Multa millonaria a 34 editoriales de libros de texto

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Las editoriales van a recurrir la decisión de la CNMC.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha multado con más de 32 millones de euros a 34 editoriales de libros de texto. Por su parte, varias de estas editoriales recurrirán a la Audiencia Nacional esta sanción.

En un comunicado, la CNMC considera:

  • Haber desarticulado el mecanismo para coordinar políticas y condiciones comerciales en el marco del desarrollo y aplicación de un Código de Conducta para el sector editorial de libros de texto.
  • Imponer una sanción a 34 editoriales de libro de texto y a la Asociación Nacional de Editores de Libros y material de Enseñanza (ANELE).
  • Finalizar con el pacto de determinadas editoriales para fijar el precio y condiciones comerciales del libro de texto digital alcanzado entre Anele y 10 editoriales.

La Editorial Vicens Vives realizó una denuncia, que se ha permitido sancionar «dos conductas ilícitas, una infracción en relación con el desarrollo y aplicación del Código de Conducta para el sector editorial y otra infracción en relación con el libro digital», considera la CNMC. Estas dos conductas se determinan como «muy graves, según los artículos 1 de la Ley de Defensa de la Competencia y 101 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea».

Argumentación

En su página web, la CNMC explica que «la primera de las infracciones consiste en una serie de acuerdos y prácticas concertadas vinculadas con el desarrollo y aplicación de un Código de Conducta para las empresas del sector editorial» por la que se «ha configurado una estrategia dirigida a restringir la competencia en la prescripción de libros de texto no universitarios por parte de los centros educativos».

Esto ha supuesto que se «homogeneizan» diferentes actuaciones como «la entrega de materiales informáticos (pizarras digitales, cañones de proyección, ordenadores portátiles etc.), para reducir y eliminar aquellos elementos que introducían competencia en la prescripción de libros de texto».

«A pesar de que el Código de conducta se justificó por un sistema de supuestas “buenas prácticas”, se ha acreditado que las entidades que llevaron a cabo las conductas lo hacían con una finalidad económica y para restringir la competencia», se explica en el fallo de la CNMC.

Defensa de los libros

Por su parte, las editoriales se han manifestado en contra de esta resolución, de la cual disiente y consideran «arbitraria y no fundamentada».

Rechazan que se cuestione el Código de Conducta, ya que las editoriales se han adherido a él libremente, ha sido público y transparente en todo momento y del que era conocedora la CNMC.

Por ejemplo, la editorial SM quiere poner de manifiesto que «el fin inspirador del marco de buenas prácticas comerciales es el de garantizar la libertad de cátedra de los docentes y la elección de los libros por su valor pedagógico. De este Código de Conducta existen equivalentes en otros sectores y países; y en gran medida está fundamentado en recomendaciones del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIEPE) de la UNESCO».

Por este motivo, las editoriales de libros de texto recurrirán esta decisión ante la Audiencia Nacional.

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