Milei abre las puertas a cerrar el Ministerio de Educación, al despido de profesores y a los ‘vouchers’ educativos

Javier Milei, es un economista y político argentino, y, desde este domingo, el próximo presidente de la República de Argentina. Es conocido por sus opiniones ultraliberales y ha participado activamente en el ámbito político como candidato. Pero no se le conoce mucho de lo que piensa en materia educativa, sobre todo después de que en uno de sus polémicos vídeos promocionales afirmara que no iba a contar con Ministerio de Educación, o de “adoctrinamiento”, como lo llamó específicamente.

Milei ganó notoriedad en Argentina por sus opiniones económicas y su crítica al intervencionismo estatal. Se identifica como un defensor del liberalismo clásico y ha abogado por políticas de mercado libre, reducción del gasto público y reformas en el ámbito económico.

Su participación en la arena política generó un impacto considerable, especialmente entre aquellos que comparten sus puntos de vista económicos, y, de un tiempo a esta parte, curiosamente, de los más jóvenes. Casi toda una generación de millennials se ha volcado en él y volcado los votos a su favor, según los analistas.

A la espera de conocer más detalles sobre cómo será su gobierno, de lo que ha trascendido sobre lo que hará en materia educativa nada mejor que leer lo que sobre ello apunta en el programa electoral que ha recibido la mayoría suficiente para gobernar el país.

Agenda educativa ultraliberal

Lo más reconocible y llamativo es su disposición a “descentralizar la educación entregando el presupuesto a los padres, en lugar de dárselo al Ministerio, financiando la demanda”. Lo tendrá que explicar, desde luego, como cuantificar también otra de sus medidas estrella, el establecimiento de un sistema de ‘vouchers’ (vales) o cheques educativos. Un sistema de ‘vouchers’, también conocido como “de libre elección de escuelas”, se fundamenta en el financiamiento dirigido a la demanda en lugar de dirigirse a la oferta. En este enfoque, se otorgan subsidios a los estudiantes en lugar de a las instituciones educativas. Los estudiantes reciben vouchers reconocidos, y sus familias tienen la libertad de elegir a qué establecimiento educativo enviarlos. Este modelo promueve una dinámica de mercado, fomentando la competencia entre las escuelas por la matrícula. Se espera que esta competencia resulte en esfuerzos constantes por lograr mejores resultados y destacarse frente a otras instituciones.

Llama la atención su propósito de “generar competencia entre las instituciones educativas desde lo curricular en todos los niveles de educación, incorporado más horas de materias como matemática, lengua, ciencias y TIC, o por la orientación y/o la infraestructura”. Ahí queda el enunciado estricto de su promesa electoral en el programa.

Procederá, igualmente, a la “transformación curricular” donde, explica, “se promueva un enfoque pedagógico por habilidades, que va más allá de la simple transmisión del conocimiento”, advierte.

También anuncia la creación de la carrera docente de nivel universitario y de la carrera de directivos y supervisores, al tiempo que, en el ámbito más polémico, se compromete a eliminar la obligatoriedad de la ESI, la educación sexual, “en todos los niveles de enseñanza”.

Tiene previsto, así mismo, la modificación del Estatuto Docente y, atención, revisará “la posibilidad de eliminar licencias injustificadas” y la “de despido” de docentes.

Por último, modificará el diseño curricular aplicado a las intervenciones necesarias en función de los profesionales que necesita el país, a su juicio, y cita en programa electoral el caso de ingenieros, informáticos, etcétera, concluye.

Veremos también si no elimina el ministerio de educación como ya apuntó en un vídeo ya viral donde iba eliminando ministerios por considerarlos inútiles y en el caso del argentino por adoctrinamiento.

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