Miguel Ángel Dieste (Marianistas): «La dirección escolar es el segundo factor de éxito en el aprendizaje»

Miguel Ángel Dieste: "Lo que caracteriza al colegio Ntra. Sra. del Pilar de Madrid es que es un colegio con un Proyecto Educativo claro, con identidad, y que busca la educación integral de sus alumnos, atendiendo todas sus dimensiones".

Miguel Ángel Dieste, natural de Tudela (Navarra), es religioso marianista y director de la Red de Colegios Marianistas de España desde 2016. Ejerce el cargo de viceprovincial de la Compañía de María en España y es vicepresidente del Patronado de la Fundación SM. Posee una amplia trayectoria profesional que le han llevado a diferentes provincias españolas; director del colegio Ntr. Sra. del Pilar en Jerez de la Frontera (Cádiz), director del colegio SUMMA Aldapeta de San Sebastián —en un proyecto Inter Congregacional—, profesor de distintas materias y centros educativos. Además, Miguel Ángel Dieste a lo largo de su vida ha desarrollado otras actividades, como el voluntariado y la educación —formación de actividades de tiempo libre—.

Este recorrido profesional, cercano a la realidad docente y del alumnado, le hacen un gran conocedor de la educación. Por este motivo, y como director actual de los Colegios Marianistas —de los más valorados y reconocidos en el sistema educativo español—, desde ÉXITO EDUCATIVO hemos querido conocer su opinión respecto a temas diversos que tienen que ver con la dirección docente, el «secreto del éxito» de los colegios que dirige, sus percepciones sobre el rumbo de la educación y los problemas educativos que tienen que ver con el acoso escolar.

¿Cómo ve Miguel Ángel la situación educativa española en este momento? ¿Qué sería necesario para incrementar la calidad y solidez del sistema educativo?

Lo primero que quiero es transmitir una mirada positiva de la educación, porque es la mejor y más importante actividad humana (formar personas) y creo que no se debe perder nunca esa mirada. La educación ha sido, es y será siempre una actividad fundamental para la sociedad y dependerá, en gran medida, de la calidad de sus maestros. Acabo de señalar ya uno de los principales elementos para la mejora de la calidad y solidez del sistema educativo: la mejora de la formación del profesorado. Si tenemos en cuenta que es el primer factor que incide en el aprendizaje y desarrollo del niño y joven, deberíamos establecer una formación más sólida que incluya una selección mayor de los candidatos, así como una formación práctica y un posterior seguimiento y evaluación.

Por otro lado, considero que un elemento clave a revisar en la educación actual es tener claro para qué educamos, antes de centrarnos en cómo educamos. Desde hace años vivimos en la vorágine de las metodologías y, quizás, hayamos perdido un poco el sentido más auténtico de nuestra tarea educativa: saber para qué educamos. Este para qué siempre estará determinado por el modelo de persona y de mundo, por lo que, antes de decidir qué metodologías implementar, un buen educador debe responderse a esta pregunta: «¿para qué enseño?, ¿para qué educo?».

Es evidente que ante esta pregunta siempre hay que hablar del «pacto educativo» esa imperiosa necesidad que debe poner la educación en su sitio por encima de los intereses políticos o de cualquier tipo, y en el que se imponga la importancia de un sistema educativo estable y de calidad para garantizar una sociedad democrática, libre, desarrollada y responsable.

¿Qué caracteriza a un centro como el Colegio Nuestra Señora del Pilar para que tenga tanta demanda y, por este motivo, muchas familias hagan cola para poder matricular a sus hijos?

Lo que caracteriza al colegio Ntra. Sra. del Pilar de Madrid es que es un colegio con un Proyecto Educativo claro, con identidad, y que busca la educación integral de sus alumnos, atendiendo todas sus dimensiones.  Es un colegio que trabaja por la calidad educativa. Un colegio con una tradición pedagógica que ha formado de manera integral a muchas personas. Un colegio que busca que su educación pueda llegar a todos y cada uno de sus alumnos. Es decir, busca la excelencia educativa, no solo en resultados, sino, y en especial, en la formación completa de sus alumnos. El colegio del Pilar educa no solo en el ámbito curricular, también en el extracurricular y a través de la oferta pastoral del centro.

Por otro lado, cuenta con un profesorado formado y comprometido con sus alumnos, con el centro y con las familias. Se cuida mucho la atención al alumno y la relación con las familias. Los alumnos tienen muy claro qué es lo mejor de su colegio: los profesores, los compañeros y la diversidad de oferta educativa.  La demanda es fruto del buen hacer educativo de muchos años y de la experiencia de muchos alumnos y familias que han salido satisfechos con la educación recibida en este centro. Al ser un centro concertado en la educación infantil, primaria y secundaria, el sistema de acceso es el mismo que en cualquier otro centro financiado con fondos públicos en España. El sistema de baremación establecido por la Comunidad de Madrid es el que rige para poder entrar en el centro.

¿Qué recursos comparten la Red de Colegios Marianistas de España? ¿Los aplican, además, en la gestión directiva?

La Red de Colegios Marianistas de España comparte recursos en todos los ámbitos que vinculan a un centro educativo. El objetivo principal es la calidad educativa de nuestros centros. ¿Qué significa esto? Ser fieles a nuestra misión educativa marianista cuya finalidad fundamental es ayudar al alumno a desarrollar lo mejor de sí mismo construyendo su propio proyecto de vida y así integrarse de manera creativa en el mundo que le ha tocado vivir y poder transformarlo. Para alcanzar esta misión, la Red tiene cinco grandes objetivos que aplica a todas sus áreas: pedagógica, pastoral, área económica y área de personas. Estos objetivos son: generar modelos, acompañar el desarrollo de nuestro modelo pedagógico en cada centro, impulsar proyectos educativos, ofrecer formación adecuada y evaluar personas y procesos.

A partir de este planteamiento, son muchos los recursos que se comparten. Por ejemplo, modelos pedagógicos que se llevan a cabo en todos los colegios respetando la idiosincrasia de cada uno, modelos pastorales que se implementan de igual manera en todos los centros, formación de directivos y de profesorado, políticas de selección comunes, gestión económica y administrativa centralizada y puesta al servicio del fin principal, políticas de inversiones e infraestructuras, etc. Todos estos recursos y modelos se comparten con todos los colegios de España, y también se están llevando al nuevo colegio que se abrirá en Baurú (Brasil) este mes de enero.

Con respecto a la pregunta concreta de la gestión directiva, es precisamente en este ámbito —junto con el económico— en el que más se comparte. Los directores generales se reúnen siete veces al año en encuentros que incluyen formación, reflexión, aprobación de propuestas e intercambio de ideas y recursos. A su vez, tanto los directores de etapa, como los responsables de pastoral y los administradores tienen tres encuentros al año para establecer propuestas y políticas de actuación comunes en muchos temas. Por último, una vez al año se juntan todos los equipos directivos para trabajar sobre nuestra identidad educativa y el modo de gestionar nuestros centros.

El acoso escolar y el ciberbullying son situaciones de acoso que últimamente preocupan mucho a las familias. ¿De qué medidas o programas disponen los colegios marianistas para prevenir y gestionar este tipo de problemas?

Efectivamente, y por desgracia, estas situaciones son cada vez más frecuentes aunque, en general, estamos contentos con el bajo índice de casos que tenemos en nuestros centros. Ello no quita que debamos estar preparados desde la prevención y tener protocolos de actuación por si se produjeran casos, además de lo que la ley nos obliga.

Como señalo creemos que, en primer lugar, lo más importante es la prevención. Para ello, existen los planes de convivencia que desarrollan multitud de acciones en cada centro, muchas de ellas establecidas desde el plan de tutorías. Como la mayor parte de colegios, en los últimos años, hemos comprobado lo importante que es la participación de los alumnos para la prevención de estos temas. De ahí, que proyectos como los hermanamientos, los alumnos ayudantes, el rincón de la escucha o los mediadores se hayan implementado en muchos de nuestros centros. También se cuenta con muchas instituciones externas que ayudan en la formación que ofrecemos a los alumnos sobre estos temas.

En segundo lugar, se ha trabajado mucho el protocolo de actuación ante estos casos. Unos protocolos que más allá de los que la ley exige y los RRI (Reglamento de Régimen Interior) obligan a tener hemos querido que se correspondan con nuestros valores, combinando la exigencia y el respeto con la búsqueda de la ayuda al supuesto acosador.

Por último, ponemos el foco también en las familias, ofreciendo formación general para todas, puesto que hay un gran desconocimiento de los padres con respecto a la realidad de esta situación y de los factores que influyen a que sea un hecho frecuente en la sociedad. Además, si desgraciadamente ocurre algún caso, tenemos establecidas medidas de actuación para ayudar a la víctima y al posible agresor.

En relación a la dirección y gestión de un centro educativo, ¿qué cualidades y habilidades piensa que debe poseer un buen director; es compatible la docencia con la dirección?

La dirección escolar es un tema fundamental para nosotros. Diría que dentro de las tareas de la Red es una de las principales y a la que más tiempo dedicamos. Tal y como nos indican los principales estudios de la actualidad (por ejemplo el norteamericano Fullan o españoles como Antonio Bolívar o Manuel Álvarez), la dirección escolar es el segundo factor de éxito en el aprendizaje (entendiendo por este el desarrollo completo) de los alumnos de un centro, por detrás solo del profesor. En definitiva, las personas (directores y profesores al cargo de estos directores) tienen una importancia fundamental en la finalidad de nuestras escuelas: el aprendizaje de nuestros alumnos. Por ello, queremos dedicarnos fundamentalmente a trabajar por el desarrollo personal y profesional de nuestros directores y profesores.

Partiendo de este planteamiento, nosotros hemos definido en un documento interno el perfil del líder o directivo marianista. Un director que conoce comprende y se compromete con la misión educativa marianista, que tiene una clara vocación educativa y que actúa desde los valores de la institución. Creemos que los directores deben ejercer su función con competencia profesional, lo que incluye competencias personales como la conciencia de sí, el dominio de sí, el espíritu de servicio, el compromiso o la formación permanente; también competencias relacionales, como el estilo propio de relación que establecemos en nuestros colegios, el acompañamiento, la generación de confianza, la comunicación y la resolución de conflictos; y también competencias directivas, como la autoridad, la visión, la creatividad, la toma de decisiones, el trabajo en equipo, la gestión y el liderazgo pedagógico.

Es este último uno de nuestros principales focos. Creemos que los directores tienen que ser auténticos líderes pedagógicos que sepan definir la visión, los valores y la dirección del centro, que se preocupen por mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje, rediseñar y enriquecer el currículum, reorganizar el centro, mejorar la calidad del profesorado y construir buenas relaciones dentro de la comunidad educativa.

¿Es compatible la dirección con la docencia?

Con respecto a la cuestión de la competencia de la docencia con la dirección hay dos posturas. Países como Francia donde la dirección está profesionalizada y el director es un gestor que no tiene relación con el aula, y países como el nuestro en el que los directores salen del claustro y son siempre profesores con más o menos formación directiva. Creo que el punto intermedio es, como siempre, el adecuado. El director debe ser una persona con una clara vocación educativa que reciba una sólida y profesional formación para ejercer su función de director. Considero que no es una cuestión de compatibilidad sino de necesidad. Un buen director pedagógico debe conocer, al menos dedicando una pequeña parte de su tiempo, cómo se desarrollan el aprendizaje en las aulas, debe conocer lo que es un niño y un joven, cuáles son las dificultades a las que se enfrentan sus profesores… en definitiva, debe conocer la realidad. Aunque sea poco tiempo el que pase en el aula, el director debe entrar dentro de ella. Además de ayudarle a conocer la realidad, contribuye a ganar en autoridad. He constatado como colegios o instituciones que han desarrollado buenos proyectos educativos o incluso han gestionado adecuadamente importantes procesos de cambio e innovación educativa estaban liderados por profesores que impartían clases. En nuestros centros marianistas, por principio, todos los directores dan clase, aunque sea pocas horas por tratarse algunos de centros muy grandes.

¿Nos puede dar algún detalle más sobre alguno de los programas de formación directiva que desarrollan?

Tenemos un programa de formación de directivos muy interesante titulado «En Buena Dirección» que pretende responder al perfil personal y al estilo institucional que tenemos de liderar y de dirigir colegios. El foco está puesto en la formación de competencias para ejercer un liderazgo pedagógico, así como otras que van vinculadas como son la visión, la gestión de personas, la comunicación o el trabajo en equipo, la creatividad, la formación permanente y, en especial, la formación en la identidad educativa propia, en nuestra tradición pedagógica y las herramientas adecuadas para, desde ahí, dirigir una escuela del siglo XXI.

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