María Laura Stillo Milano (Nemomarlin): “La labor de docente consiste en ayudar al niño a tolerar nuevas experiencias sin sentirse abrumados”

María Laura Stillo Milano

¡Bienvenidos a “Sonríe, hablamos de Educación Infantil”!. En esta entrevista exclusiva a María Laura Stillo Milano, tutora de aula y miembro del equipo directivo en la escuela infantil Nemomarlin Retiro. Con más de 30 años de experiencia en educación, María Laura se especializa en el primer ciclo de Educación Infantil y ha obtenido una amplia gama de certificaciones, como un Máster en Atención Temprana, cursos en musicoterapia, trastornos y alteraciones de conducta, y títulos en psicología infantil, entre otros.

Desde hace años sigo con admiración su trayectoria profesional, considerándola todo un referente, ya que al igual que en el grupo de Escuelas Infantiles El Mundo de Mozart, compartimos una perspectiva común sobre la educación de los niños y niñas, basada en potenciar sus fortalezas y talentos individuales.

¡Acompáñanos en esta conversación!

Comencemos hablando de las fortalezas y talentos individuales de cada niño, ¿podrías profundizar en cómo se puede comprender mejor ese equilibrio, que a veces resulta difícil de entender para las familias?

Es cierto que a veces las familias pueden tener dificultades para entender el equilibrio entre las fortalezas, los talentos y las debilidades de sus hijos. Para arrojar más luz sobre este tema, considero crucial comprender que los niños pequeños atraviesan una fase de construcción de su identidad, lo que los lleva a exhibir ciertos comportamientos menos adaptativos de lo que esperamos. Bajo una perspectiva adulta, etiquetamos estos comportamientos como ‘debilidades’. Las fortalezas, por otro lado, se manifiestan a través de conductas positivas que se consolidan en ellos gracias a la promoción de la seguridad y la confianza en la relación que mantenemos con ellos. Es especialmente relevante ofrecer apoyo cuando los pequeños experimentan un mayor estrés fisiológico, ya que esto favorece la construcción de una sana autoestima y la adquisición del autocontrol.

En el proceso, necesitarán que, en la educación y crianza, les proporcionemos el sentido de la corregulación emocional. Al alcanzar un equilibrio, serán capaces de descubrir y desarrollar sus talentos. La corregulación brinda una base sólida para apoyarles mientras aprenden y se aventuran en nuevas experiencias, enfrentan desafíos y se adaptan a las situaciones cambiantes de la vida. Este aspecto es fundamental en el enfoque de educar en fortalezas y talentos, ya que regular nuestras propias emociones nos capacita para tolerar mejor las sensaciones desagradables. Adoptar un enfoque positivo les ayuda a desarrollar nuevas habilidades y destrezas para gestionar la inquietud por sí mismos. Cabe destacar que corregular no implica esperar que ellos estén siempre contentos ni permitirles todo; más bien, sirve para dar autenticidad a la construcción de su identidad haciéndoles entender (desde nuestro actuar) lo siguiente : “soy visible”, “soy importante y mis sentimientos también lo son para los demás”.

¿Cuál es la importancia de trabajar las fortalezas de los niños desde una edad temprana?

Durante los primeros años de vida, los niños están en el proceso de construir su identidad y autoconcepto. No hay mejor enfoque que permitirles construir una plataforma personal y emocional basada en sus fortalezas, validando sus emociones positivas como impulsores de su desarrollo integral necesario para que aprendan a vivir en sociedad.

Las fortalezas o rasgos positivos del carácter se expresan ante determinadas situaciones y provocan emociones positivas auténticas (optimismo, curiosidad, humor, superación). Se diferencian de los talentos en la medida que éstas se pueden entrenar, y éstos últimos vienen de manera innata. Si no logramos construir un autoconcepto positivo de nosotros mismos,  tendremos dificultades a la hora de descubrir y desarrollar los propios talentos (físicos, mentales, sociales, técnicos, creativos , etc..) y por tanto los rasgos de personalidad positivos. Proporcionar a los niños todas las herramientas para que puedan contar con un universo emocional sólido les dará la oportunidad de poder enfrentarse a muchas situaciones adversas, a buscar cauces de expresión y motivación para encontrar gratificaciones internas, desarrollar su creatividad, el deseo y curiosidad por aprender e investigar. Es necesario aprender desde los primeros pasos de vida a saber incrementar las sensaciones o emociones positivas no sólo porque nos hacen sentir bien, sino porque además contribuye a un buen desarrollo de los recursos cognitivos, emocionales y físicos.

¿Cuál es la importancia de reconocer y potenciar las fortalezas y talentos individuales de cada niño en el proceso educativo?

Reconocer y potenciar las fortalezas y talentos individuales es fundamental en el proceso educativo. Desde nuestra escuela, seguimos los lineamientos de las inteligencias múltiples, observando científicamente las señales que nos brindan los niños. Descubrimos sus fortalezas y talentos innatos, lo que nos permite desarrollar un plan educativo personalizado. Esto no sólo fortalece su capacidad para enfrentar retos, sino que también contribuye a la construcción de una autoestima positiva y a la valoración del esfuerzo y la gratificación interna. Además tenemos un proyecto transversal que se llama NEMOMIND en el que afianzamos progresivamente los primeros pasos de los beneficios del mindfulness necesarios para acrecentar la conciencia o atención plena en cada acción que realizamos durante la jornada. Con estos recursos y estrategias que potencian un buen presupuesto emocional podrán transitar las situaciones que les provocan malestar o desborde a nivel de emociones o sensaciones.

¿Cómo se pueden equilibrar la crianza respetuosa y positiva con la necesidad de establecer normas y hábitos para el desarrollo adecuado de los niños?

Según Fredrickson (2001), las emociones positivas desempeñan un papel fundamental en la expansión de un repertorio saludable de pensamiento y acción, fomentando la resiliencia y generando espirales de estados de ánimo positivos que contribuyen al bienestar emocional. Desde mi perspectiva como educadora y madre, considero que una crianza o educación familiar es verdaderamente respetuosa y positiva cuando se enfoca en el desarrollo de las fortalezas. Este equilibrio se logra al establecer y hacer cumplir normas y límites apropiados para la madurez del niño o niña, al tiempo que se fomenta activamente la toma de decisiones, una necesidad evolutiva que se manifiesta especialmente a partir de los 24 meses, siendo una causa común de rabietas si no se aborda adecuadamente.

Es esencial utilizar un lenguaje que destaque las oportunidades más que las limitaciones, construyendo realidades positivas incluso en situaciones de error, aprovechándolas como valiosas fuentes de aprendizaje. Al abordar consultas sobre conductas disruptivas en el hogar, invito a las familias a reflexionar con la siguiente frase: “Tu hijo te está pidiendo a gritos (y a veces a golpes) que le muestres los límites para sentirse más seguro y cuidado”.

En estos tiempos surge una confusión entre una crianza respetuosa y ser padres permisivos o sobreprotectores. Algunas familias evitan que sus pequeños lloren o experimenten sensaciones desagradables, y creen que por su bien les intentan evitar transitar situaciones difíciles, con la creencia errónea de que están protegiéndoles. Esta tendencia, conocida como padres helicópteros, está generando plataformas emocionales inestables en los niños, con un bajo interés por superarse y aprender. Por esta razón, he dedicado tiempo a investigar y acompañar a las familias en la implementación de planes de crianza respetuosa y positiva.

¿Cómo se puede ayudar a los niños a superar sus debilidades sin que se frustren?

Es esencial recordar que todos poseemos debilidades y áreas de mejora. Para guiar a los niños y las niñas en la superación de estas debilidades de manera positiva, es fundamental fomentar y validar todos sus estados emocionales y fortalezas personales, impulsándoles hacia un desarrollo personal y social saludable. Nuestra labor consiste en ayudarles a tolerar nuevas experiencias y situaciones, buscando un equilibrio que les permita enfrentar desafíos sin sentirse abrumados, evitando así la generación de frustraciones paralizantes.

Crear “zonas de desafíos” es crucial para favorecer el crecimiento y la maduración, permitiéndoles alcanzar su máximo potencial con el apoyo necesario. Educar desde estas zonas implica fomentar su tolerancia a la frustración, enseñarles a posponer la gratificación y a mantener la calma frente a los obstáculos. La corregulación emocional en estas edades tempranas se convierte en un pilar, acompañándolos amorosamente, estableciendo normas y límites coherentes y firmes, sin juzgar.

Educar desde el amor genuino implica poner límites de manera consciente, utilizando el “no” de manera prudente, reservándolo para situaciones de riesgo o peligro. Adoptar un lenguaje positivo implica abordar el comportamiento inadecuado sin emitir juicios sobre la personalidad. Evitar el exceso de elogios es crucial, ya que puede generar dependencia emocional y pasividad al hacer que los niños asocien los resultados con su valía. Nuestro enfoque debe ser alentador, sin comprometer su autoestima genuina.

Has mencionado casos de desborde emocional en algunos niños, ¿cómo se puede trabajar con esos casos y apoyar tanto a los niños?

Este tema ha captado mi interés durante varios años, intensificándose especialmente después de la experiencia de la pandemia. El acelerado ritmo de vida de los adultos, que afecta el ritmo biológico más pausado de los niños. Sumamos otra causa que lleva a no comprender ese ritmo natural: por cultura solemos adoptar posturas moralistas, etiquetando  las conductas de los pequeños a veces por buenas o malas, obedientes o desobedientes. Es crucial comprender que los niños rara vez se “portan mal” sin razón.

La situación se complica cuando, frente a desbordes emocionales o rabietas, los padres y madres se sienten evaluados, buscando desesperadamente eliminar o encubrir estos episodios para no dejarse invadir por las emociones que vienen de las exigencias sociales, e intentar comprender las pistas que esa conducta nos está dando sobre la experiencia que está teniendo ese niño o niña sobre el mundo y de cómo debe integrarse en él. Deberíamos dejar de juzgar las conductas como adecuadas o inapropiadas y empezar a interpretar esas señales para acompañar a los niños a reaccionar de manera adaptativa ante el mundo.

La corregulación es esencial; debemos acompañar a los niños para que gestionen retos con flexibilidad, superen situaciones adversas y establezcan vínculos amorosos. Al comprender y validar sus emociones, les brindamos la seguridad de sentirse comprendidos y valorados, incluso en medio de una pataleta, enseñándoles a tolerar y comprender mejor sus sensaciones desagradables y emociones básicas. Este tema es profundo y proporciona datos fascinantes que invitan a la reflexión. Desde que descubrí estas nuevas perspectivas educativas, me he vuelto a enamorar aún más de mi vocación, ha renacido con más fuerza.

¿Cuál es el papel de la escuela y de los padres en el manejo de los casos de desborde emocional en los niños?

La escuela y los padres desempeñan roles complementarios en el manejo de los desbordes emocionales. Ambos comparten el objetivo de formar personas integrales capaces de adaptarse a las distintas situaciones para poder disfrutar de una vida  plena y feliz. Una educación basada en la disciplina positiva busca establecer las bases de la crianza a través del respeto  y el estímulo, con límites claros y coherentes. Las normas y límites claros, lejos de generar miedo, promueven relaciones basadas en el amor, brindando protección y seguridad esenciales para el crecimiento emocional saludable de los niños.

Es importante trabajar juntos, en colaboración, para proporcionar una educación que desarrolle aptitudes relacionales que mejoren la capacidad de tomar decisiones acertadas, promueva habilidades que potencien las fortalezas, y construya positivamente la autoestima y enseñe a valorar el camino hacia metas elevadas. Esta es la esencia de educar en fortalezas, respaldada por dos pilares fundamentales: el optimismo y la resiliencia. Mientras la atención a lo negativo asegura la supervivencia, el enfoque positivo impulsa el crecimiento. No se trata de engañar con falsos elogios o crear ambientes artificialmente felices, sino de empoderar justamente las cualidades positivas de cada individuo, construyendo un sólido autoconcepto e identidad desde las primeras etapas de la vida.

Hoy, en “Sonríe, Hablamos de Educación Infantil”, hemos explorado la importancia de educar desde las fortalezas y talentos de cada niño con María Laura, una educadora apasionada con más de 30 años de experiencia en educación infantil. Hemos aprendido sobre la construcción de la identidad, la relevancia de las fortalezas y talentos, y cómo equilibrar la crianza positiva con la necesidad de establecer normas y límites con amor.

Gracias, María Laura, por compartir tus conocimientos y experiencias. Ha sido un placer conversar contigo sobre un tema tan importante en la educación infantil.

Por Denise Zarruk Vargas, directora del grupo de escuelas infantiles El Mundo de Mozart.

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