Monseñor Alfonso Carrasco: “La escuela católica es hoy un lugar de libertad”

La educación concertada y privada, y en particular de raíz católica, asiste con especial preocupación al debate sobre la reforma educativa impulsada por el Gobierno español. La Iglesia Católica, que ampara a la mayoría de estos centros docentes, aún confía en se reconduzca el debate que permita alcanzar el mayor consenso posible en torno a una reforma que, de momento, solo cuenta con el respaldo de una única parte de la comunidad educativa implicada. Sobre ello reflexiona Monseñor Alfonso Carrasco, Obispo de Lugo y presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura de la Conferencia Episcopal, en una entrevista exclusiva concedida a ÉXITO EDUCATIVO.

La reciente Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal expresó su preocupación por la reforma educativa. El secretario general, don Luis Argüello, habló de “gran inquietud”. Monseñor ¿Qué es, de todo el contenido hoy conocido, lo que más inquieta a la Iglesia de la llamada Ley Celaá?

Inquieta que, a pesar de poner el acento en algunos valores, como por ejemplo la equidad, no promueva y defienda suficientemente la libertad concreta, la de los padres y las familias, las comunidades educativas con sus instituciones y, al final, la de la sociedad entera. Esto afecta, por ejemplo, a regulaciones sobre la ERE o sobre la escuela concertada.

No todo el mundo ha entendido la celeridad por aprobar la ley de educación, ni mucho menos que, por primera vez en la historia democrática, no se haya consultado a la comunidad educativa ¿Cómo lo valora la Comisión Episcopal que preside?

La Comisión lamenta que la Ley no se haya tramitado buscando la participación más amplia de la comunidad educativa y con las consultas habituales en estos procesos parlamentarios. No nos parece que existan urgencias tales que obliguen a abandonar el camino de la participación y el diálogo, particularmente necesario en una Ley de educación, y para poder progresar hacia un pacto educativo real. Deseamos que los procedimientos seguidos no sean signo de una voluntad de apropiación por el Estado del protagonismo que corresponde en la educación a las familias y a la sociedad.

¿Qué cree que impide que la enésima reforma educativa vuelva a no contar con el consenso que cabría esperar de una norma esencial como esta?

Alcanzar el consenso es un proceso difícil, en el que han de converger planteamientos, necesidades e intereses diversos. Sólo se puede conseguir con un trabajo paciente, que presupone una voluntad real que lo sostenga. En este caso, pienso que las prioridades de los grupos políticos que promueven la Ley han sido otras, como parece mostrar la urgencia en aprobar una propia percepción de las cosas. Esto es sin duda una dificultad mayor.

Una vez más, la asignatura de Religión se ha convertido en centro del debate y caballo de batalla política, imagino que muy a pesar de la Iglesia católica.

La asignatura de Religión no debería ser caballo de batalla política, como viene sucediendo. En primer lugar, por corresponder al derecho constitucional de los padres de educar a sus hijos en los propios valores morales y religiosos. Y, en segundo lugar, por la urgencia evidente de dar su espacio propio en el currículo a la educación integral de la persona, que tiene en su centro su mundo de valores y creencias. Con ello no negamos la dificultad de la tarea, también de la legislativa, que ha de saber aunar identidad y diversidad, libertad y bien común, evitando la tentación de imponer a todos la propia cosmovisión, materialista, por ejemplo, o laicista.

La Iglesia ha ofrecido al Ministerio de Educación que esta asignatura quede integrada en un área de conocimiento para todos los alumnos y que no sea ajena al proceso educativo ¿Han recibido respuesta?

No hemos recibido respuesta directa, ni la Ley por ahora asumió nuestra propuesta; aunque sí hemos podido mantener abiertos los contactos. Esperamos que sea el inicio de un diálogo, de una colaboración que pueda dar frutos en el futuro, quizá algunos ya en los desarrollos de la Ley. Nos parece importante, en todo caso, intentar plantear el problema en su horizonte adecuado, el de un currículo que sirva a la formación integral de la persona.

Monseñor ¿Es irreversible el proceso de secularización de la sociedad? 

El proceso de secularización no es un fenómeno unívoco. Entendido como un proceso de abandono del cristianismo, no debería ser irreversible, a pesar de las enormes fuerzas sociopolíticas que lo impulsan. Porque la persona concreta necesita al mismo tiempo de la razón y de la fe para acercarse a la verdad de sí misma, y para llevar a cabo libremente la propia vida. Además, la sociedad no puede vivir sometida a ideologías o utopías racionales sin grave daño para ella misma. No debemos olvidar la lección del siglo XX: la primacía de la libertad de conciencia –y religiosa–, la necesidad radical de respetar la dignidad y los derechos fundamentales de cada persona, y el engaño muy doloroso de absolutizar el poder y los proyectos –o ¡sueños!– de la mera razón, que tiene todos los motivos para saberse limitada.

¿Qué papel debería desempeñar la escuela católica en el momento actual y en este contexto de secularización, a la luz de las estadísticas?

La escuela católica desempeña un papel importantísimo en el conjunto de la comunidad educativa, a la luz de las estadísticas. Hoy es un lugar de libertad, un fruto de la iniciativa social y de la voluntad de las familias, en el que es posible educar en el respeto de la propia identidad –moral y religiosa– y en la apertura más plena al uso de la razón, apasionados por el bien de los alumnos y capaces de excelencia. Es una riqueza para toda la sociedad, porque hace presente conscientemente su pluralidad e impide que la educación se identifique con un modelo ideológico único, por ejemplo, secularista. Fiel a su propio ideario y enraizada en su base social, trabajando con pasión y profesionalidad, la escuela católica tiene una relevancia decisiva para todo nuestro sistema educativo.

Con el fin de conocer mejor su trabajo ¿Podría explicarnos brevemente en qué trabaja en el corto y medio plazo la Comisión Episcopal de la que es usted presidente?

Trabajamos siempre, en primer lugar, en el cuidado de las tareas que dependen específicamente de nosotros, como son todas las relacionadas con la asignatura de Religión católica, sus profesores, su currículo, los materiales educativos para su estudio, etc. Y por supuesto, en este momento, su situación legislativa.

Pero ello se sitúa en el horizonte de la preocupación por la educación como tal, en la que la Iglesia tiene una tradición muy grande y rica, que se expresa por ejemplo en las Escuelas de formación del profesorado o en las Escuelas católicas. Trabajamos en cuidar la unidad y la colaboración entre todos los que participamos desde la Iglesia en esta tarea educativa. Sin olvidar que la cuestión educativa es sistémica a otras dimensiones, como la socioeconómica –lo cual ha quedado claramente de manifiesto en las circunstancias actuales de pandemia-, la demográfica, la medioambiental, etc. En este sentido, buscamos iniciar procesos de trabajo conjunto con otras Comisiones Episcopales que abordan estas cuestiones, que nos permita mirar al tema de la Educación en su complejidad.

Y nos preocupa igualmente que esta experiencia esté presente y pueda enriquecer el diálogo social sobre educación, ayude a fomentar procesos de mejora y de reforma, de modo especial en momentos como éste, de elaboración de una nueva Ley. Por supuesto, ahora estamos atentos a todo lo que nos pide la tramitación y posible aplicación de la LOMLOE. Y seguimos trabajando, en particular, en la comprensión y desarrollo de nuestra propuesta de integración en el currículo de un “área” o “ámbito” destinada a la educación en “valores y creencias” en la que esté presente la ERE. Esto nos parece importante también en vista de los desafíos de desarrollo curricular que plantea la nueva Ley.

Éxito Educativo
Author: Éxito Educativo

Redacción de Éxito Educativo, información sobre la actualidad educativa, especialmente toda la relacionada con la gestión lo centros.

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