capaces de gestionar las emociones, la frustración… es verdad que a lo mejor no te van a hacer una letra metida en cuadrito caligráfica igual que la metodología tradicional, porque no la llevan tan perfecta. Pero les encanta escribir, no tienen miedo a escribirte cualquier cosa, y son voluntarios para cualquier actividad. Ahora hemos sacado la extraescolar de debate y es un éxito. ¿Por qué? Porque son niños que dicen: sé argumentar, me gusta decir esto, me gusta hacer esto otro. En infantil sembramos, a veces vemos algún brote en primaria, van creciendo y luego ya van saliendo más en la ESO y Bachillerato y ahí hacen una cosecha buena. Pero claro, para eso hay que ir regando desde pequeñines.

¿Ha sido necesario hacer mucha formación con las profesoras, les ha costado adaptarse?

A mí me ha recordado muchísimo cuando salimos todas de la carrera, por la ilusión con la que sales. Lo primero me decían, no fastidies Lucía, qué televisión táctil, qué paredes de cristal, que van a ver todas mis compañeras cómo lo hago… Pero se ha curado mucha inseguridad, a muchas les ha subido la autoestima, se han reilusionado con su trabajo; parece que no, pero cuando estás en un espacio bonito que llama a probar, a experimentar, con niños motivados, trabajas de otra manera.

Claro que fue difícil, claro que el primer mes es súper duro para ellas. Lo han pasado mal, han echado muchísimas horas porque al final en esta metodología no queríamos tirar de fichas, fichas, ficha…

Y ahí está la importancia de hacer el grupo de profes. Nos hemos vuelto locos buscando la combinación para poner a la que le faltan cinco años para jubilarse, pero tiene unas tablas que te mueres, ponerla con esta jovencita con unas ideas que te mueres para que vaya contrarrestando. Es muy complicado, porque aparte de eso hay que contar con el carácter personal de cada una, las ganas, las no ganas, ponerlas con alguien con quien emocionalmente vayan a estar bien trabajando. Ahí tuvimos que hacer unos cambalaches tremendos a la hora de hacer equipos y por ahora funcionan bien.

Pero los primeros meses siempre es complicado y sobre todo en tres añitos que entran llorando. Hay momentos durillos porque al final cuando arrancas algo así es duro, pero cuando te ilusiona, te motiva.

Y luego que salga en las noticias, que vengan de un montón de colegios a verlas, ver que su trabajo es diferente y que otras personas quieren aprender de ellas, eso también les hace pensar que algo están haciendo bien.

Aula extendida del Colegio Claret de MadridLa planificación diaria debe ser complejísima…

Los niños pasan por todos los rincones cada dos o tres días, dependiendo de la edad. Normalmente son dos días, luego tienen uno de descanso donde están siempre con su profesora con cualquier otra actividad y luego tienen otros dos días en los rincones.

Esos dos días, si por ejemplo estamos trabajando las Olimpiadas, en el espacio de los disfraces se van a disfrazar de algo relacionado y en el espacio de constructores lo mismo. Es decir, al programar se trata de definir lo que se trabaja en cada espacio y asignar quién se encarga de cada rincón.

Cuando tienen tres años tiras de triángulo para las rotaciones. Con cuatro años tiramos de triángulo, pero ellos ya se lo saben, siguen las flechitas, y en cinco años es una maravilla. En cinco años les decimos: chicos, en estos dos días hay que hacer estos rincones y se los explicamos.

Y la semana anterior en los cuatro momentos en los que están con su tutora, hacen juegos y actividades también programados, para darles un conocimiento previo para que puedan hacer la tarea de la semana siguiente. O sea una barbaridad de programación.

El primer año es más complicado. Gracias a Dios nosotros tenemos digitalizadas todas las programaciones para que las compañeras que vengan detrás tengan una base para empezar.

¿Y las familias cómo lo reciben?

Cuando vienen las familias a ver el cole les digo: si no visualizáis a vuestro niño corriendo por un aula así, id a una metodología más tradicional. Pero la verdad que yo les veo disfrutar tanto… no hay niños que no encajen en este tipo de aula.

Hay padres que me dicen, es que mi hijo es muy tímido. Pues precisamente este sistema le viene bien. Y además no va a sufrir. Nosotros no buscamos que todos sean niños “protas”, ni cambiar al introvertido por extrovertido. Lo que buscamos es, si te cuesta, darte las herramientas para que tú sigas siendo introvertido, pero a la hora de relacionarte con otros en determinados momentos, como una exposición en grupo o tener que hablar en público, tengas estrategias para no pasarlo mal, para poder hacerlo. Sigue siendo tímido, no pasa nada, pero que el día de mañana eso no te corte para poder avanzar en tu vida como adulto.

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