Mujer y educación

Lejos quedan aquellos tiempos en los que una atrevida Concepción Arenal se vestía de hombre para poder asistir a la Universidad, a ese centro del saber que le estaba vetado por el mero hecho de ser mujer. Un disfraz que también la llevaría a ser premiada por la Academia de Ciencias Morales y Políticas gracias a la excelencia de su ensayo sobre filantropía, y a que fuera presentado a concurso con el nombre de un hombre, el de su hijo Fernando. Abanderada del derecho a que la mujer accediera a la educación, así como reivindicadora de la igualdad intelectual entre sexos, es una de esas mujeres imprescindibles a las que la sociedad española tanto les debe y a quienes todavía se las castiga, salvo puntuales homenajes acordes con la nueva ola reivindicativa, con el injusto olvido.

Una Universidad que hoy cuenta con más mujeres que hombres en sus aulas, alto porcentaje que no se corresponde con la salida laboral pese a tantas notas brillantes. Un número mayor que nada tiene que ver tampoco con las pocas rectoras y catedráticas que existen y es que conforme ascendemos los peldaños de la escalera de la educación, la presencia en puestos de responsabilidad va decreciendo. Con más de un 95% de maestras de Infantil y una gran mayoría en Primaria, son sin embargo más los pocos maestros quienes asumen con mayor frecuencia cargos directivos, algo que se repite en Secundaria donde el número de profesores varones es mayor.

Son situaciones en su mayoría que vienen a ilustrar un claro reflejo de nuestra sociedad de hoy. Porque pese a crecer el número de directoras de los centros escolares en los últimos años todavía hay una resistencia latente a asumir el reto. La menor disposición a la movilidad y la compatibilización con la vida familiar suelen ser los motivos esgrimidos para estas cifras, pero ser educadas con menos ambición y liderazgo, con la presión social de que ellas son las que tienen que conciliar y en un contexto totalmente masculino por lo que al curriculum se refiere, influye lo suyo.

No hace mucho leía en un artículo la preocupación por la feminización de Primaria y la consecuente ausencia de modelos masculinos en una etapa en la que niñas y niños fijan estereotipos, sobre todo alrededor de los diez años. Confieso que me sorprendió ese malestar ampliamente compartido cuando desde Primaria hasta la Universidad lo que brilla por su ausencia es una educación con referentes femeninos y no de quién los imparte sino sobre lo que se enseña. La perpetuación de una historia de la humanidad sesgada como es la que obvia los logros y presencia de las mujeres.

El reto de recuperar estos referentes curriculares así como incentivar la mayor disponibilidad para ocupar puestos directivos no es baladí. Y me gustaría pensar, hoy que Éxito Educativo se presenta como un nuevo medio que apuesta por la calidad, que cada vez somos más quienes recogemos la audacia y los deseos de Concepción Arenal. Solo desde la educación en igualdad ese éxito lo será de toda la sociedad.

Marina Izquierdo es periodista y escritora, entre sus obras destacan ‘Mujeres Fuertes’ y ‘La mitad silenciada’.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here