María del Socorro Fuentes (EC Extremadura): «Los centros tenemos que hacer un esfuerzo para comunicar más y comunicar mejor»

María del Socorro Fuentes (EC Extremadura)

La hermana María del Socorro Fuentes es muchas cosas. Religiosa de las Josefinas Trinitarias, es la directora general y directora pedagógica de ESO y Bachillerato en el colegio La Asunción que su congregación tienen en Cáceres, y donde también da algunas clases de Química. Y además es la secretaria general de Escuelas Católicas de Extremadura. Todo ese trabajo le da una visión privilegiada de la situación de la educación en la comunidad extremeña, de sus problemas y sus retos y también de sus luces. Es además, una de las impulsoras de UNIEXPO, la única feria de universidades que se celebra en la comunidad extremeña, y que cuenta con la colaboración desde su primera edición de Escuelas Católicas de Extremadura. De todos estos temas, y de algunos más, ha conversado con ÉXITO EDUCATIVO.

Dirigir el colegio, dar alguna clase de Química, la congregación, Escuelas Católicas… ¿cómo tiene tiempo para todo?

Pues ya digo que eso es muy fácil. Hay dos cosas muy importantes aquí. Lo primero es gestionar el tiempo para no hacer bobadas, porque realmente te tienes que centrar en lo fundamental. La gestión del tiempo es muy importante, a nosotros nos lo enseñaron desde pequeños y yo creo que lo he vivido y lo he podido aplicar en mi vida.

Y luego hay otra cosa que lo hace fácil y posible y es liderar equipos que son extraordinarios, de gente comprometida y de gente vocacional, que está detrás y que hace posible que todas estas cosas se puedan realizar. La clase de Química me compete exclusivamente a mí, pero en la gestión de las cosas tú acompañas, tienes un equipo que lo hace posible y que está siempre detrás trabajando.

¿Cómo diría que es la situación de los colegios católicos en Extremadura en general?

Pues yo diría que es bastante complicada. Pero bueno, es complicada, difícil, pero no imposible. Porque yo creo que hay mucho desconocimiento de lo que es la Escuela Católica, de la labor que realizan los centros. Hay muchos estereotipos creados que se han ido asentando en la sociedad a lo largo de los años. Y eso hace bastante difícil nuestra labor.

Es verdad que la Escuela Católica es evangelizadora, lo tiene que ser, es así, pero eso no implica que estemos todo el día rezando, como están pensando algunos. Tampoco discriminamos a nadie ni por motivos religiosos, ni por ningún otro. Nuestros centros precisamente son centros inclusivos, porque esa es realmente la traducción de católico. Católico es universal, es para todos. Nuestros centros son centros abiertos a todos.

Los proyectos que tenemos los centros yo creo que son compartidos, o que deberían ser compartidos, por la sociedad: el respeto, la libertad, la solidaridad, esos son los valores en los que educa la Escuela Católica.

Y luego la educación en España tiene problemas, y en Extremadura tenemos esos problemas agudizados por el tipo de autonomía que tenemos.

¿Qué problemas son esos más concretamente?

Las dificultades en recursos humanos y en recursos económicos es un problema para nosotros y más en nuestra comunidad. Si todos tenemos una infrafinanciación, en Extremadura todavía es más acuciante el problema que en otras comunidades.

Cada comunidad valora de una manera o de otra a la escuela concertada, y nosotros siempre estamos a la cola, y a la cola es realmente que no queda dotación para nosotros. Si nos comparamos con otras autonomías somos de las que estamos peor en todos los campos: en recursos, en dotación, en horas de profesorado… tenemos una situación bastante difícil. Pero a pesar de eso seguimos adelante.

¿La bajada de ratios también puede amenazar la viabilidad de algún centro?

No es que lo pueda amenazar, de hecho, ya lo está amenazando. Por la situación que tenemos hemos recibido este problema un poquito más tarde que en otras comunidades. Aquí la bajada de natalidad se ha notado en estos años. Yo creo que se necesitaría una buena política de apoyo a las familias para que realmente la natalidad no fuera la que tenemos. El otro día decían que aquí, en Cáceres, había muchas más mascotas que niños. Esta es una realidad que estamos viviendo.

Junto a eso nuestra Comunidad Autónoma tiene una política muy establecida y muy estructurada y esa política no favorece para nada a nuestros centros. Esa bajada de natalidad, que es verdad que es una amenaza para la educación, se podría ver como una oportunidad de mejorar y reforzar los equipos de los centros que estamos funcionando con mínimos. Se podía mejorar un poquito la educación por ahí, pero no hay voluntad política de hacerlo.

¿Compensan los efectos de la bajada de natalidad de alguna manera?

Lo que los centros están haciendo sobre todo es darse a conocer. Yo me quejaba antes del problema del desconocimiento, pero eso es en parte culpa nuestra. Hemos trabajado el interior de nuestros centros muy bien, pero luego no realizamos esa labor de comunicación. Hay veces que ni siquiera nuestras propias familias saben todas las cosas buenas que se hacen en los centros, hay mucha vida que a veces es desconocida hasta por los más cercanos. La comunicación es un problema al que quizá no hemos dedicado recursos, porque tenemos pocos. Pero tampoco nos hemos dedicado a formar a las personas.

Hay que entender que los docentes tenemos tantos frentes abiertos, que es extremadamente difícil llegar a todos. Pero es verdad que, sobre todo hoy en nuestra sociedad, es necesario que los centros aprendamos a comunicar lo que hacemos y a comunicarlo bien. Es una asignatura todavía un poquito pendiente entre nosotros. Yo no diría que muchos no lo estén intentando o que otros no lo estén haciendo bien, pero creo que la generalidad de los centros tenemos que hacer un esfuerzo para comunicar más y comunicar mejor.

¿Cómo están afrontando todos los cambios educativos y particularmente lo que está suponiendo adaptarse a los nuevos currículos que han llegado tan tarde?

Ese es nuestro problema. A día de hoy en Extremadura no han salido los currículos. La semana pasada en el Consejo Escolar se aprobó el de los pequeños, pero es que faltan decretos incluso a nivel nacional. En este momento entre los colegios, los directores y los profesores, hay una inseguridad muy grande. Estamos terminando un curso y me imagino que todos al final de curso aprovechamos para cerrar y para irnos preparando con vistas a lo que tenemos que intentar implantar el año siguiente. Nosotros acabamos el 30 de junio, y como en junio no salga todo… el 6 de septiembre tenemos que estar en las aulas y no sabemos ni con qué profesores, ni con qué currículum, ni cuándo vamos a decidir, ni cuándo vamos a programar.

Ha sido una reforma que podría haber sido muy buena, pero se ha hecho muy rápido, contando muy poco con la comunidad educativa. Ahora, aquí en Extremadura sí que se ha abierto una consulta para que hagamos aportaciones al currículum, pero claro, a estas alturas, cuando los profesores estamos terminando, casi ni tenemos tiempo de ponernos a pensar en eso.

Lo que no quiere decir que nuestros centros no estén preparados, porque metodológicamente nosotros no vamos a tener ningún problema. Parte de las cosas que están en la ley ya las estamos aplicando en nuestros centros: metodologías activas, aprendizajes cooperativos, trabajar por proyectos, trabajar por ámbitos, en escenarios… eso lo están haciendo los centros. Claro, el problema va a ser si luego legalmente se nos va a dejar esa libertad que decían que nos iba a dar la ley, para poder desarrollar eso en los colegios. Que mucho me temo que no va a ser así, tal y como están saliendo de cerrados los borradores de los currículos.

Estamos ahora mismo con un interrogante muy grande, a la expectativa, a ver qué sale.

Escuelas Católicas fue uno de los impulsores de UNIEXPO que sigue siendo la única feria universitaria de Extremadura.  ¿Qué es lo que aporta a los alumnos extremeños?

Cuando la apoyamos desde Escuelas Católicas, lo que yo veía y a mí me parecía muy interesante, es que aporta a los alumnos visión, apertura, es como una ventana a otra realidad. Somos una autonomía que estamos un poquito separada, y es verdad que se hacían ferias en otros sitios, pero al estar tan lejos geográficamente, nosotros no podíamos acercarnos, y nuestros alumnos menos. Traer aquí a las universidades les abre la mente a los alumnos, les da otra visión de las cosas, del mundo universitario en general.

Es verdad que hay una realidad aquí en Extremadura y que está preocupando a la Comunidad y es que muchos de los alumnos que tienen muy buenos expedientes no se quedan a estudiar aquí, sino que se van. Claro, hay que entender que los alumnos empiezan a proyectar cuál va a ser su futuro. Si miran alrededor y piensan qué salidas voy a tener yo aquí, pues entonces miran a ver dónde se pueden ir preparando para irse situando de otra manera. Porque el mundo realmente es global y hoy los alumnos viajan por todos los sitios y no tienen ningún problema en ir a estudiar a otro lugar. Para mí UNIEXPO creo que les da visiones, les abre a otras realidades, a otra realidad universitaria.

Pero hay que darles la oportunidad de que vayan y que vean, y que se formen donde quieran y luego, si quieren regresar a su comunidad y pueden, pues también sería extraordinario.

¿Cómo se imagina que sería el mejor colegio del mundo?

Esa pregunta es extremadamente complicada, ponerse a soñar… Pero bueno, yo diría que aunque nos estamos fijando mucho en las metodologías, en cambiar, en modificar las estructuras de los centros – que es verdad que estamos haciendo centros más modernos que realmente sean reflejo de la sociedad-, yo me fijaría en otra cosa. Yo me fijaría fundamentalmente en las personas, porque al final los centros y los colegios los hacemos las personas. Y cuando hablo de personas me fijarían en los alumnos, en los docentes y en las familias.

¿Cuál sería para mí el mejor colegio? Pues en el caso de los alumnos el que consiguiera que llegaran a desarrollar todo su potencial, fueran realmente felices, les sirviera el colegio como referencia en su vida y sacara la mejor versión de ellos mismos.

Para los docentes tener un equipo, un claustro, feliz, súper motivado, apasionado de la educación. Con eso ya basta, porque si es apasionado se va a formar, si es apasionado va a trabajar, o sea que sobraría todo lo demás. Apasionado de su labor educativa sería capaz de transmitir los valores, de motivar a los alumnos.

Para las familias, unas familias colaboradoras y que estuvieran felices y orgullosas de su centro. Entonces para mí serían unos docentes y familias que tuvieran una satisfacción altísima, que estuvieran contentos, que fueran la referencia para formar, como decimos nosotros, una familia realmente, una comunidad educativa. Eso sería para mí el ideal de centro.

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