Nadie quiere ser director de colegio (I): Un reto en la educación pública

director de colegio

En un preocupante panorama en el ámbito educativo, se revela que un alto porcentaje de centros públicos en el País Vasco, aproximadamente el 70%, se ven obligados a designar a su director o directora de manera impuesta.

Esta situación plantea interrogantes sobre la vocación real de aquellos profesionales docentes que asumen la responsabilidad de liderar un centro educativo en lugar de dedicarse exclusivamente a la enseñanza.

El fenómeno no es exclusivo de esta región, ya que en Burgos se ha puesto de manifiesto que hay 44 centros educativos con vacantes en sus direcciones. Esta realidad se suma a lo ocurrido años atrás en Navarra, donde el 71% de los directores de colegios e institutos tuvieron que ser designados por la administración debido a la falta de voluntarios.

Uno de los principales inconvenientes radica en que las funciones directivas han adquirido una carga burocrática abrumadora, lo que dificulta la labor de liderazgo hacia aquellos a quienes se debe dirigir. Además, existe una falta de formación, por parte de las administraciones, en aspectos cruciales para desempeñar eficientemente el cargo, como la gestión de personas, la resolución de conflictos, la planificación estratégica y el fomento de habilidades directivas asociadas a la organización, la gestión y la coordinación. Elementos fundamentales como la innovación educativa y la inteligencia emocional también carecen de la atención necesaria.

La formación humana: Qué necesita o cómo debe ser un Director escolar

La labor de un director escolar va más allá de la gestión administrativa y pedagógica. Requiere una sólida formación humana que le permita liderar de manera efectiva y desarrollar relaciones positivas con el personal docente, el alumnado y las familias. Esta formación humana se convierte en un elemento crucial para el éxito de un director escolar, ya que es responsable de cultivar un ambiente educativo en el que todos los miembros de la comunidad escolar puedan crecer y prosperar.

En primer lugar, la empatía y la capacidad de escucha se revelan como cualidades fundamentales. La comprensión y el respeto hacia las necesidades y preocupaciones de los demás son fundamentales para establecer una comunicación efectiva y construir relaciones sólidas. Un director escolar empático puede crear un clima de confianza y colaboración, lo que fomenta el bienestar emocional y el compromiso de todos los involucrados en el proceso educativo.

Asimismo, la inteligencia emocional desempeña un papel crucial en el liderazgo escolar. La capacidad de reconocer y manejar las propias emociones, así como comprender y responder adecuadamente a las emociones de los demás, es esencial para crear un entorno escolar positivo y estimulante. Un director con una alta inteligencia emocional puede resolver conflictos de manera constructiva, motivar al equipo docente y promover la cohesión y el trabajo en equipo.

Además, la ética y la integridad son pilares fundamentales en la formación humana de un director. La toma de decisiones éticas y la adhesión a valores morales sólidos son esenciales para garantizar una dirección justa y equitativa. Un director escolar ético establece altos estándares de comportamiento y promueve la responsabilidad y la honestidad en todos los aspectos de la vida escolar.

Por último, la capacidad de liderazgo transformacional es una cualidad imprescindible. Este tipo de liderazgo se basa en la inspiración, la motivación y la capacidad de generar cambios positivos en la comunidad escolar. Un director transformacional es capaz de articular una visión clara, motivar al personal docente a alcanzar metas ambiciosas y promover la innovación y el crecimiento profesional.

En resumen, la formación humana necesaria para ser un director escolar exitoso va más allá de los conocimientos técnicos y pedagógicos. Requiere habilidades emocionales, éticas y de liderazgo que permitan establecer relaciones sólidas, cultivar un entorno de aprendizaje positivo y promover el crecimiento integral de todos los miembros de la comunidad escolar. Al invertir en la formación humana de los directores escolares, estaremos sentando las bases para un liderazgo educativo efectivo y una educación de calidad.

Por Víctor Mourelle, director ejecutivo Colegios 3A

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