Máximo riesgo: ¡Hay que tocar a rebato!

Me van a permitir que en esta ocasión deje a un lado las licencias literarias y que me centre en advertir de las gravísimas consecuencias que tendría para el sector educativo privado y concertado los rumores que se empiezan a oír por los mentideros de la Villa sobre las pretensiones de éste, nuestro gobierno, de imponer un IVA del 21% a la Educación y Sanidad Privada.

Aparte de los argumentos ideológicos que sostengo y que, desde mi punto de vista, hacen necesario que cualquier sociedad libre deba contar con una educación privada de calidad, accesible y de libre elección por sus ciudadanos No solo porque es un motor que arrastra al sector hacia el desarrollo y la innovación por su necesidad de tener que estar siempre a la vanguardia educativa, sino porque también es un coste que se ahorra el Estado al no tener que escolarizar a esos alumnos en sus propios centros.

Estamos hablando, para que el lector contextualice el problema, de que una medida de estas características probablemente sería la puntilla para muchas escuelas infantiles, colegios, universidades, centros de posgrado y centros de otras enseñanzas que verían como un IVA del 21% repercutido sobre sus clientes generaría un coste extra imposible de asumir por parte de éstos. No olvidemos que muchas de esas familias hacen un verdadero esfuerzo económico por llevar a sus hijos e hijas a estos centros y que el IVA es un impuesto indirecto, esto es, que se repercute al producto/servicio que el consumidor adquiere.

Para aquellos que piensen que una posibilidad factible es que parte de ese impuesto pudiera ser absorbido por los centros, tengo que señalar que los márgenes sobre ventas (ROS) de muchos de éstos oscilan entre el 5% y el 25%, lo que implicaría, de facto, o hacerles incurrir en un escenario, en el mejor de los casos, de una disminución drástica de sus márgenes operativos o, en el peor, de caer en pérdidas. En fin, un desastre económico en toda regla.

¿Pero es eso lo que quieren?
Uno que, aún incluso con la edad peca todavía de ingenuo, se ha pasado el verano denunciando la incapacidad de este gobierno y de su Ministerio de Educación, pero a raíz de las últimas noticias, a saber:
Celáa anuncia que, de nuevo, se va a poder pasar de curso con asignaturas suspensas.
– Unido a esta pretensión de gravar con el 21% a los centros privados,
empieza a pensar que todo forma parte de una estrategia bien pensada para destruir el sector educativo privado. El “sueño húmedo” del nuevo Largo Caballero del S.XXI y de toda la panda de palmeros chavistas, radicales “naZionalistas” revolucionarios de izquierdas y “akratas” desfasados, que conforman este nuevo “Frente Popular”: la NACIONALIZACIÓN EDUCATIVA Y SANITARIA. Han sofisticado el “¡Exprópiese!” venezolano, por una vía fiscal más inteligente. Eso sí que hay que reconocérselo a nuestro nuevo Largo Caballero. Listo, es. Dañino, más aún.

Se avecinan tiempos difíciles en lo económico. En los próximos meses vamos a asistir a un goteo incesante de noticias relacionadas con el derrumbe económico de nuestro país y sus consecuencias en el tejido productivo y laboral y eso no es más que un fantástico caldo de cultivo para que mucha gente abrace, por necesidad, causas populistas, y justifique, hasta por comer, que se derriben todos los cimientos de una democracia liberal. Eso ya ha pasado. En Cuba, en Bolivia, en Venezuela, en Argentina, en Ecuador…. Nos llevan hacia ello. Sin duda.

Con esta medida, además, se estarían “saltando a la torera” los criterios de la Directiva 2006/112/CE de la UE, que detalla en su artículo 132.1) que «los Estados miembros eximirán las operaciones siguientes»… y los apartados b), c), i) y j) los dedica expresamente a la «hospitalización y asistencia sanitaria» y a «la enseñanza escolar o universitaria», respectivamente (Fuente: El Español). Lo mismo es que, hasta Europa, empieza a ser una molestia para ellos.

Que nadie se llame a engaño. Ningún subsector que reciba pagos externos va a estar libre de esta medida. Da igual que inicialmente dejen fuera a Fundaciones o Asociaciones sin ánimo de lucro, al final caerán, porque esta es una medida política, no económica. Aunque traten de vendérnosla como tal. Nos dirán que necesitan recaudar, pero en realidad, la medida responde a un enfoque ideológico. NO quieren educación privada de ningún tipo. Molesta. No se puede adoctrinar a los alumnos que asisten a ella.
Y me permito recordar el poema/reflexión de Martin Niemöller:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

¡Que vuelva el PSOE, por favor!. El nacido de su “refundación” de Suresnes, digo.

Jaime García Crespo, CEO de Educación y Sistemas

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